Cada 26 de agosto Yapeyú realiza la fiesta en honor a Ceferino Namuncurá, acompañado por la escuela del mismo nombre, en el norte de la ciudad. El año pasado, por ejemplo, hubo pelotero, cine y chocolatada para todos los niños de la comunidad educativa, y una celebración religiosa específica para cada nivel.
Devotos del cacique, más allá de cualquier religión
Y luego, la habitual procesión por las calles del barrio con la imagen del beato y por último la misa, donde además del padre José María Soria, a cargo de la parroquia, también participó en 2013 el padre Matías, ex alumno del establecimiento y vecino del barrio. Al terminar la misa, pudieron venerarse las reliquias de Ceferino Namuncurá.
Los padres salesianos tuvieron una fuerte inserción en el norte de la capital provincial a partir de la década del 40. Su ayuda a través de la parroquia y la escuela a los sectores trabajadores en ascenso y a la clase media que comenzaba a surgir, generó en los vecinos una devoción por el beato mucho mayor a la de otros barrios.
En la primitiva capilla del barrio, junto a otras imágenes, se encontraba una dedicada a Ceferino que perduró hasta la construcción del templo actual.
En 1962, bajo el nombre del nuevo beato se puso en marcha la Escuela Técnica Particular Nº 25 (de carpintería, corte y confección y tejido) y la Escuela Primaria Nocturna Particular Incorporada Nº 159, en base a las cuales se conformó el actual Complejo Educativo.
Según menciona el sitio oficial de la Arquidiócesis de Santa Fe (www.arquisantafe.org.ar), “la identidad del barrio con Ceferino era tal que en una asamblea de la que participó buena parte del vecindario se decidió cambiar el nombre de Yapeyú por éste, siendo la propuesta desechada por las autoridades municipales, aunque éstas en 1976 denominaron así a la asociación vecinal”.
En 1974, en ocasión del 64º aniversario del fallecimiento de Ceferino Namuncurá, el arzobispo Vicente Zazpe inauguró la nueva parroquia y en 1980 se bendijo el templo actual en cuyo atrio se emplazó un busto en su nombre.
Desde esos tiempo, cada mes de agosto, la comunidad de la Virgen de los Pobres realiza actos religiosos, culturales y recreativos en recordación de Ceferino Namuncurá, de los cuales participan los vecinos y sus devotos.
También hay que hacer referencia a la puesta en funcionamiento de una propaladora en el barrio, denominada Chimpay, en obvia referencia al lugar de nacimiento del beato.












