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¿Es posible tener pronto una vacuna contra el Covid-19?

La lucha contra el coronavirus enfrenta grandes desafíos que demandan tiempo y dinero. La expectativa está puesta en la respuesta de la ciencia a la infección.

Jueves 25 de Junio de 2020

Las vacunas contra el Covid-19 se presentan como uno de los pilares de la lucha contra la pandemia. Este desarrollo implica grandes desafíos que insumen tiempo y mucho dinero. Los múltiples proyectos de investigación en marcha, incluso con inéditas técnicas, poseen un objetivo común: emular la infección natural en forma controlada para estimular una respuesta inmune potente que prevenga de una futura infección. La humanidad aguarda a la vacuna ganadora, o mejor aún espera que varias alcancen la meta.

Algunas semanas después de que China notificara los primeros casos se identificó un agente viral responsable y se secuenció su genoma que fue compartido con la comunidad científica internacional. Conocer el genoma del virus ha sido tal vez el hito más importante para facilitar el diseño de vacunas.

Uno de los genes cruciales del Sars CoV 2 es el que codifica la glicoproteína S de la superficie del virus, también llamada espiga o "spike" en inglés porque se proyecta en la superficie en forma de espículas y le da característica de corona al virus. La glicoproteína "spike" es un elemento de altísima patogenicidad ya que controla la entrada del virus a la célula siendo responsable de su fusión a la membrana y posterior ingreso al interior de la misma. La glicoproteína de superficie "spike" constituye "la llave" con la cual el virus ingresa al organismo y su "cerradura" está dada por el receptor de membrana de las células humanas que invadirá: la enzima ACE 2.

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Si se establece esta reciprocidad "de llave y cerradura" el virus concreta su invasión, súper impone su información, y actúa como un verdadero pirata haciendo que la célula invadida se dedique "exclusivamente" a multiplicarlo, hasta que se produce su lisis y muerte y los nuevos vibriones hijos invaden otras células. La enzima ACE 2 (enzima convertidora de angiotensina) es clave en la regulación del sistema cardiovascular; concretamente en el control de la tensión arterial; y expresa una fuerte afinidad con el nuevo coronavirus. Se piensa que esta "afinidad" ha sido clave en la vehemencia con que el virus afectó a toda la población en el planeta.

La ACE 2 no solo se encuentra en las células del epitelio de la vía aérea sobre todo distal (de allí de que esta sea la puerta de entrada del virus y de que los pulmones estén frecuentemente afectados), sino que también está en el endotelio (capa que recubre a la pared interna) de los vasos sanguíneos encontrados en el corazón, riñón, músculos, intestino, todos blancos posibles de la afectación sistémica del virus.

El nuevo coronavirus reveló rápidamente sus mejores armas: está tachonado por proteínas espigas que le permiten introducirse en las células humanas. Es lo que se está tratando de convertir en su "peor debilidad", ya que con el bloqueo de esa proteína se presume de que las personas no se infectarán, constituyendo "el horizonte" de la mayoría de las investigaciones en vacunas.

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La partícula S ya se utilizó en tratar de encontrar vacunas contra los coronavirus responsables del Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (Mers) y el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (Sars) y a través de muy avanzadas y diferentes biotecnologías se ha convertido en una verdadera "estrella" para el desarrollo de vacunas contra Sars Cov-2 . El objetivo es que el ser humano "conozca al antígeno ‘spike' antes que a la infección por el virus", y desarrolle una respuesta del sistema inmune efectiva en forma de anticuerpos neutralizantes que lo protejan de la infección.

Existen diferentes vacunas en distintas fases investigación. Los proyectos Fase I implican grupos pequeños de voluntarios sanos en los que se evalúa la seguridad de la vacuna, también la dosis adecuada y el sistema de administración. En la Fase II se hace un reclutamiento a mayor escala con el objetivo de evaluar si la vacuna funciona, también la dosis óptima y continúan los estudios sobre seguridad. Los estudios concluyen con una Fase III antes de que sean aprobados para su uso, implicando una investigación masiva sobre seguridad y eficacia.

La London School of Hygiene & Tropical Medicine enumera 169 proyectos diferentes de vacunas contra Covid-19, la mayoría en etapa preclínica; esta fase de investigación implica estudios de laboratorio y de animales. No obstante, una decena de ellos ya están siendo investigados en seres humanos.

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Está previsto un alto nivel de fracaso de los emprendimientos, esto no debería alarmar, porque que es lo que suele ocurrir en investigaciones biomédicas. Según estadísticas, más del 90 por ciento de los compuestos serán intentos fallidos. Sin bien en condiciones habituales estos proyectos tardan, las agencias regulatorias de medicamentos disponen de procedimientos prioritarios para acelerar los procesos de evaluación y eventual autorización de vacunas, sin resignar la seguridad de la población por la urgencia del momento, habiendo anticipado plazos de 12 a 18 meses y considerando posible tener una vacuna para finales de 2020.

Las estrategias de desarrollo de vacunas contra Covid-19 incluyen diversas tecnológicas, por ejemplo las vacunas recombinantes o de vectores, compuestas de genes del coronovirus en microorganismos vectores. Se las construye con un virus vivo atenuado o defectuoso como el del sarampión, gripe, adenovirus, conteniendo el gen que codifica, que permite fabricar en forma controlada por ese virus atenuado la proteína S del Sars CoV 2. El virus defectuoso se constituye así en un vector o vehículo para que elaborare y presente el antígeno S al sistema inmunológico del hombre y este produzca una respuesta protectora.

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Las vacunas de ARN mensajero o ARNm constituyen un novedoso concepto que implica inducir la síntesis natural de la proteína de cápside viral S. Una vez introducida en el organismo contiene las instrucciones e induce a las células humanas a "fabricar" la proteína S que estimula la producción de anticuerpos neutralizantes específicos.

Luego de la disponibilidad de una vacuna segura y efectiva contra el nuevo coronavirus sobrevendrá su última meta: ser lo suficientemente económica y accesible para poder alcanzar a la mayoría de la población.

(*) Médico especialista en clínica médica e infectología

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