El santoral católico recuerda hoy, jueves 31 de agosto, a San Ramón Nonato, un cardenal sacerdote mercedario que dejó un legado significativo en la Iglesia. Nacido en 1204 en España, Ramón se unió a la Orden de la Merced, cuya misión era rescatar a los cristianos capturados por los musulmanes durante la Reconquista. Fue conocido por su devoción a la Virgen María y por su valentía al enfrentar situaciones peligrosas para liberar a cautivos. A pesar de las dificultades, Ramón continuó su trabajo misionero, demostrando una profunda compasión por los cautivos y dedicando su vida a servir a Dios y a los necesitados.
¿Qué santo celebramos hoy, jueves 31 de agosto?
El santoral católico recuerda hoy, jueves 31 de agosto, a San Ramón Nonato, un cardenal sacerdote mercedario que dejó un legado significativo en la Iglesia
Nonnato –Nonato por más breve-, significa no-nacido. El calificativo –que ha pasado ya a ser nombre– le viene a Ramón por el hecho de haber sido sacado del claustro materno, por medio de una intervención quirúrgica, cuando ya había muerto su madre. Por eso no nació como nacen normalmente los niños, lo extrajeron. Fue en Portell, en Lérida, cuando se iniciaba el siglo.
Fue canonizado por el papa Alejandro VII en 1657, fijando su festividad el 31 de agosto. Aunque su fiesta era de ámbito universal desde 1681, con la reforma del calendario fue reducida a culto local a partir de 1969.
Oración para pedir su protección
¡Oh! Glorioso San Ramón, a cuyo poder sometió Dios la tierra y los elementos, la salud y la enfermedad, la vida y la muerte, hallando en vuestra poderosa intercesión, abogado las doncellas, sucesión las casadas, defensa los que se ven calumniados, cosecha los labradores, puerto los náufragos, redención los cautivos, vista los ciegos y fin todos los males; por aquel vuestro ardiente deseo de recibir el Santísimo Sacramento, que obligó a Jesucristo a daros de sus benditas manos la sagrada Comunión, os suplico intercedáis por mí para que merezca frecuentar este celestial convite, y recibirle por Viático al fin de mi vida, y sobre todo que pueda obtener la gracia especial que os pido y la eterna felicidad de la gloria.
Amén.














