El acroyoga comienza a imponerse en la región

Es una disciplina que combina la sabiduría del yoga, el masaje tailandés y la energía dinámica de la acrobacia. Con su práctica se logra cultivar confianza y seguridad, además de afianzar el cuerpo.

Lunes 03 de Noviembre de 2014

El yoga es una disciplina que ganó cada vez más adeptos en el mundo occidental, hasta popularizarse. Entre sus beneficios, promueve el bienestar integral, ya que es un sistema holístico que trabaja en todos los planos.

En el aspecto físico, se logran fortalecer los músculos y huesos, retrasar el proceso de envejecimiento, aumentar la energía vital, conseguir flexibilidad y equilibrio, oxigenar y limpiar los órganos, beneficiar nuestro sistema cardiovascular, endocrino, digestivo y respiratorio, abrir los canales energéticos y equilibrar los chakras, entre otros resultados que favorecen la salud.

Según los especialistas, en el plano mental disminuye el estrés, favorece la concentración, la capacidad de razonamiento y nos levanta el ánimo. También trae armonía interior, que muchas veces ayuda a dormir mejor; además disminuye la tendencia a reaccionar con rabia o tristeza ante distintas situaciones, ayuda a la superación de miedos y a tener un pensamiento positivo. El equilibrio interior y la apertura de corazón repercuten no solo en una mejor forma de relacionarse con el mundo, y una mejor experiencia vital, sino también en el bienestar general.

Ahora bien, con el tiempo, esta disciplina milenaria ha ido incorporando variantes, que captan cada vez más adeptos. Una de ellas es el acroyoga, un tipo de yoga relativamente nuevo, y las primeras experiencias de esta opción ya empezaron a asomar en la región.

Se trata de una combinación entre gimnasia, acrobacia, yoga, estiramiento en pareja y masaje tailandés.

Lo que se busca con esta actividad es fortalecer los músculos, mejorar la flexibilidad y aprender a confiar en el otro, ya que se realiza en pareja, y en uno mismo. Las posiciones son relativamente fáciles de hacer y muy divertidas.

Jorge Lucero es profesor certificado de yoga y terapeuta de masaje tailandés en Buenos Aires, y ayer dio un taller en la capital entrerriana. En este contexto, contó a Ser Un@: “La práctica de acroyoga mezcla la sabiduría espiritual del yoga, la amabilidad amorosa del masaje tailandés y la energía dinámica de la acrobacia. Estos tres linajes ancestrales forman una práctica que cultiva confianza, conexión y juego. Trabajamos en un ambiente seguro para que todos podamos volar”.

Quien observa por primera vez una clase puede imaginar que se trata de ejercicios sumamente difíciles, que requieren un exhaustivo entrenamiento previo. Sin embargo, Lucero aseguró: “Se trata de una disciplina que puede realizar cualquiera. No hace falta experiencia previa y tampoco es necesario concurrir en pareja”, dijo, y agregó: “Es una práctica que se está expandiendo cada vez más. Cada vez que visito un nuevo lugar se crea una comunidad y ellos organizan encuentros donde los alumnos se juntan en parques para seguir practicando lo que vieron en los talleres”.

Beneficios de su práctica

La práctica de esta disciplina genera seguridad, confianza, desafío, juego, amor y cooperación. Por otra parte, combina al arte de la meditación y conexión consciente con el otro y uno mismo.

Este movimiento se creó en California con Jason Nemer y Jenny Klein en 2003 y fue ganando adeptos en todo el mundo.

En el acroyoga se comparten ejercicios físicos, pero también experiencias. El trabajo de estar presente es muy importante. Hay una emoción constante de volver a probar, de hacer posturas más complicadas. Quienes lo practican aseguran que eso lleva mucho trabajo y cada logro entusiasma más.

“Esta es una oportunidad para cumplir el deseo de volar. Los estudiantes aprenden los fundamentos de la acrobacia a través del yoga en pareja, la creación de pirámides humanas, las posturas de contrapeso y de acondicionamiento físico”, explicó Lucero, y agregó: “Estos ejercicios le darán a los participantes el poder para explorar con seguridad esta práctica divertida y gratificante”.

Otras formas de hacer yoga

Cycle-yoga. En la práctica, primero se hace spinning en la bicicleta y después hay que trasladarse a la sala contigua para compensar el entrenamiento destinado a quemar grasas con el que lleva nuevamente a la paz interior, el yoga. Todo en una hora.

Yoga detox. Es una variante del yoga donde los ejercicios se hacen en salas con una calefacción que va entre los 38 y los 45 grados centígrados, con un nivel de humedad del 60 por ciento. La clase dura una hora y media y consiste en una secuencia de 26 asanas (las posiciones del yoga) repetida dos veces. Es obligatorio beber mucha agua tanto antes como después. La alta temperatura sirve para transpirar con mayor facilidad, expulsando toxinas y el calor y aumentando el flujo de oxígeno, alimenta los músculos, los vuelve flexibles y permite quemar hasta 700 calorías por sesión.

Vinyasa Flow. La lentitud, la suavidad y la elegancia del movimiento al pasar de una asana a la otra son la principal característica de esta disciplina que se basa en la sincronización de la respiración con el movimiento (vinyasa) y que se parece mucho a una danza. A diferencia del ashtanga yoga, en el yoga vinyasa flow la secuencia de las posturas no está preestablecida y ordenada en el ámbito de una serie específica sino que es flexible, con coreografías siempre nuevas.

Trekking yoga. La práctica del yoga ayuda a mejorar la percepción del cuerpo, a utilizar mejor la respiración, a aceptar los propios límites, a ser más elásticos. Combina deporte, yoga y naturaleza para experimentar en medio de la serenidad de un parque.

Yoga para niños. A través de la práctica de las asanas (posiciones) y las pranayamas (técnicas de control de la respiración y la energía vital) se trabaja en forma completa sobre el equilibrio psicofísico, se contribuye a armonizar el sistema nervioso y endocrino, se estructura el aparato músculo-esquelético, se mejoran la postura, la elasticidad, el equilibrio y se refuerza el aparato respiratorio. En la relajación, los niños aprenden a recuperar la fuerza y la calma.

Piloga. Es una síntesis entre yoga y pilates con el uso de accesorios destinados a la funcionalidad de cada zona muscular. Aumenta la concentración y desarrolla un mayor dominio de los movimientos para aplicar no solo en los ejercicios, sino también en la vida de todos los días.

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