Santa Fe

El arte de tejer: una técnica que se rescata y abre la puerta a la amistad

Si bien la actividad está asociada a las abuelas, cada vez más mujeres jóvenes se dedican al tejido, e inclusive hay hombres que buscan alguna actividad manual para relajarse y fortalecer los lazos sociales.

Jueves 13 de Noviembre de 2014

El arte de tejer, que tradicionalmente era una actividad que se asociaba principalmente a las abuelas, encontró en la actualidad nuevos espacios de expresión.

Con la oportunidad de mayores canales de comercialización, a través de la apertura de ferias de artesanos, de emprendedores, y también a partir de una venta directa que se sostiene a través de las redes sociales o de la modalidad de boca en boca.

Cada prenda que se confecciona al crochet, con dos agujas, a máquina o en un telar, tiene la impronta de ser una pieza única, hecha con la dedicación y el cariño que se dedica a algún tipo de disciplina en el que el talento personal juega un papel importante.

Hoy en día cada vez más mujeres jóvenes se dedican al tejido, e inclusive hay hombres que buscan alguna actividad manual para relajarse y fortalecer los lazos sociales.

Se generan a partir de estas modalidades espacios de reunión donde un grupo de personas se junta a tejer, crean lazos de amistad, comparten sus experiencias y sus habilidades.

Muchos ven a esta actividad como una alternativa para eliminar el estrés y combatir la depresión, y se utiliza además como una terapia recomendada para personas que sufren algún tipo de desorden emocional. Especialistas explican que la repetición de los movimientos de las manos al tejer, ayuda a las personas a concentrarse, relajarse y disfrutar más plenamente la vida. “El hacer algo con nuestras propias manos siempre nos genera satisfacción, realización personal”, aseguran.

En Paraná, un grupo de mujeres empezó el año pasado a compartir esta práctica, juntándose domingo por medio en el salón de usos múltiples de una vecinal.

Se trata de la Ronda Paranasera de Tejedoras, quienes por un tiempo debieron interrumpir los encuentros, o se hicieron, pero con menor asiduidad.

El sábado 1 de noviembre, en coincidencia con el comienzo de un nuevo mes, reanudaron las tardes compartidas. La cita es a las 17 en calle Pascual Palma 857.

“Nos reunimos en ronda para tejer. Nos juntamos para compartir con otras mujeres, en un círculo amoroso, aprendizajes, experiencias, sentires, charlas, y algún que otro mate o merienda. Están invitadas todas aquellas mujeres, de cualquier edad, que quieran aprender o que ya sepan tejer, para compartir y así renovar esta hermosa actividad que nos une y nos maravilla, transformándonos y transformando en el afuera”, convocaron a través de su muro de Facebook.

Producen para su hogar, pero también han participado en alguna ocasión en campañas solidarias, hilvanando la lana hasta transformarla en una prenda que abrigue.

Las mentoras de esta iniciativa en la capital entrerriana son Alejandra Vega y Laura Budini, quienes proyectaron esta vivencia inspirada en una actividad similar que se lleva a cabo en Mendoza.

El año pasado el promedio de mujeres que participaba en cada encuentro era de entre 10 y 15 y ahora se convoca a volver a compartir un mágico ritual de un encuentro que rescata este viejo arte.

Convocatoria

“El lugar es nuevo para nosotras, porque la ronda renace, como las flores en primavera. Las esperamos a todas las que se quieran sumar”, sintetizó Vega en torno a esta reciente convocatoria.

Entre las asistentes se enseñan nuevos puntos, se trasmiten saberes propios que se corresponden a esta labor, pero también se generan instancias de lectura y debates sobre algún tema, y se intercambian afectos y otras cuestiones que tienen que ver con su cotidianeidad.

“Nos gustó la experiencia y decidimos rescatar en Paraná esta labor que está abandonada y se relaciona con nuestras abuelas. Hay mujeres de todas las edades a las que les gusta tejer, pero no lo hacen porque no tienen tiempo. Nuestro objetivo es reflotar un espacio de mujeres y el tejido es como una excusa. Se puede desarrollar la labor con dos agujas, crochet, tejer en nudos o en telares; cada una trae distintos modos”, contó a Ser Un@.

Asimismo, aseguró: “La idea es compartir. No se trata de un taller para aprender a tejer, sino que cada una trae sus conocimientos y entre todas se comparte. Queremos que vengan mujeres que son madres acompañadas por sus hijas, o que vengan las abuelas con sus nietas”.

Por otra parte, comentó: “Antes las mujeres se reunían a tejer y era una actividad social, como juntarse a tomar mate. Con el tiempo eso se fue perdiendo y queremos rescatarla como una ocupación, ya que a través de ella las mujeres se sienten útiles y pueden producir para su familia, reciclar las prendas en desuso y economizar en el hogar”.

Proyectos solidarios

Durante el 2013, además de los tejidos que cada una hizo para sí misma, adhirieron a iniciativas solidarias. Una de ellas fue el proyecto comunitario de alfombra circular, donde entre todas aportaron su trabajo. Y también se sumaron a la campaña Cuadraditos de Amor, que promueve el hospital San Roque, donde se pide a quien pueda tejer los retazos con los que después se confeccionarán mantas.

“Compartir se vuelve muy interesante. No pensamos que la gente se iba a enganchar tanto, pero está bueno que entre todas podamos aprender y enseñarnos este arte, que es un estilo de vida”, dijo por último. Para mayor información, se puede contactar en Facebook con Ronda Paranasera de Tejedoras.

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