En cada nota que se le realiza, Paulo Rosales muestra todo su orgullo cuando se refiere a su familia. Constantemente hace mención a lo importante que es su padre en su carrera deportiva, ya que según él es de donde nacen los mejores consejos para su carrera profesional y también para su vida.
Un apellido ganador
Pero el Pichi no es el único habitante de la familia Rosales en Santa Fe, porque su hermano Javier hace un tiempo que está radicado aquí y al igual que el enganche tatengue despunta la pasión por el fútbol, aunque en las canchas de la Liga Santafesina.
El 2011 fue un gran año para los Rosales, ya que Paulo logró el ascenso con Unión y fue una de las figuras del equipo en el Torneo Apertura de Primera División. Por su lado, Javier integró el plantel de la Universidad Nacional del Litoral que logró llegar a la máxima división de la Liga. Los hermanos visitaron los estudios de Radio La Red el día antes de emprender viaje a Cosquín, donde se encuentra el núcleo más importante de la familia. En diálogo con el programa del mediodía, hicieron un repaso por sus trayectorias deportivas y hablaron del gran año deportivo que cerraron.
Como no podía ser de otra manera, Paulo comenzó hablando de su situación con el club (tiene todo acordado para renovar su contrato por dos años más). El Pichi, manifestó: “Mi deseo fue siempre quedarme en Unión. Sino quisiera arreglar me hubiese ido hace mucho tiempo. Gracias a Dios las posibilidades para emigrar son muchas y eso es lo que me deja tranquilo, porque quiere decir que mal no estoy haciendo las cosas. Después la gente puede opinar y es lógico que lo haga de la manera que le parezca conveniente. Jugué seis meses en Primera con el contrato de la B Nacional, nunca me quejé de nada y traté de hacer las cosas lo mejor posible por el bien del club”.
Luego, tomó la palabra Javier, el hermano menor de Paulo, quien arrancó hablando de cómo se produjo su llegada a la Universidad Nacional del Litoral para jugar el torneo de ascenso liguista. Chuchú, manifestó: “Llegué a la UNL en enero de este año para disputar el campeonato de la “B” debido al empuje que me dio Leonardo Camargo, al que tuve como compañero en Don Salvador, donde las cosas no me habían salido como quería desde lo futbolístico. Antes había jugado en la Liga Esperancina en Argentino de Franck pero luego de un partido donde choqué la cabeza con un adversario estuve dos años sin jugar porque había agarrado miedo. En los dos torneos tuvimos la chance de salir primeros con Universidad, anduve bastante bien aunque al principio no arranqué jugando como titular. Recién en la tercera fecha comencé a tener la oportunidad de ingresar desde el arranque y me pude asentar en el equipo”.
Luego, Javier contó sus sensaciones tras haber logrado el título con la UNL y afirmó: “Salir campeón con la Universidad fue hermoso nunca había tenido la posibilidad de lograr algo tan importante en el fútbol. Ahora me voy a quedar en el club para jugar en Primera División y trataremos de pelear el campeonato. El objetivo que nos trazamos es poder llegar a un Torneo Argentino”.
Además, Chuchú agregó: “El objetivo es volver a tener el nivel con el que terminé jugando en Universidad y recuperarme de la lesión que en este momento me está aquejando. Yo siempre me trazo nuevos objetivos, nunca bajo los brazos. Sueño con tener nuevas chances en el fútbol. Para mí nunca es tarde para tener una oportunidad en un club y en una liga más importante”.
Si el Pichi lo dice...
Paulo siempre resalta la importancia que tiene su familia en la toma de decisiones. Esta vez no fue la excepción y el enlace manifestó: “Lo hablo mucho con mi familia a todo lo que me pasó en este tiempo en Unión, sobre todo, charlo con mi viejo (Carlos Rosales) que jugó mucho al fútbol y entiende de qué se trata. La espera me cansó bastante e incluso no puedo disfrutar demasiado de las vacaciones. No veo la hora de poder estar en Cosquín disfrutando de mi familia y de mi tiempo libre, que por otra parte es muy poco lo que queda”.
En otro tramo de la charla, Paulo se refirió a su actualidad futbolística y la responsabilidad que le pone a su carrera. “Futbolísticamente uno acepta todo, pero se dijeron muchas cosa en cuanto a mi persona que no me gustaron. Mi último año fue muy bueno y se consiguieron cosas importantes en cuanto al grupo. Creo que en los momentos malos cuando tengo el apoyo de mi familia es fundamental. Cuando voy a Cosquín mi viejo me hace entrenar, me lleva a la cancha, a la arena... Trato de llegar bien a las pretemporadas y por eso me apoyo mucho en él. Mi viejo siempre me dice la palabra justa y es lo que tanto me ayuda. Él siempre quiso ser jugador de fútbol por lo que las cosas que hizo mal me las dice para que no las repita. Mi viejo me exige mucho”.
