Poco más de 48 horas le duró la fuga a J.A.R., un rafaelino de 22 años, sospechado de ser el autor material de la feroz golpiza e intento de abuso que sufrió una joven santafesina el sábado pasado en horas de la siesta, cuando quedó a cargo de la atención al público de una panadería de barrio Sur.
Apresan al agresor de la panadera
La pista más firme para localizarlo se la dejó el propio acusado a su víctima momentos previos al ataque, cuando le dio sus datos personales por si los dueños del local estaban buscando empleados.
J.A.R. fue hallado a las 21, en inmediaciones de la plaza y del hospital Ferrer de la ciudad de Rafaela. Momentos antes, los agentes policiales se habían comunicado con su madre, al teléfono de contacto que él le dio a la víctima. Ella dijo que el muchacho estaba internado en una clínica de rehabilitación de la ciudad. “No hubo ningún tipo de resistencia, lo llevamos a la jefatura, y fue necesario que se hiciera presente el médico policial para determinar su estado de salud”, detalló Daniel Alcaraz, jefe de la Unidad Regional V.
El muchacho pasó la noche en Rafaela, y ayer al mediodía fue trasladado a la ciudad de Santa Fe. “Serán los investigadores y peritos los encargados de dilucidar si cometió el delito bajo el efecto de alguna sustancia y si posee alguna alteración en sus facultades mentales”, adelantó Alcaraz. Es que la joven agredida, cuando explicó a los investigadores lo que le había sucedido, detalló que el muchacho que la atacó estaba bajo los efectos de drogas.
“Él tenía intenciones de violarme, no me pidió plata hasta el último momento. Quería a toda costa meterme en el baño”, aseguró María Esther a Diario UNO, tras el ataque.“Cuando entró no pensé que me iba a robar, pero estaba muy drogado. Abría y cruzaba los brazos todo el tiempo y le costaba hablar, tenía como apretados los dientes, la mandíbula. Quizás por eso me dio sus datos verdaderos”, agregó.
Después de que me dieran el alta en el hospital, vinieron efectivos de la policía, creo que de una dependencia de la Mujer, para que hiciera una especie de identikit. Pero antes me muestran una foto dejando que viera sólo los ojos y lo identifiqué. Era él. Me había dado su nombre verdadero y tenía ya antecedentes delictivos”.













