El periodista especializado en economía Maximiliano Montenegro, visitó la ciudad para dar una conferencia sobre “Perspectivas económicas en un escenario de alta inflación y escasez de dólares”. La misma fue organizada por el Colegio de Graduados en Ciencias Económicas y el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la provincia. Minutos antes dialogó con Diario UNO sobre la actualidad económica.En primer lugar realizó un planteo donde describió tres etapas bien diferenciadas del modelo kirchnerista. La primera, de 2003 a 2007, a la que definió como “muy exitosa”, tuvo “un alto crecimiento, altísima creación de empleo y baja inflación; la segunda, entre 2007 y 2011, donde reaparece la inflación pero se mantienen tasas de crecimiento muy grandes aunque con poca creación de empleo; y la última, desde 2012 hasta la fecha, en la cual el modelo está completamente agotado”.
La trampa de la inflación y el cepo al dólar, la encrucijada a resolver
El periodista Maximiliano Montenegro dijo que ese es el desafío para el gobierno que viene. “Hoy hay un modelo de dólar tranqui hasta diciembre”, acotó y enumeró ventajas y problemas que tendrá el próximo presidente.
23 de mayo 2015 · 21:01hs
—¿Cuáles son los indicadores de ese agotamiento?
—Tenemos altísima inflación con un promedio anual del 25% y el año pasado tuvimos un pico del 38%; nula creación de empleo e incluso el año pasado hubo destrucción de empleo; y estancamiento económico. En los últimos tres años el crecimiento estuvo entre cero y 1%. Argentina necesita reconstruir las bases de un modelo productivo, porque hoy no lo tenemos. Se agotó. El modelo que generaba sus propios dólares, que financiaba los insumos y la producción necesaria para que la industria creciera sin estar amenazada por las importaciones, que creciera el sector de la construcción, que hubiese un boom en el sector agroexportador. Todo eso hoy no está presente. Pasamos de un modelo productivo a un modelo de dólar tranqui hasta diciembre. Ese modelo, como los dólares que genera la economía argentina ya no alcanzan, se financia con endeudamiento con China o los mercados de capitales. Muchos dicen que es lo único que puede hacer Kicillof (Axel, ministro de Economía) hasta diciembre, en medio de un proceso electoral, y yo coincido porque no tiene muchas alternativas. Ahora, el próximo gobierno tiene que reconstituir las bases de un modelo productivo, no puede conformarse con un modelo de dólar tranqui o de estabilidad financiera con endeudamiento externo.—En este contexto que describe se vienen desarrollando las paritarias con los distintos gremios, ¿esa situación hoy es más difícil que otros años?—Más que ver muy difíciles esas negociaciones paritarias lo que está ocurriendo es una especie de anticipo del futuro. Los desafíos que va a tener el próximo gobierno son, en primer lugar, bajar la inflación; en segundo lugar, levantar el cepo al dólar porque con cepo no se puede crecer y no hay ninguna economía del mundo, a excepción de Venezuela, que funcione con cepo al dólar; en tercer lugar, achicar el déficit fiscal que se genera con los subsidios económicos en Capital y Gran Buenos Aires, porque eso está financiado íntegramente con emisión de pesos que están cada vez más devaluados; y en cuarto lugar, encontrar una coordinación entre objetivos que son todos contradictorios.—¿Por ejemplo?—Si uno quiere bajar la inflación, pero al mismo tiempo quiere levantar el cepo al dólar, que va a generar una suba del dólar, ¿cómo se hace? Porque si sube el dólar va a subir la inflación. En el medio están los sindicatos que legítimamente pelean para no quedar por debajo de los precios. Lo que estamos viendo hoy es el anticipo de los problemas que va a tener el gobierno que asuma en diciembre. Los gremios van a decir: “¿Ustedes quieren bajar la inflación? Convénzanme de que eso va a suceder, porque hasta que eso no ocurra, yo voy a seguir negociando salarios, si puedo, por encima de la inflación”. Va a haber un fuerte tironeo. Y el próximo gobierno va a tener que convencer a los sindicatos de que va a bajar la inflación y por eso los salarios se van a tener que negociar no en base a la inflación pasada, sino a la expectativa de reducción a futuro.—Los principales presidenciables, como Daniel Scioli y Mauricio Macri, no tienen una billetera fácil.