La ansiedad no es negativa, es normal y positiva frente a una determinada situación, es esa sensación de preocupación o de intranquilidad pero que tiene una característica clave, que es controlable, es decir que es una ansiedad momentánea.
Controlar la ansiedad
¿Qué cosas te ponen ansioso?
Hay una ansiedad normal frente al trabajo, a una entrevista, a un examen, etcétera, pero también hay ansiedades patológicas, lo que llamamos Trastorno de Ansiedad Generalizado o TAG, que es cuando la ansiedad se extiende más de 6 meses y es incontrolable. Es decir, la ansiedad es la preocupación excesiva e incontrolable que aparece y que se manifiesta no sólo desde el punto de vista psicológico, sino también físico, como los mareos, ahogos, transpiración, entre otros puntos.
Ideas que tiene el ansioso
Algo malo va a pasar: Siempre está tratando de prevenir, espera el final catastrófico. El ansioso es un visionario, pero en el sentido de ver siempre lo malo: el secuestro, el robo, la pérdida de trabajo y lo vivencia internamente.
Hay que prevenir y estar alerta para poder vivir tranquilos: Siempre su diálogo interno es: … ¿Y sí?... ¿Y si pierdo el trabajo? ¿Y si me equivoco?, y esta pregunta activa una preocupación en cadena. Esta persona no soporta la ambigüedad.
El mundo es peligroso y yo no tengo recursos. Si evito los problemas voy a estar más tranquilo. Recordemos que la ansiedad es un cuadro muy grande que involucra los trastornos obsesivos, las fobias, el estrés postraumático y la ansiedad generalizada. Es decir que al abarcar tanto, tiene sus matices.
¿Qué podemos hacer?
Poner un día y una hora para preocuparse: “Enmarcar la preocupación”, por ejemplo cuando estamos todo el día penando y preocupados por un tema… Entonces que podamos decir, “voy a pensar este tema dos horas, por la mañana o por la noche, pero le voy a poner un límite”. Entonces sentarse y dedicarle media hora, una hora, dos horas, para pensar en lo que me preocupa, de una manera intensa y después soltarla. “Lo que enfrentamos deja de ser peligroso”.
Vivir en el aquí y ahora: Frenar un poco nuestra imaginación que dispara incertidumbre y concentrarnos. Respirar profundo y pensar con el aquí y el ahora.
Debate socrático: Es cuestionarnos las preocupaciones, por ejemplo, “Todos los hombre son iguales”… ¿A cuántos hombres conozco? ¿Todos me hicieron lo que me hizo X?... Comenzar a cuestionar un poco más nos lleva a un debate interno un tanto filosófico que nos puede ayudar a cuestionar un poco más las certezas que nos provocan ansiedad.
Qué es lo peor que me puede suceder: Pensar en eso a lo que le tememos y enfrentarlo y preguntarnos qué puedo hacer frente a tal o cual cosa.
Hacer un registro de preocupaciones: Es decir, una lista y poner los pros y los contras, anotar qué es lo que puedo hacer, qué no puedo hacer, qué está a mi alcance y qué no.
Tenemos que tomar las cosas con calma y realizar alguno de estos ejercicios, para que la ansiedad no nos desborde y para que tampoco lleguemos a enfermarnos.













