Cada tercer domingo de junio, las familias en Argentina se reúnen para celebrar el Día del Padre. Aunque hoy la fecha está consolidada en el calendario civil y comercial, su verdadero origen en el país posee una raíz histórica y patricia vinculada directamente con el Padre de la Patria, el General José de San Martín.
El origen del Día del Padre en Argentina: de la historia patricia al fenómeno comercial
Por qué el Día del Padre en Argentina se celebró primero en agosto en honor a San Martín y cómo mutó al tercer domingo de junio
El origen del Día del Padre en Argentina: de la historia patricia al fenómeno comercial
La historia detrás de la fecha en Argentina
En Argentina, la primera vez que se instituyó oficialmente el Día del Padre fue el 24 de agosto de 1958. La elección de ese día no fue azarosa: se estableció en honor a la fecha de 1916 en la que don José de San Martín se convirtió en padre de su única hija, Mercedes Tomasa de San Martín y Escalada ("Merceditas"), mientras residía en Mendoza.
Aquel primer impulso nació en el ámbito educativo mendocino en 1953 y fue adoptado por el Consejo Nacional de Educación tres años más tarde. Durante un tiempo, las escuelas del país recordaban a los padres cada 24 de agosto, rescatando las famosas máximas que el Libertador le dejó a su hija como guía de conducta.
Sin embargo, sostener esa fecha en el calendario escolar y civil generaba complicaciones logísticas: agosto ya concentraba el feriado del fallecimiento de San Martín (el 17 de agosto) y, además, la presión de las cámaras comerciales locales e internacionales comenzó a hacerse sentir.
La unificación con el calendario internacional
En la década de 1960, Argentina decidió alinear su celebración con la corriente mayoritaria de Occidente, adoptando el tercer domingo de junio.
Este modelo provenía de Estados Unidos, donde en 1910 una mujer llamada Sonora Smart Dodd propuso celebrar a los padres para homenajear al suyo, un veterano de la Guerra de Secesión que había criado solo a sus seis hijos. La fecha estadounidense se oficializó en 1966 y por razones de estandarización comercial y globalización, la mayoría de los países de América latina –incluida la Argentina– terminaron adoptando este esquema móvil en junio.
A pesar de diversos proyectos de ley presentados a lo largo de las décadas para restituir el 24 de agosto como el verdadero "Día del Padre Argentino", la fecha de junio quedó definitivamente arraigada en la cultura popular, combinando el almuerzo familiar, el asado y el tradicional intercambio de regalos.













