Victoria Rodríguez
Terciario del Norte, un ejemplo de compromiso y lucha social
Diario UNO de Santa Fe
Un sueño colectivo fue el puntapié inicial para una de esas historias que vale la pena contar. Éste es el primer año en el cual quienes viven en la zona norte de la capital provincial tienen, realmente, la posibilidad de estudiar carreras de nivel superior. Y eso es fruto de la organización y la lucha incansable de docentes y vecinos del barrio Yapeyú.
En 2012, una realidad naturalizada se puso nuevamente en discusión: la dificultad de los chicos de la zona para realizar estudios superiores. Las razones eran varias pero, fundamentalmente, se destacaba que todos los establecimientos de formación públicos se encontraban en la zona céntrica y que el horario de cursado era por la noche.
Eso generaba, por un lado, un importante gasto en transporte; en muchos casos incluso se debía hacer combinación entre dos líneas para llegar a los institutos. Pero además, durante la noche, la frecuencia de las unidades disminuye por lo que se generan demoras y resulta riesgoso regresar al barrio muy tarde.
Como los jóvenes de los secundarios expresaban su interés en poder seguir estudiando, los docentes y directivos empezaron a analizar opciones. Una de las instituciones, la escuela Yapeyú, cuenta con espacio suficiente para albergar un nivel superior, ya que sus actividades finalizan por la tarde. Por lo que sólo se necesitaba contar con el aval de alguna institución terciaria que quisiera crear un aula radial allí. Fue entonces que se decidió organizar la lucha y formar una comisión no sólo que elabore el proyecto sino que también trabaje de cerca con los vecinos para relevar los intereses educativos.
Ese grupo –al que se sumaron vecinos de distintos barrios de la zona– realizó la propuesta y la presentó al Ministerio de Educación. Además la hizo conocer en la Legislatura y a todos los referentes políticos que estuvieron interesados en acompañarlos.
No fue una tarea sencilla. Muchas reuniones y debates debieron concretarse para decidir cuáles eran las opciones más convenientes y relevar cuántas personas podrían estar interesadas en comenzar sus estudios.
Siempre con la misma convicción de que la educación es el camino para el crecimiento personal y comunitario; y con la responsabilidad de hacer algo para que los chicos de la zona pudiesen tener los mismos derechos que los jóvenes de otros barrios de la ciudad.
Pasaron varios meses de trabajo silencioso pero finalmente fueron convocados por el Ministerio de Educación. Allí tomaron la inquietud y los datos que habían reunido. La cartera se encargó de hacer sus propios estudios de campo, ya con una mirada estratégica para el desarrollo de la ciudad.
Y a fines del año pasado se anunció que ese sueño colectivo se convertiría en una realidad. En Yapeyú se abrirían dos carreras de nivel superior no universitario –Enfermería y Gestión y Mantenimiento de Equipos Biomédicos– que dependerían del Instituto Nº 60 de San Carlos.
La confirmación
Después de las celebraciones por la confirmación de la apertura, este año, de las dos carreras llegó el momento de confirmar cuántas personas estaba realmente dispuestas a comenzar a estudiar en ese nuevo espacio.
Se realizó una preinscripción y el resultado demostró la necesidad y la voluntad de progreso de la gente de barrio Yapeyú y de otros barrios cercanos –aunque también se anotó gente de Recreo, Esperanza y Laguna Paiva–. Más de 650 personas se anotaron para ocupar alguno de los bancos disponibles en la nueva institución educativa. Si bien aún no se definió el criterio para los ingresantes, se intentará que la mayoría pueda comenzar el cursado.
Entre ellas había muchos jóvenes que terminaban el secundario o que lo habían hecho recientemente pero también adultos que buscan una posibilidad de progreso personal y familiar. Hombres y mujeres con hijos que siempre desearon estudiar y no habían podido hacerlo hasta ahora.
Para los impulsores del proyecto, ver la amplia respuesta de la comunidad da la certeza de que el pedido era justo y correcto. Sin dudas, el trabajo ha sido colectivo y respondió a un reclamo social pero fue el ver las largas colas fuera del lugar designado para la preinscripción lo que realmente constató que era una necesidad real.
Ahora el desafío será mantener vivo ese espacio y hacerlo crecer a partir de la creación de más carreras, en distintos campos del conocimiento para que cada vecino pueda estudiar lo que quiera.














