Pablo Farías, presidente de la Cámara de Diputados y Diputadas de la provincia, se mostró cauto al momento de pensar en un frente de frentes para 2023 y, a diferencia del presidente de la UCR, Felipe Michlig, fue tajante a la hora de analizar la posibilidad de sumar a Amalia Granata a esa futura coalición. "Desde esa posición a la que estamos nosotros hay una distancia muy grande", sentenció en los estudios de UNO Santa Fe sobre la diputada provincial que fue candidata el año pasado por Juntos por el Cambio pero que ya se muestra más cercana a Javier Milei.
Farías le bajó el pulgar a Amalia Granata para un posible frente y pidió no adelantar tiempos
—Este jueves el radicalismo renovó autoridades, hubo una foto que le permitió al radicalismo mostrar a muchos partidos que integraron al Frente Progresista y a otros partidos que integran Juntos por el Cambio en un mismo escenario, ¿cómo ve el el armado de un posible frente de frentes y qué va a hacer el socialismo?
—En primer lugar, de ninguna manera nosotros podíamos estar ausentes cuando asumió la presencia del radicalismo Felipe Michlig, un dirigente con el cual hemos recorrido un camino en conjunto por muchísimos años. Es una persona con la cual tenemos muchísima relación, en lo personal diría casi una amistad, y lógicamente teníamos que estar ahí. Es cierto que se buscó una foto con distintos partidos. Esto forma parte de los juegos de la política. Pero, cuidado, la foto no tiene que adelantar algo que todavía no está sucediendo, todavía es prematuro.
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—Había mucho clima electoral en el lugar.
—Había mucho clima electoral porque todos los discursos iban en ese sentido y es lógico que si asumen nuevas autoridades en un partido que busca tener resultados electorales positivos, todos plantean eso y todos plantean hacerlo en un frente y convocan. Nosotros nos sentimos muy agradecidos con la convocatoria permanente e insistente, diría muy insistente, que el radicalismo hizo ayer hacia nuestra fuerza política, pero para nosotros eso es prematuro. Creo que hoy no es el momento de estar hablando de candidaturas, ni de conformación de frentes sobre todo con respecto a Juntos por el Cambio que está en un tembladeral importante debatiéndose entre si le abre las puertas a (Javier) Milei o no. Quisiéramos, como mínimo, por lo menos antes de sentarnos a evaluar cualquier alternativa, tener en claro qué es lo que va a pasar. A veces nos da la sensación de que desde ese lugar se quiere apurar la alianza o las negociaciones con otros partidos, como por ejemplo con el nuestro porque quizás están viendo que en el horizonte van a terminar incorporando a la fuerza de Milei y ya para ese momento quieran que todo el resto esté confirmado y que sea más difícil irse. Me parece que el tiempo es lo más prudente en este momento. Nosotros tenemos claro qué hacer y qué es lo que queremos hacer para la provincia de Santa Fe. Vamos a tener desde el socialismo una propuesta electoral muy competitiva para la gobernación de la provincia y también para los gobiernos locales, sobre todo las grandes ciudades y muchas localidades de todo el territorio provincial. Vamos a tener propuestas buenas y competitivas. Siempre hemos tenido vocación frentista con lo cual seguramente vamos a buscar hacerlo esto con otros aliados, pero es prematuro todavía definir ese frente.
—Santa Fe es una provincia que vino escapando a la grieta, a la polarización y que esté rondando la idea de un frente de frentes empieza a socavar esa diferencia que tenía Santa Fe de mostrar distintas alternativas políticas para el electorado. Si está la posibilidad de que el socialismo arme un frente con un partido de derecha como el PRO, ¿qué lugar le queda al progresismo en la provincia de Santa Fe?
