Este domingo, el estadio Lusail fue el lugar elegido para la final del Mundial de Qatar. Una cita que tuvo todos los condimentos, desde una fecha inédita a la cultura, quizás en el foco de la polémica al comienzo, pero que luego mostró que hubo flexibilidad para que todo sea lo mejor posible.
La emotiva ceremonia de clausura del Mundial de Qatar
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Un epicentro mágico en una ciudad que congregó todo durante 28 días. Estadios a no más de 80 kilómetros, dando un espectro diferente a lo antes visto. La previa de la definición se llenó de expectativa, con los hinchas argentinos como actores principales con su tradicional pasión y colorido. Claramente locales.
Una hora antes del inicio del pleito tuvo lugar la ceremonia de clausura, con la entonación de la canción oficial del Mundial. Davido y Aisha cantaron "Hayya Hayya, Better Together"; el puertorriqueño Ozuna y Gims hicieron la canción "Arhbo"; mientras que Nora Fatehi, Balqees, Rahma Riad y Manal entonaron "Light the Sky".
Un show de música, colores y emoción. Una forma de ponerle un moño a una competencia que quedará grabada a fuego. Fue sencilla y duró poco más de 15 minutos.
Las puertas del estadio Lusail se abrieron cuatro horas antes del inicio, por lo que costó que se completaran las cerca de 89.000 ubicaciones, pero fue cuestión de minutos para que sea un templo de adrenalina y fútbol.












