En Agrelo y Gualtallary, Huarpe Riglos Family Wines propone una manera distinta de descubrir el vino: más sensorial, más relajada y profundamente ligada al paisaje.
Enoturismo de verano en Mendoza: experiencias que amplían la forma de vivir el vino
Entre viñedos, fuego lento y arte, el enoturismo mendocino se reinventa en verano con experiencias que combinan degustaciones, tapeos, asado y encuentros culturales.
Mendoza, 28 de enero. El verano cambia el pulso del enoturismo en Mendoza. Las bodegas se recorren sin apuro, el paisaje gana protagonismo y la experiencia se amplía mucho más allá de la copa. En esta temporada, la degustación tradicional convive con propuestas que integran gastronomía, cultura y terroir, invitando a entender el vino como una forma de vivir el lugar.
Lejos de un enfoque uniforme, el mapa enoturístico mendocino se vuelve diverso y personal. Hay proyectos que profundizan su relación con la tierra, otros que suman capas culturales y algunos que exploran prácticas específicas. En ese cruce de miradas, el verano funciona como escenario ideal para descubrir nuevas maneras de acercarse al vino.
Huarpe Riglos Family Wines propone una experiencia distinta dentro de ese universo. Sus vinos, elaborados en Agrelo y Gualtallary, combinan ambos terroirs con una mirada cultural que transforma el recorrido en algo más que una simple degustación.
El componente artístico aparece como una sorpresa. En el predio se exhibe un fragmento original del Muro de Berlín, intervenido por artistas argentinos, una pieza perteneciente a la Colección Pampa que, junto con otras obras de arte moderno y contemporáneo de la colección, puede visitarse en el lugar.
A su vez, la bodega es uno de los principales productores de vino kosher del país. Sus etiquetas están certificadas bajo los más altos estándares internacionales y elaboradas siguiendo estrictos protocolos. La experiencia kosher permite conocer el proceso desde adentro, entender qué lo diferencia del vino convencional y cerrar el recorrido con una degustación guiada.
La propuesta se completa con distintas formas de disfrutar el vino entre viñedos, pensadas para acompañar el ritmo del verano. Desde la degustación clásica, ideal para una primera aproximación, hasta una degustación premium ideal para los amantes del vino. Como una opción más descontracturada, con la degustación al paso se pueden disfrutar tres etiquetas destacadas del día, acompañadas de snacks nacionales.
Vinos y Tapas y un nuevo espacio integrado al paisaje
Durante el recorrido se puede disfrutar de este atractivo gastronómico que combina la visita con empanadas caseras, quesos y embutidos, maridado con vinos Huarpe Riglos. En Gualtallary, Finca Las Divas by Huarpe Riglos suma un nuevo espacio pensado para celebrar encuentros especiales en un entorno donde el vino y el terroir dialogan de manera natural.
Rodeado de viñedos a 1.350 m.s.n.m. y con vistas abiertas a la cordillera, el nuevo salón propone una elegancia simple, con el vino como protagonista y el tiempo como aliado. Diseñado para bodas íntimas, celebraciones privadas, eventos corporativos y encuentros sociales, tiene jardines integrados al paisaje.
Finca Las Divas – ubicada en Ruta 89, km 13, en Tupungato- sus puertas todos los viernes, sábados y domingos, desde el mediodía, con un menú para grupos a partir de 5 personas. El asado entre viñedos propone un plan sin apuro: recepción, empanadas, carnes a las brasas y guarniciones