—No. Pero el próximo gobierno tiene algo a favor y es que va a asumir, si todo sale bien hasta diciembre, sin una crisis económica de la magnitud de la que hubo en 1989 o en 2001 y 2002. Además va a asumir con un bajo nivel de endeudamiento en dólares respecto al sector privado. Y un mundo que sigue siendo muy favorable a la Argentina porque el precio de la soja sigue elevado, aunque no tanto como los últimos dos años, y hay dólares que sobran en el mundo a muy baja tasa de interés. En contra va a tener la inflación, el dólar atrasado, una montaña de subsidios que hay que quitar, pero eso significa descongelar tarifas en un sector de clase media en Capital y Gran Buenos Aires. Son una serie de desafíos políticos grandes para encarar. Se va a necesitar mucha pericia política para enfrentar esa agenda porque puede generar muchas tensiones sociales y políticas si no se encara de manera acertada.—¿Cómo se corrigen esos desfases?—Tomar dólares del exterior para hacer una política gradual de normalización de la economía puede ayudar, pero a la agenda hay que encararla. Kirchner asumió con un colchón cambiario muy alto. No era necesario subir el dólar porque el tipo de cambio te permitía exportar; no había que atajar penales en la aduana porque la industria argentina era muy competitiva respecto a las exportaciones. Todo eso ya no está. Si el próximo gobierno quisiera tener el dólar que tuvo Kirchner, en 2003, hoy el dólar oficial debería estar a 22 pesos. Pero nadie puede hacer eso porque en un mes la inflación te comió el dólar. Entonces en un mes tenés que ponerlo a $30, y así sucesivamente hasta llegar a una crisis. Si hoy el dólar estaría al valor que tenía cuando asumió Cristina Fernández, debería estar a $15, pero tampoco se puede hacer eso porque se le da un envión a la inflación, hay una crisis política y no te garantiza competitividad porque en tres meses la inflación te comió ese dólar. Esos problemas evidentes va a tener que encarar el próximo gobierno, cómo salir de este cepo, cómo salir de esta trampa que te genera problemas en la producción, en las economías regionales, en las exportaciones teniendo que bajar la inflación al mismo tiempo.—Los sectores exportadores hace meses que piden a gritos una devaluación, ¿es la única manera de ganar competitividad?—No se puede hacer eso. La devaluación que hizo Kicillof el año pasado duró seis meses. El desafío del próximo gobierno es salir de la encrucijada sin cometer el mismo error del año pasado, cuando se devaluó, tuvimos recesión, la inflación pasó del 25 al 38% y cayeron las exportaciones un 10%. No hay que devaluar sin un plan, como hizo Kicillof el año pasado para estar hoy en el mismo problema que tenías antes de devaluar el año pasado. El próximo gobierno va a tener cuatro años por delante, no seis meses. Kicillof puede aguantar esta situación tomando dólares de China porque le quedan seis meses de gobierno. Si hoy se devalúa un 25%, la inflación pasa de un 25 a un 35% y te comió la devaluación. Es ridículo pensar que esto se puede solucionar con devaluación y sin un plan integral que antes te baje la inflación y después ver cómo se acomodan las otras variables. Cómo se hace para lograr una devaluación real, que suba el dólar y que los precios atrás no te coman esa suba de manera inmediata. Hoy nadie sabe cómo se hace.—¿Los candidatos a la presidencia tienen una propuesta para salir de esta situación?—Hasta el momento no la mostraron. Todos coinciden en el diagnóstico. Todo esto que estoy contando es en lo que coinciden los economistas de Scioli, Macri, Massa y yo te diría que en privado hasta Kicillof puede coincidir con los economistas de Scioli en que hay que reformular el modelo productivo, como hubo en su momento, para volver a crecer a tasas del 5 o el 6%. Uno no puede conformarse en tomar endeudamiento para tener estabilidad financiera en el corto plazo, crecimiento entre el 0 y 1% y una inflación del 25%. Si Argentina tiene inflación del 25% todos los años, tiene que devaluar todos los años para no perder competitividad, como ocurrió los últimos tres años. Y si se devalúa todos los años, perdés la credibilidad en la política económica y en el gobierno. Nadie quiere devaluar, y se devalúa porque hay inflación. Entonces, hay que bajar la inflación y ese es el desafío. Me parece que más que preguntarse quién lo va a hacer hay que preguntar cómo lo va a hacer. Y para eso se va a necesitar mucha pericia política, no técnica. Quien lo haga va a tener que tener mucha capacidad y habilidad política.Por Hipólito Ruiz / [email protected]










