El País

“Kirchnerismo + cualquier cosa = kirchnerismo”, la fórmula de Cambiemos para ganar

Marcos Peña está convencido de que puede ganar la elección. Que los malos indicadores económicos a la larga cederán y que puestos a elegir entre Cristina y Macri, ganará Macri.

Domingo 27 de Enero de 2019

in embargo, siempre aparece como latente la opción de que aparezca una tercera alternativa que termine limando las chances. Una encuesta de enero de Poliarquía determina que un 51% de la gente no estaría dispuesta a votar a Cambiemos bajo ninguna circunstancia. Eso implica que en un balotaje, Macri iría a una derrota segura contra cualquier otro candidato menos contra…

Este mal número solo es superado por el kirchnerismo: 54% jamás lo votaría. ¿Pero qué pasaría si el peronismo lograra ir unido? ¿Qué pasaría si todos se encolumnaran detrás de Cristina? ¿Qué pasaría si Cristina se bajara y le cediera la candidatura presidencial a un candidato de unidad como Roberto Lavagna?

La respuesta que circula entre el marcospeñismo frente a estas posibilidades es “Kirchnerismo + ‘cualquier cosa’ = kirchnerismo”. Traducido: cualquier candidato por más “impoluto” que sea, con un par de kirchneristas en su lista se convierte automáticamente en kirchnerista y queda bloqueado por el techo que le impone la expresidenta.

Varias noticias hicieron festejar a los estrategas de Cambiemos esta semana.

  • Roberto Baradel, el líder de los docentes bonaerenses dijo que “no descarta” ser candidato a diputado. Su figura no es muy atractiva para las clases medias.
  • Juan Grabois dijo que Cristina “maduró”. Dos días después apoyó al dictador Maduro. ¿Tendrán relación ambos conceptos?
  • Alberto Fernández también salió a respaldar al régimen de Maduro. El exjefe de gabinete, y distanciado del kirchnerismo desde 2008, ahora volvió y es la cara de la moderación de esta nueva etapa muda de Cristina.
  • La CGT, en firma de su secretario de Derechos Humanos Julio Piumato, condenó el “golpe institucional en Venezuela” y el desconocimiento del “resultado del proceso electoral” que busca generar “caos y violencia”. Es decir, apoyó a Maduro. Casualmente el viernes, Piumato se sentó en la mesa de Barrionuevo en la que escucharon el mensaje de Lavagna.
  • Juan Manzur, gobernador de Tucumán, tuvo que salir a pedir la unidad con Cristina. Massa tuvo que desautorizarlo. Cristina es el límite. Pero si tanto hay que aclarar…

Un peronista perdido en provincia

Mientras tanto, el peronismo bonaerense busca un candidato a gobernador: están lanzados por completo Verónica Magario y Fernando Espinoza. Los dos de La Matanza, el territorio más poblado de la provincia; los dos ultra kirchneristas; los dos con buena llegada a los sectores populares pero con poca penetración en sectores medios. Axel Kicillof, ex ministro de economía de Cristina, es el otro que se anota.

Todo esto se debatió en el tradicional almuerzo del peronismo bonaerense en Santa Teresita. Se pidió a todos los precandidatos que empiecen a recorrer la provincia. El mensaje apuntó especialmente a Martín Insaurralde, el único ¿precandidato? que algunos creen que puede romper el cerco del ultrakirchnerismo. El peronismo sabe que sin unidad es imposible ganarle a María Eugenia Vidal.

Insaurralde duda. ¿Para qué meterse en una pelea imposible y perder su bastión, Lomas de Zamora? Como pasa con Lavagna, muchos lo quieren pero él no sabe qué hacer. Todos miran encuestas; ninguna sonríe.

El PRO asegura que en cualquiera de las opciones en danza, se neutralizaría cualquier tipo de perspectiva de moderación a nivel nacional. Se ilusionan además con que Máximo Kirchner encabece la boleta de diputados de la provincia de Buenos Aires. Otra vez: K + X = K.

Dime que lees y te dire quien eres

Macri durante esta semana se encargó de cerrar las grietas internas de Cambiemos. Se juntó con Carrió y limaron las asperezas. De la reunión participó Mario Quintana, uno de los favoritos de Carrió. Acordaron que juntos, Lilita y Mario, empezarían a recorrer el país en marzo.

También Macri estuvo con Vidal. Hubo dos encuentros públicos “de gestión”. Uno fue una obra en Suipacha; el otro un desayuno con chicos de La Matanza que participaban de una colonia de vacaciones en Ezeiza. En privado también se reunieron y acordaron que las discusiones electorales pasaran para marzo. “Lo que tienen que hablar entre ellos, lo hablan entre ellos y no necesitan cumbres”, explicaron cerca de Vidal.

El Pro avanza en la planificación de su año electoral. Para eso, muchos cuadros políticos y militantesestán empezando a leer la bibliografía que les indica Jaime Durán Barba. El libro favorito de este verano es “21 lecciones del siglo 21”, de Yuval Harari que intenta explicar algunas claves para entender el siglo y el mundo en el que vivimos.

Mientras tanto, el peronismo en todas sus vertientes manda a sus militantes a repasar las 20 verdades peronistas o el “Manual de las zonzeras argentinas”, que Arturo Jaureche escribió en la década del 60.

Viendo ese panorama el PRO se siente electoralmente imbatible. Aunque saben que existe un talón de Aquiles: con la economía descontrolada no hay estrategia electoral que aguante. Según sus propios estudios no necesitan que la economía crezca; alcanza con que parezca estable.

Por Pablo Winokur / A24



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