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Australia sigue ardiendo: ya hay 23 muertos y 6 millones de hectáreas quemadas

Los primeros fuegos forestales se dieron en septiembre. Temperaturas de más de 40º causan las mortales "tormentas de fuego".

Sábado 04 de Enero de 2020

Miles de bomberos y reservistas siguen luchando en Australia contra los más de 200 incendios activos en los estados de Nueva Gales del Sur y Victoria, que se han cobrado al menos 23 vidas y arrasado 3 millones de hectáreas en las últimas cuatro semanas y 6 desde el inicio de la temporada en agosto.

Al menos seis personas siguen desaparecidas en Victoria, donde hay al menos 50 incendios en curso, según han informado las autoridades del Estado al Sydney Morning Herald.

Los otros 150 focos se concentran en el Estado más afectado, el de Nueva Gales del Sur, 10 de los cuales han obligado a declarar la alerta total en las poblaciones circundantes.

El frente cálido de las últimas horas ha rebasado todas las expectativas. Entre los vientos de más de 100 kilómetros por hora que se han llegado a alcanzar en localidades como Penrith, los fuegos han comenzado a comportarse “de forma errática” hasta el punto que los bomberos solo pueden dirigirlos a zonas seguras, según han explicado fuentes de bomberos al diario The Guardian.

Por todo ello, el primer ministro de Australia, Scott Morrison, ha anunciado la movilización de 3.000 reservistas por vez primera en la historia del país para asistir en las tareas de extinción y evacuación.

“Quiero dejar claro que vamos a incrementar este despliegue en las próximas horas”, añadió Morrison antes de anunciar un gasto adicional de 12 millones de euros para alquilar otros cuatro hidroaviones.

El despliegue de los reservistas actuará “a tiempo completo para proporcionar atención de emergencia médica y civil”, según la ministra de Defensa australiana, Linda Reynolds.

El origen de los incendios

La convergencia de temperaturas récord, una sequía prolongada y fuertes vientos generaron las condiciones ideales para el desastre. Por la severa ola de calor que azota a Australia desde mediados de diciembre, el país vivió el día más caluroso del que se tengan registros, con una máxima promedio de 41,9º en todo el territorio.

Los incendios forestales llegan a ser tan extensos y de temperaturas tan elevadas que pueden generar sus propios sistemas climáticos, peligrosos e impredecibles. Las “tormentas ígneas” pueden producir relámpagos, fuertes vientos y hasta tornados de fuego.

El calor extremo llegó después de la primavera más seca de la que se tengan registros. La mayor parte de Nueva Gales del Sur y Queensland vienen experimentando falta de precipitaciones desde principios de 2017. La sequía golpeó las zonas agrícolas más productivas del país, incluidas muchas que ahora son presa de las llamas.

Para principios de septiembre, los australianos empezaron a advertir ominosas señales sobre la inminente temporada de incendios. El 9 de septiembre, el Binna Burra Lodge, un histórico hotel en las verdes montañas de Queensland, fue arrasado por el fuego. La pérdida del hotel y las llamas en la selva tropical que lo rodeaba alarmaron a los científicos, para quienes los incendios en esas zonas tan húmedas y frescas son extremadamente inusuales.

En los últimos meses, el fuego se extendió por el país y ya afecta a cuatro de los seis estados australianos. La zona más golpeada es la costa oriental: a principios de noviembre, unos 1.500 bomberos trabajaban en más de 70 incendios en Nueva Gales del Sur, el estado sudoriental donde se encuentra la ciudad de Sidney.

El 11 de noviembre, y por primera vez desde que se implementó el actual sistema de alarma, Nueva Gales del Sur clasificó como “catastrófico” el peligro de fuego en la región. En Sidney, donde se emitió una prohibición total de hacer fuego, la densidad del humo oscurece el cielo y la calidad del aire por momentos se ubicó entre las peores del mundo. En las redes sociales se viralizaron las imágenes de los cielos rojos y de la gente que escapaba de las playas entre Sidney y Melbourne.

En Nueva Gales del Sur se quemaron al menos unos 4 millones de hectáreas y unos 1.000 hogares. En el Estado se registran aún unos 90 focos de incendio, y unos 40 más hacia el sur, en Victoria. En total, los incendios consumieron unos 5 millones de hectáreas. Como comparación, cabe recordar que en los incendios de California en 2018, los más destructivos registrados en ese Estado, quemaron 760.000 hectáreas y se perdieron unas 100 vidas.

Miles de bomberos, en su amplia mayoría voluntarios, trabajan desde hace semanas, a veces hasta 12 horas al día. El gobierno anunció que los voluntarios recibirán una compensación de hasta 4.000 dólares. El gobierno desplegó a sus fuerzas armadas y solicitó la ayuda de países amigos. La Fuerza de Defensa Australiana envió helicópteros Black Hawk y Chinook, aviones y barcos a la zona de Victoria y Nueva Gales del Sur. El gobierno solicitó a Estados Unidos y Canadá el envío de aviones cisterna.

Un país que quema mucho carbón

La devastadora temporada de incendios confirma la predicción científica, de que los incendios en Australia serán cada vez más frecuentes e intensos a medida que el cambio climático se profundice. El verano australiano es seco y caluroso, pero el cambio climático empeora estas condiciones. Australia no modificará su política energética: el país es un gran productor y consumidor de carbón. Alega que su aporte a las emisiones de gases de efecto invernadero, de alrededor del 1,5% del total, no pueden influir en el fenómeno.

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