El negocio de Eduardo parece ser el blanco preferido de los delincuentes. Ya es la tercera vez en el mes que él, su hermano o miembros de su familia son víctimas de hechos de inseguridad o robo en la despensa, ubicada en la esquina de Obispo Gelabert y San Jerónimo.
Tercer intento de robo en un negocio de la Recoleta
UNO Santa Fe
Inseguridad: un joven y una muchacha intentaron ingresar al negocio en la madrugada del viernes.
A inicios de esta semana el dueño del local se enfrentó cara a cara con el ladrón, ya que vive en la planta alta y escuchó ruidos dentro del negocio. Salió a su encuentro con un fierro y el delincuente agarró un cuchillo fiambrero y logró escapar del encontronazo. Finalmente la policía lo detuvo.
Este viernes, a las 5, Eduardo volvió a escuchar ruidos pero en esta ocasión eran dos personas que no habían alcanzado a entrar. “Se colgaron de un caño de un aire acondicionado, lo rompieron; caminaron por San Jerónimo para el lado de Bulevar. Se pararon a mitad de cuadra, me miraban, un vago y una mina, los conozco a los dos, vienen al negocio”, relató.
“Me vieron que estaba hablando por teléfono y se fueron para Bulevar. Yo ya había llamado a la policía y la policía los agarró a media cuadra de Bulevar, en un pasaje”, dijo Eduardo. Efectivamente la Brigada Motorizada aprehendió a un hombre de 22 años y a una mujer de 20 por el hecho de daño en el local.
Por suerte no entraron, dice Eduardo, pero arreglar el aire acondicionado roto corre a cuenta suya. “Vale más de 20 lucas arreglar un equipo de estos grandes. Entre gas, cañería, todo eso, es mucha plata. Ya no sabés de dónde sacar. Cansa”, agregó.
Cansancio, bronca y resignación se desprenden de las palabras de este comerciante que hace más de 20 años trabaja y vive en la Recoleta.
“Me entraron en la Comisaría 1ª con ellos. Me entraron a mí y los entraron a ellos. Y a mí me miraron y me relajaron como si yo fuese el delincuente. Te puedo asegurar que te da ganas de matarlos”, fueron sus palabras de frustración.
“El problema es que vos ponés otra cosa (de seguridad) y capaz me despierto antes o lo veo distinto y uno no sabe cómo va a salir. Yo que vivo acá arriba, ya no sé cómo actuar”, concluyó Eduardo.
Moneda corriente
La última vez que fue víctima de robo dijo: "Los hechos de inseguridad en la zona son moneda corriente, sobre todo en el último tiempo y la presencia de muchos trabajadores informales durante todo el día a veces hace pensar en que ya saben hasta los movimientos que uno realiza. Unas semanas atrás lo propios vecinos repartieron panfletos con la imagen de criminales que actúan en la zona para que vecinos y quienes frecuenten el lugar, lo tengan en cuenta. Además debe sumarse la falta o poca luminarias en algunas cuadras y patrullaje durante las horas diurnas, pero casi nulo de noche".















