“¿Me esperás un segundo que estoy llegando a casa? Si subo por el ascensor el teléfono se corta”. Con buena onda y muy buena predisposición Gabriela Martínez, la bajista de Las Pelotas, empezaba la entrevista con Diario UNO. Los temas podrían haber sido muchos y variados pero el ambiente relajado predominó entre entrevistador y entrevistada y la nota se transformó en una charla que pasó por las giras, sus fugaces estadías en Nono, Córdoba y la presentación que la banda dará este domingo como cierre de la séptima edición de Música en el Río.
El rock amarra en el puerto
—Están de gira y cada vez son más las fechas que tienen en todo el país. Ayer estuvieron en el sur y ahora nuevamente en Santa Fe ¿Cómo toman esta nueva etapa de la banda donde las presentaciones son muchas más que hace algunos años y tan seguidas?—Tenemos un país que es gigante y llegar de un lado al otro es complicado. Se hace largo, pero la verdad es que en los viajes conocemos lugares que son maravillosos. Hemos recorrido el país en varias oportunidades y ya pasamos por todas las provincias. Además, el contacto con la gente de diferentes provincias nos cultiva mucho como músicos y como personas. Eso hace que todo esto sea muy agradable más allá de que sea cansador. Siempre preferimos viajar y si es con la música mejor. Lo tomamos como un gran logro.
—Las Pelotas es una banda que se caracterizó mucho por esos momentos de privacidad en el medio de las sierras en lo que respecta a composición, ensayos y grabaciones de discos. ¿Este presente cambió algo de la banda?
—Sí, eso igual sigue estando. Creo que es el cable a tierra que tenemos para bajar un poco de toda esta locura. De hecho en febrero entre medio de dos shows que dimos nos fuimos a Nono al estudio a componer. Es algo que cuando tenemos la posibilidad de hacerlo no dudamos porque nos alimenta mucho como banda y además nos gusta hacerlo. Ahora en abril seguramente estamos yendo de nuevo para estar en el medio de la montaña los seis solos y entrar a grabar algo.—Son pocas las bandas que se manejan de esta manera viviendo casi en comunidad por decirlo de alguna manera. ¿Cómo viven ese momento cuando los seis se encuentran con la naturaleza y la música?
—Lo de vivir en comunidad es como un mito. Muchos creen que es así, pero no. Cada uno tiene su casa y nuestras cosas y si bien estamos en un mismo lugar, no es que vivimos todos juntos. Eso es algo que la gente se imagina, pero no es así. Germán tiene su casa. Tomás tiene su casa y los que venimos de Buenos Aires sí nos quedamos en el estudio. No somos una comunidad hippie. En el video de Escondido Bajo el Brazo nos reímos a manera de ironía un poco de eso.“Creo que el momento de componer es el de mayor unión y es como mágico –continuó. A veces estamos horas y no sale nada y de repente, a las dos horas hay una canción. Ahí es como que nos ponemos a pensar «qué loco hace un rato no había nada y ahora hay una canción». Igual tampoco tenemos una fórmula de composición. Hay algunas bandas que componen cada uno por su lado y lo llevan al estudio y de todo eso ven qué sale o se suman los otros a la idea de uno y le dan forma a los temas. En nuestro caso es como que todo sale de ahí, de ese momento de encuentro. Por eso creo que nos lleva un poco más de tiempo que a los demás. En nuestro caso todos aportamos lo nuestro y la que manda es la canción. Estamos al servicio de ella. Igual es un proceso muy nuestro que disfrutamos mucho”.
—¿Ese proceso de creación fue cambiando con el tiempo? Si uno escucha los primeros discos de Las Pelotas los temas tenían un vuelo más rebuscado y hoy en día es como que están más encajados en el formato canción.—Creo que todo tiene que ver con el paso de los años. Creo que nos fuimos puliendo por decirlo de otra manera. Otro de los factores es que a medida que pasó el tiempo entre los integrantes de la banda hay una relación más relajada. Antes a lo mejor teníamos una idea y nos daba vergüenza mostrarla. Hoy nos decimos las cosas con soltura y nunca va a ser mal recibido por nadie. Probamos muchas cosas algunas son buenas, otras nos dan risa y a otras las descartamos automáticamente. No tenemos drama de volver para atrás. También jugamos mucho a cambiar los instrumentos y ver qué sale, es un proceso muy especial, pero creo que con el tiempo le perdimos el miedo a la canción. Si suena y está buena, sale.
—Hace muy poco estuvieron en Santa Fe en la explanada de la UNL para presentar su show. ¿Cómo se maneja la banda cuando hay dos presentaciones con tan poco tiempo entre una y otra?—Siempre los shows son planeados por la banda. Nos sentamos antes de una presentación y analizamos la lista de temas de los shows anteriores. Tratamos de tocar otras cosas. Está bueno cuando las presentaciones son seguidas ya que dentro de la normalidad nos da la libertad para mostrar otros temas. A veces estamos limitados cuando hace mucho que no vas o lugares que no fuiste nunca, pero cuando pasa lo contrario como este caso creo que es mejor porque se puede hacer una lista distinta. Mostraremos algo de lo más conocido, pero seguramente variaremos un poco.
—Igual tocar en una misma ciudad con tan poco tiempo entre presentación y presentación habla muy bien de la banda. No paran de tocar. —Sí, estamos tocando mucho. A veces los veranos son más tranquilos para una banda como la nuestra, pero en este caso es algo atípico. Tocamos más que nunca. Este año es un año electoral por lo tanto en algún momento esto parará. En ese caso es cuando entraremos al estudio a grabar nuevas canciones. Seguramente a mediados de año ya nos pondremos a elaborar nuestra próxima placa de estudio ya que cerramos 2014 con un disco en vivo.
Siguen los festejos de los 25 añosLas Pelotas, que sigue festejando sus 25 años de vida y que en 2012 editó su último trabajo de estudio, “En las nubes”, seguramente en Música en el Río repasará su amplia discografía que comenzó en 1991 con “Corderos en la noche”.
La última producción que sacó a la luz el grupo fue un DVD en vivo, que funcionó para celebrar su aniversario, algo que se tomó más como una fiesta que como un video recordatorio de la banda, porque: “Es imposible hacer un resumen completo de todos los discos que llevamos editados”, según las palabras de Daffunchio. “Somos una banda que siempre siguió sus preceptos, sus ideas básicas. Tocando, a través de los años nos hicimos un público muy fiel, que abarca todas las edades. Hoy, hay mucha gente joven que nos sigue. Es muy gratificante, porque certifica lo que creímos siempre”, dijo el exguitarrista de Sumo.
Maxi Marano / Suplemento Escenario














