Los senadores provinciales del justicialismo solicitaron ayer que el proyecto de reforma tributaria que envió el Poder Ejecutivo se discuta dentro de dos sesiones. “Tal vez suene raro que nosotros pidamos esta preferencia, pero es una muestra más de acatar la voluntad popular que votó a Antonio Bonfatti como gobernador y dejó a las dos cámaras en manos de la oposición”, dijo el presidente del bloque peronista Santa Fe Para Todos, José Baucero.
El peronismo le puso fecha al tratamiento de la reforma tributaria
El planteo del PJ surgió después de conocer que radicales y socialistas acordaron defender un mismo dictamen, aspecto que no fue sencillo de sortear por las diferencias que los primeros tenían con la iniciativa original que envió el gobierno el pasado 18 de abril. De ese texto, según lo que pudo averiguar Diario UNO, se eliminará el revalúo del Inmobiliario Urbano, se morigerará en el Inmobiliario Rural y pretenden gravar con Ingresos Brutos a grandes industrias, entre otros puntos.
De todas maneras, la mano que le dio la mayoría justicialista al Frente Progresista no implica votar la iniciativa a libro cerrado, y así lo indicaron los propios legisladores. Por ejemplo, el jefe del bloque de senadores provinciales del Frente para la Victoria, Armando Traferri, defendió el tratamiento del proyecto de reforma antes del receso invernal (tal como lo pretende el gobierno) con el argumento de avanzar en la discusión de conseguir herramientas que ayuden al Estado a salir de la actual situación financiera.
“Estamos preocupados porque la construcción empieza a despedir gente, nos llegan reclamos de empresarios por los atrasos en los pagos y hasta hubo algunos retrasos en el pago de sueldos a jubilados y pensionados. En los peores momentos de esta provincia, como fue 2001, Santa Fe mantuvo sus cuentas en orden; no emitió bonos ni aumentó su endeudamiento”, recordó.
Además, para explicar por qué fue la oposición la que puso fecha al tratamiento de la reforma tributaria, dijo que no quiere “hacer cargo a este gobierno (de Antonio Bonfatti)” de la actual situación financiera cuando “asumió hace pocos meses” siendo que la “herencia recibida” es la que hoy generó tener que reprogramar pagos a contratistas a través de cheques diferidos. O sea, lanzó un tiro por elevación a Hermes Binner.
Luego, su compañero partidario aunque no de bloque, José Baucero, dejó un mensaje para los dirigentes políticos (por caso Cachi Martínez) que ven en la posición de los senadores justicialistas la consagración de un pacto espurio con el Poder Ejecutivo. A esos actores les señaló que “bastardearon” el trabajo legislativo que debe garantizar la gobernabilidad, pero que aún así, tanto él como sus pares están “con la frente bien alta”.
El sanjavierino también explicó que los problemas económicos de la provincia se replican en los municipios y comunas, muchas de las cuales están gobernadas por el PJ. Entonces, la voluntad de encontrar soluciones de financiamiento no sólo son necesarias para reactivar la obra pública y tratar de dar respuestas salariales a los gremios que piden nuevas recomposiciones, sino además para colaborar con las administraciones locales a que puedan cumplir con sus compromisos.
Chispazos en la sesión
Apenas tomó la palabra dijo que no quería polemizar, pero sus dichos levantaron polvareda en una sesión que se presentaba conciliadora. El senador radical Felipe Michlig primero agradeció el gesto del peronismo y después indicó que los problemas financieros de Santa Fe también son producto de las deudas que mantiene la Nación con la provincia, y que no cumple. “Sería bueno que la señora Presidenta (Cristina Fernández) haga honor al pago de los compromisos con Santa Fe”, disparó.
Michlig aprovechó para remarcar que la provincia hace muchos esfuerzos para pagar sueldos con fondos propios y que hasta la propia “Presidenta” se encargó de valorar en uno de sus últimos discursos. Sin embargo, cree que no es bien retribuida por el Estado federal a la hora del reparto de los recursos.
El radical, además, le enrostró a Armando Traferri que si Santa Fe no tuvo que emitir bonos, cuasimonedas ni endeudarse en las décadas pasadas fue porque los gobiernos justicialistas votaron y prorrogaron una ley de emergencia económica que significó descontar el 13 por ciento de los salarios a activos y pasivos. Dinero que financió a las arcas del Estado pero que generaron mayor “deuda social”.
Finalmente, Felipe Michlig consideró que la reforma que se apruebe no debería cargar con más impuestos a aquellos sectores que ya tributan, sino sumar a otros sectores de la actividad económica que tuvieron durante muchos años el beneficio de la exención: los industriales.
Quien sumó otras consideraciones polémicas, según la mirada justicialista, fue el senador socialista Miguel Lifschitz. El rosarino reconoció que Santa Fe tiene problemas de financiamiento, que la obra pública se lentificó y que los gremios estatales solicitan –con razón– nuevos incrementos salariales, pero advirtió que “el fondo de la cuestión tiene que ver con el proceso inflacionario” que está presente.
El que recogió el guante fue el kirchnerista Ricardo Kauffman, quien pidió a los senadores del oficialismo evitar echar culpas de lo que sucede en Santa Fe al Gobierno Nacional porque el responsable “exclusivo y excluyente” de los problemas económicos actuales es el gobierno de Hermes Binner y ahora de Antonio Bonfatti. Incluso, con un interesante juego de palabras, recomendó a sus pares del FPCyS no apuntar sus dardos a la Casa Rosada para lograr que la reforma tributaria pueda salir.
En tanto el senador por el departamento Castellanos y presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda, Alcides Calvo (PJ), dijo: “Después de escuchar a los senadores del Frente Progresista pareciera que ni siquiera hace falta la reforma tributaria”. Para el rafaelino aumentar impuestos en una etapa de desaceleración de la economía no es conveniente porque eso puede complicar el cumplimiento de los contribuyentes.
Ante ese eventual escenario, pidió al gobierno santafesino que reordene sus cuentas públicas para clarificar cuál es el plan de gestión de cara a la ciudadanía. Y remarcó que ve con preocupación que el déficit con el que terminó la provincia el ejercicio 2011 se sigue consolidando y que el gasto corriente crece más que los recursos.
Por último, el senador obeidista Rubén Pirola criticó la falta de reacción del Ejecutivo porque puede llevar al Estado a una situación de quebranto. Al respecto, le señaló que hace 50 días le aprobaron al gobierno de Bonfatti la autorización para emitir letras –por hasta 556 millones de pesos– y hasta ahora no hizo uso de esa herramienta.