—Sí, por eso digo que no hay que tomar decisiones apresuradas porque esas son preguntas que tenemos y forman parte de las discusiones que hoy existen hacia el interior del socialismo, no solo entre los dirigentes, sino con los afiliados, con los militantes. Es claro que la provincia de Santa Fe siempre se ha distinguido por tener una propuesta distinta a la grieta nacional y siempre el electorado también ha tenido comportamientos distintos; vota de una manera en las elecciones nacionales y vota siempre de otra manera en las elecciones provinciales y nosotros miramos eso con mucho detenimiento. Con diferencias en las cantidades de votos, hasta el año pasado lo vimos, creemos que el escenario de tercios es posible en la provincia y en la medida en que vayan surgiendo diferencias entre ese gran polo opositor que se quiere armar, también puede aparecer ese escenario de tercios. Una cosa tiene que estar en claro: juntarse y unirse solo para ganar una elección, con la sola particularidad de fuerzas políticas que no son el justicialismo, el peronismo o el kirchnerismo o como se lo quiera llamar, me parece que eso es un error político. Creo que un frente político tiene que tener una identidad mayor. Eso lo hemos cuidado mucho en el Frente Progresista y eso nos ha permitido que el Frente no solo ganar elecciones, sino que se mantuviera al momento de gobernar. Gran parte de lo que pasó ayer (por el jueves) en el acto del radicalismo es porque muchas de las figuras que tiene hoy el radicalismo en la provincia han sido altísimos funcionarios de los gobiernos del Frente Progresista. Si bien hubo siempre un gobernador socialista, en el gabinete siempre hubo ministros radicales; siempre el vicegobernador o la vicegobernadora siempre fueron radicales o de origen radical. Con lo cual esa alianza tenía claro qué es lo que quería hacer en la provincia y en las innumerables reuniones de gabinetes que se sucedieron sistemáticamente todos los lunes. En los gobiernos del Frente Progresista la discusión era del gobernador con el vicegobernador o la vicegobernadora al lado discutiendo con los ministros las políticas que el gobierno llevaba adelante. Eso es lo que nosotros queremos proponerle a la provincia porque eso es lo que hoy no existe. Gran parte de los problemas que tenemos en el gobierno provincial es porque no existe una unidad de criterio, no existe un trabajo de equipo entre los gabinetes. No hay reuniones de gabinete. Nosotros tuvimos recuerdo en el gobierno de Binner alrededor de 200 reuniones de gabinete y con Miguel Lifschitz también fue algo similar. Ahí se ve cómo se expresa y cómo funciona un frente político. Juntarse para ganar una elección puede servir para festejar un día pero no para gobernar seriamente la provincia. Eso es otro tipo de frente.
—Esa construcción que ustedes hicieron con el radicalismo durante 12 años de gobierno puede estar condicionada por el escenario actual, por el armado nacional del radicalismo?
—Eso es lo que, de alguna manera, hace ruido y hace que debamos tomarnos el tiempo necesario para ver cómo evolucionan las alternativas políticas de los partidos para construir un frente. Yo siempre lo digo, hay dirigentes radicales con los que estuvimos militando juntos un frente político hasta hace meses y que seguramente nos podemos poner de acuerdo rápidamente. Ni hablar los otros partidos que siguen estando en el Frente Progresista, como el partido del intendente Javkin, el partido Creo; el Partido Demócrata Progresista, el Partido GEN. Son todas fuerzas políticas con las cuales tenemos un diálogo permanente y un trabajo en conjunto y con las cuales no es difícil ponerse de acuerdo. Ahora, cuando existen otras pertenencias a otros frentes y otros movimientos de la política, sabemos que eso después influye en la actividad todos los días y debemos tomar las precauciones y fundamentalmente, más allá de los partidos, ver quiénes son los dirigentes. Al momento de incorporar una fuerza política, se llame como se llame, uno tiene que mirar quiénes son los dirigentes que estarían ingresando a un frente político; quiénes serían los candidatos o candidatas que se presentarían por esa fuerza política para saber si podemos tener mínimamente cosas en común para decirle a la gente vamos para un lugar y no para otro.
—Granata fue candidata de Juntos por el Cambio sin ir más lejos del año pasado.
—Sí, hoy está más alineada con Milei, por lo menos eso es lo que ella busca.
—¿Hay lugar para sumarla a un frente que integre el socialismo?
—Yo creo que no. Creo que se cae de maduro que desde esa posición a la que estamos nosotros hay una distancia muy grande.
















