Acompañados por una vecina del barrio Tío Rolo, dos pibes de 13 y 14 años llegaron hasta el portón de ingreso de la Jefatura de policía, en Ovidio Lagos al 5200 de la ciudad de Rosario. El uniformado de consigna les preguntó qué necesitaban. Y como si se tratara de uno de los tantos trámites que se realizan en la base de la Unidad Regional II, dijeron con cierta tranquilidad que querían ir a la División Judiciales para entregarse porque habían cometido un asesinato: el de Leandro Nahuel "Tata" San Juan, perpetrado el miércoles a la madrugada.
Dos chicos de 13 y 14 años se entregaron a la policía por un homicidio
Por Bárbara Favant
El hecho que se describe ocurrió el viernes al mediodía y los dos adolescentes, ambos inimputables para la ley argentina, fueron demorados y puestos a disposición del Juzgado de Menores 3ª y de la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia de la provincia. También se le dio participación al fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos, Ademar Bianchini, quien continúa investigando el asesinato de "Tata" ya que entre los mencionados como autores hay un adulto aún prófugo.
Después de los trámites de rigor, los jóvenes fueron entregados a sus padres y quedaron bajo protección policial hasta que mañana se resuelva su situación judicial en la investigación.
Es poco habitual que chicos menores de 16 años, el tope de edad para ser imputado por un delito de acuerdo a la ley penal de la República Argentina, se entreguen espontáneamente ante la Justicia cuando sus nombres o apodos resuenan en investigaciones criminales. Los menores de esa edad son inimputables, ya que para la ley no tienen la capacidad cognitiva para comprender la criminalidad de sus actos. Ante un delito quedan a disposición de un juzgado de Menores que trabaja sobre la población en conflicto con la ley penal que tiene entre 16 y 18 años recién cumplidos, y la Subsecretaría de Derechos de Niñez, Adolescencia y Familia de la provincia que protege los derechos de ese grupo etario.
Deberán presentarse mañana en el juzgado de Menores Nº 2, donde finalmente recayó el expediente. Allí se definirá su situación.
Buscado por evasión
"Tata" San Juan era un muchacho que conocía los vaivenes de la calle y sabía desenvolverse en ella. Tenía un prontuario abierto en el que resaltaba una condena a cinco años de prisión, y al momento de ser asesinado sobre su cabeza pesaban dos pedidos de captura: uno de septiembre de 2016 emitido por la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) por evadirse de la seccional 15ª donde estaba detenido, y el otro de abril de 2017, del juzgado de Ejecución Penal de Rosario.
Sus vecinos contaron que no estaba en el barrio, pero que en los últimos seis meses vivía en la casa de Grisel al 6900, donde residen su madre y sus siete hermanos.
"Hasta hace dos años, cuando lo metieron en cana, era bastante complejo vivir en la zona porque pasaban y se la tiroteaban o se la apedreaban. Cuando lo metieron preso, se tranquilizó la cosa. «Tata» era un pibe mil puntos en el barrio. Si tenía sus cosas no las hacía acá", explicó una vecina.
De acuerdo a lo que pudieron reconstruir los pesquisas, el martes a la noche "Tata" San Juan salió de su casa en Grisel al 6900, transitó alrededor de unos 100 metros y llegó hasta una vivienda lindera a un santuario del Gauchito Gil, sobre la calle Cumparsita al 3800. Allí se reunió con un grupo de amigos a comer un asado que se extendió hasta pasada la medianoche.
Los vecinos relataron que cuando ya la cena parecía llegar a su fin, por el lugar pasaron dos hombres en una moto de 125 centímetros cúbicos que fueron directamente sobre "Tata". El muchacho, al verse cercado, trató de evitar la cacería. Corrió, pero el tirador lo puso en la mira y un balazo por la espalda le perforó el corazón.
Herido de muerte, San Juan trató de llegar hasta su casa pero a unos 15 metros cayó desvanecido. Murió minutos más tarde cuando era trasladado al Hospital Roque Sáenz Peña. Los vecinos apuntaron a dos personas cuyos nombres se preservaron a pedido de la Fiscalía para no entorpecer la pesquisa. Uno de ellos es un joven de solamente 14 años, a quien identificaron por el apodo de "Pumpi" y que ayer nadie quiso confirmar que fuera el chico que se presentó en Jefatura. Otro de los mencionados por los vecinos es un joven mayor de edad.
Pelea de bandas
"El barrio estaba un poco más tranquilo. Pero acá las peleas entre banditas no paró nunca. Ni va a parar. El combustible de esas peleas es la droga. Y mientras haya falopa en el medio siempre va a haber banditas peleando por manejar la calle", semblanteó un vecino horas después del asesinato.
Al conocerse la noticia de que los adolescentes de 13 y 14 años se habían autoincriminado en el asesinato de "Tata" San Juan, las redes sociales se enardecieron y viralizaron el tema. Algunos posteos vincularon a los dos menores con el adulto mencionado por los vecinos como uno de los verdaderos autores del homicidio, de quien dijeron que "vende falopa y se cree el dueño del barrio".
Además denunciaron que es una persona ligada al delito, que regentea una boca de expendio de venta de drogas y "tiene gente que echaba a los vecinos de sus casas para quedarse con las viviendas", como indicó una vecina en un posteo de Facebook. "Esos pibitos soldadean (se emplean como soldaditos de un punto de venta de drogas) para él y no es el primer crimen que cometen", agregó otra.
Fuentes tribunaliciasm en tanto, indicaron que el fiscal Bianchini no contaba hasta el mediodía de ayer con información oficial sobre la presentación de los dos muchachos de 13 y 14 años ante el juzgado de Menores.
"En la investigación existe la posible vinculación de menores, pero por el momento el fiscal desconoce si los que se han presentado son los mismos que han mencionado algunos testigos del caso", explicó el vocero.
"El fiscal continúa investigando ya que no se descarta la participación de un mayor de edad en el hecho, y esperará hasta que el juzgado de Menores le brinde información para entrecruzar datos" con los que ya tiene en el expediente por el crimen de San Juan, indicó el portavoz consultado.












