Un esperancino de 64 años, que se encontraba junto a su mujer de vacaciones en Perú, falleció el domingo último cuando recorría la ciudadela inca Machu Picchu. La triste noticia dio cuenta que Miguel Ángel Noroña falleció tras sufrir un paro cardiorrespiratorio.
El padre del acusado de un doble crimen en Esperanza, murió en el Machu Pichu
Pero, esa no fue la única noticia que entristeció a la familia, quien,la semana pasada conoció la noticia de que el hijo de Miguel Ángel, Javier Noroña, fue condenado por un doble crimen que conmocionó a la ciudad de Esperanza en 2011, en juicio abreviado, a 26 años de prisión. Las víctimas fueron su ex esposa, Viviana Eberhardt, de 38 años y un amigo de la mujer, Guillermo Munarriz, de 30 años.
El hombre que recibió la sentencia era el hijo del médico fallecido en Perú.
La pena, publicada esta semana por Diario UNO de Santa Fe, la aplicó el juez de Sentencia Nº 4, Enrique Álvarez. La causa se encaminaba hacia un juicio oral y público, pero el fiscal, la defensa y la querella llegaron a un acuerdo a los fines de obviar esa instancia a través de un juicio abreviado.
El brutal episodio ocurrió el 29 de octubre de 2011, en la casa de la mujer. Noroña ingresó a la vivienda, ubicada en el oeste de la ciudad, entre las calles Lehmann y Paso, y atacó a la pareja a balazos. Fueron los vecinos quienes dieron aviso a la policía tras escuchar los disparos. Munarriz murió en el momento, mientras que Eberhardt fue trasladada al hospital Cullen, donde falleció por la gravedad de las heridas.
Se supo que antes de morir, Eberhardt habría logrado hablar y aportar datos a la causa.
Poco rato después, el asesino fue detenido por la Policía de la Unidad Regional XI, lográndose secuestrar también la pistola calibre 22 usada en el doble crimen.
Noroña, ingeniero, candidato a senador departamental en las últimas elecciones provinciales, tenía dos hijos en común con Eberhardt.
El matrimonio estaba separado de hecho desde hacía dos años. Entonces, la mujer se quedó a vivir con los dos hijos de la pareja en la coqueta casa familiar y el hombre se refugió en la casa de sus padres, ubicada en la misma manzana. El viernes previo al asesinato estaba prevista una audiencia en un estudio jurídico para que Viviana y Javier rubricaran un acta de divorcio. Javier no se presentó al acto ya que no quería dar por terminada la relación.