La trayectoria de Chuchú
Javier es conocido por ser el hermano menor de Paulo. Ambos se complementan a la perfección y además de compartir la pasión por este deporte, son verdaderos amigos. Pero Chuchú también tiene mucho para contar desde lo futbolístico, ya que tiene un pasado que merece ser contado. “Estuve un año en Boca, otro en Racing, dos años en Racing de Córdoba y un tiempo en Newell’s. En Boca quedé libre y luego me tocó la chance de llegar a Racing de Avellaneda, pero no soporté extrañar tanto y me volví. Hoy acepto que fue por errores míos que no pude seguir avanzando en mi carrera en el fútbol. En aquel entonces tenía amigos a los que hoy considero que no eran buena compañía. Son cuestiones que a uno se les presentan cuando es adolescente y en mi caso me tocó elegir mal. Igual, para mí de todo lo que ocurre siempre se aprende”.
En otro tramo de la charla, el menor de los Rosales se refirió a su vida en nuestra ciudad y contó: “Por suerte tengo trabajo en Santa Fe y estoy muy cómodo con la ciudad. Tengo buenos amigos, compañeros de trabajo y del fútbol que hacen muy amena la vida aquí. Tengo pensado seguir viviendo en Santa Fe por más que algún día Paulo tenga que irse a vivir a otro lado por las alternativas que se le puedan llegar a presentar en su carrera profesional. Es una ciudad chica, pero me adapté muy bien y soy feliz viviendo así”.
Paulo, sobre su actualidad
“Sabía que tenía que bajar seis kilos para jugar en Primera ya que me sentía muy lento cuando terminó el campeonato de la B Nacional. Empecé a hacer un trabajo aparte en gimnasio y de a poco empecé a estar de otra manera. Lo de la gente cuando salí ante Independiente y Estudiantes lo valoro muchísimo, siempre se los voy a agradecer porque fue muy importante para mí y sentí el respaldo en todo momento”, explicó el coscoíno sobre su actualidad futbolística y el apoyo constante que recibe del simpatizante rojiblanco.
Chuchú sobre Pichi
Luego, Javier se refirió a cómo vive la actualidad deportiva de Paulo y contó algunas cuestiones dignas de destacar. “Para mí es un gran futbolista pero sigue jugando igual que lo hacía en el campeonato de la Primera B Nacional, fue clave para que Unión logre el ascenso. En Primera apareció siempre en los momentos justos del torneo. Hizo un gran esfuerzo para ponerse bien físicamente y demostró que le sobra nivel y capacidad para jugar en cualquier lugar”, manifestó el hermano menor del enganche tatengue.
“Muchos dicen que Paulo terminó mal el campeonato de la B Nacional, pero lo que no saben es que padecía de muchos dolores en la cintura y en la rodilla que le hacían muy difícil poder mantenerse en cancha y terminar los partidos. Jugó varios partidos de esa manera en el campeonato del ascenso y es bueno que la gente sepa esto”, se despachó Chuchú.
Mano a mano final con el Pichi
En otro tramo de la entrevista de los hermanos Rosales en Radio La Red, Paulo se refirió a su actualidad futbolística y a la relación que lo une con Frank Darío Kudelka.
“Arranque el campeonato de titular contra Belgrano, después me sacaron, pude volver al equipo y las cosas me salieron relativamente bien. Más allá de lo que se diga y se hable de uno, dentro de la cancha traté de demostrar que siempre quiero jugar en Unión. Después cada uno puede opinar lo que le parece, eso está muy bien, pero si mi intención era irme de Unión, ya lo hubiera hecho”, continuó el enganche tatengue que fue una de las piezas vitales del equipo que logró el ascenso y una de las figuras del elenco que cerró el Torneo Apertura con 25 puntos.
Por otra parte, se refirió a su relación con Kudelka. El Pichi contó: “No hablé con Darío sobre la situación que me está tocando vivir con el club en cuanto a la renovación de mi contrato, sólo lo hice cuando venía en el micro de jugar ante Estudiantes. Sé lo que piensa de mí, conmigo habló mucho. Me quede o no en el club hay grandes jugadores y hay que ganarse el puesto en la semana porque nadie lo tiene garantizado”.
Rosales también se refirió a qué lo sorprendió de su paso por Primera y contó: “Riquelme (Juan Román) fue el que más me llamó la atención. Para mí es el mejor jugador que tiene el fútbol argentino. Sabe donde pararse en la cancha y cómo puede hacerle daño al equipo rival. Es un jugador fuera de serie. Igualmente, a mi el que más me gusta es el Chango (Juan Pablo) Cárdenas. Le sobra nivel para estar en Primera División, sabe mucho con la pelota, tiene experiencia y siempre genera la tranquilidad necesaria que tiene que tener el equipo en la defensa”.
Para terminar, sobre una consulta de si se sentía ídolo en Unión, Paulo contestó: “No me siento así de ninguna manera, siento que con mis compañeros logramos cosas muy importantes como el ascenso y que tuve la posibilidad de jugar en Primera en un buen nivel, pero todos estuvimos a la altura de la categoría. Ídolo no me siento, para nada, sé que soy uno más de 30 jugadores que estamos en el plantel”.









