La avenida Facundo Zuviría fue escenario de dos violentos asaltos, una persecución y hasta hubo un disparo por parte de los ladrones hacia un móvil policial. El caso sucedió minutos antes del mediodía, cuando dos delincuentes en moto asaltaron una farmacia y un quiosco ubicado a escasos metros de distancia, a la altura del 4.600.
Se registraron dos robos en una misma cuadra de Facundo Zuviría
El primero de los robos se produjo en la farmacia Chelini. Los ladrones, dos jóvenes de 19 y 20 años, se llevaron un botín de unos 1.000 pesos. Minutos después, ingresaron a un quiosco, de donde sustrajeron, algo más de 200 pesos, una notebook y tarjetas de teléfono. Tras el llamado de los comerciantes, intervino el Comando Radioeléctrico, que persiguió a los rufianes que se movilizaban en una moto Honda Wave color negro y sin patente. Durante la persecución, uno de ellos le disparó a los policías, que finalmente los detuvieron en la intersección de las calles Ruperto Godoy y Gobernador Freyre. El arma secuestrada es una Bersa calibre 22 largo, que tenía un cartucho en recámara y cuatro en el cargador.
“Los están dejando libres”
Tras el hecho, una vez más, comerciantes santafesinos alzaron la voz en reclamo de seguridad. Esta vez son los trabajadores de locales de avenida Facundo Zuviría quienes indicaron que “si bien hay policías caminando por la avenida, las prevenciones no han alcanzado para paliar el delito, que se sigue sucediendo y con mayor violencia”.
Uno de los que explicó esta situación es Jorge, encargado de un local de venta de baterías, que desde hace más de un año atiende al público y que en diálogo con otros vecinos de la zona, detectaron la falla en las medidas de seguridad y cargan ahora el reclamo hacia la Justicia provincial.
“Son los jueces que están largando a los delincuentes. Les dan las salidas transitorias y vuelven a delinquir”, expresó cansado de la problemática que tendría su foco en el tramo norte de la avenida. “¿Qué están esperando, que le disparen a un comerciante, que lo maten para hacer algo?”, se interrogó Jorge.
El mismo temor se repitió en el relato de María Belén, propietaria de un cíber que hace poco menos de un mes fue desvalijado por completo. “Se llevaron de todo: la caja con dinero en efectivo, tarjetas de teléfono. No dejaron nada. Fue en horas del mediodía cuando estábamos por cerrar. Entraron dos delincuentes mayores, armados y nos apuntaron a mí y a mi marido. Y sin embargo, uno tiene que volver a trabajar igual”, lamentó la mujer.












