Santa Fe

Una pareja que suma 200 años y comparte el mismo amor por la docencia

Él cumple este domingo 103 años y ella tiene 97. Los dos son maestros. Hoy pasan sus días de la mano; entre el recuerdo, la escritura y la música.

Domingo 04 de Noviembre de 2018

El profesor Juan Carlos Dávila cumple este domingo 4 de noviembre 103 años. Hace 30 que comparte su vida con la maestra Odila Elena Vega de Dávila, de 97. Juntos suman 200 años de experiencia, compañerismo, amor por la docencia, la escritura y la música.

Ambos nacieron en Santa Fe, pero son santotomesinos por adopción. Las paredes de su casa en el barrio San Martín de la vecina ciudad están llenas de diplomas y estantes con libros. Sobre el piano que se encuentra en el living, se amontonan portarretratos con fotos, recuerdos y medallas de reconocimiento.

Juan Carlos y Odila, sentados en su sillón, se dan la mano para contar su historia. “Somos docentes de alma”, dice ella emocionada.

En su larga vida, los dos eligieron la docencia como profesión, aunque no se conocían. De jóvenes cada uno formó pareja, contrajo matrimonio, tuvo hijos y se desarrolló en su carrera docente.

Él fue maestro de grado, director de escuela, inspector provincial de Educación, procurador, músico, escritor, profesor de piano y de dibujo. Ella fue maestra de grado en pueblos del norte provincial, en la ciudad de Santa Fe y Santo Tomé.

Cuando ambos ya estaban jubilados y habían quedado viudos la vida los juntó. “Nos conocimos yendo a cobrar”, recordó él. Así fue como iniciaron una amistad que terminó en matrimonio. "Fui 45 años casado con mi primera esposa y con ella llevamos 30", agregó.

En 1988, a los 67 años de Odila y 73 de Juan Carlos, se casaron por iglesia y civil. Así fue como se unieron sus familias y hoy entre los dos suman seis hijos, 20 nietos y 20 bisnietos.

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Amor y paciencia

“No tengo ninguna enfermedad, lo único que me falta es un poco de fuerza”, dice Juan Carlos. Con los achaques de la edad, junto a Odila llevan 30 años de conviviencia.

Todavía toman mates y comparten interesantes charlas. “Comentamos todo, pero nunca hay peleas, ni discusiones”, cuenta ella y dice que el secreto para seguir juntos a su edad es “el amor y la paciencia”.

"Lo que hay que tener es paciencia, porque la edad también trae problemas y uno quisiera llevarle siempre bien", cuanta ella. Él asiente con la cabeza en silencio, con la mirada vidriosa de emoción.

Odila y Juan Carlos todavía se recriminan si no recuerdan que el otro le dio un beso antes de acostarse y duermen de la mano en la cama matrimonial.

Un mismo amor

“Somos compañeros y la profesión nos unió mucho”, cuenta ella y agrega que este "es el tema prioritario de la casa".

Ambos dedicaron su vida entera a la docencia. “La escuela para mí es todo. Siempre me dediqué a ella”, dice Juan Carlos al tiempo que recuerda sus inicios como maestro en la Escuela Nº 42 General Las Heras y su final de carrera como inspector general de escuelas, ascendiendo luego a inspector de seccional. En estos cargos cuenta que promovió la creación de varias escuelas necesarias para la Provincia y la conformación de la orquesta y el coro de niños.

Hoy los tiempos cambiaron y analizando la actualidad de las aulas Juan Carlos evoca el “respeto que había en ese momento, no como ahora. A mí me apena mucho, porque no es solamente en la educación. La sociedad argentina es la que está mal: mi deseo es que mejore un poco”, dijo y sentenció que la educación es la clave para lograrlo.

Otras pasiones compartidas

En la casa de Odila y Juan Carlos también se respira literatura y música. Él escribió 12 libros, entre obras pedagógicas, ensayos, cuentos y piezas teatrales. Pero además, junto a su actual esposa editaron uno nueve más, con relatos y poemas. “Yo tenía en un cuaderno de cocina las poesías escritas y él me dijo «no vamos a dejar que esto se pierda» y así empezamos”, contó Odila.

La música es otra de sus pasiones: él como músico y ella como buena espectadora. En su infancia Juan Carlos estudió música y piano y fue autodidacta en la interpretación del bandoneón. En su juventud sus dotes de músico le permitieron “ganar algunos pesos” para poder mantener sus estudios. Así fue como tocó en diferentes orquestas típicas, melódicas y de jazz.

Hoy, a pesar de sus años y un problema auditivo que le obliga a utilizar audífono, Juan Carlos no pierde el ritmo ni el pulso a la hora de acariciar el teclado. Es modesto y dice que “ya no toca seguido” y que “la memoria no lo ayuda demasiado”, pero la melodía de una canción correntina suena en tempo armónico cuando la toca en su piano. Sentada a su lado, su mujer lo acompaña cantando.

Un músico bien santotomesino

Si bien Dávila nació en Santa Fe, vivió su infancia en Corrientes y parte de su juventud en Buenos Aires; desde hace ya varios años reside en la ciudad de Santo Tomé y se reconoce del lugar. “Hace tanto que vivo acá que le tomé cariño”, dice con simpleza.

Tanto es así que en el año 2000 fue reconocido como Ciudadano Destacado de esa ciudad y hasta escribió la melodía al “Himno Canción a Santo Tomé”, con letra de la profesora María de Fuga. Obra que en su momento presentaron a la comunidad y al municipio.

Entre otras distinciones que recibió el profesor centenario destaca el otorgado por la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe a su Trayectoria y el de la Región IV de Educación que lo reconoció como “Referente del Camino de la Educación Santafesina”.

Este domingo 4 de noviembre el profesor Juan Carlos Dávila festeja sus flamantes 103 años. Y junto a Odila vuelven a demostrar que son ejemplo de pasión, no solo por su amor incondicional, sino por su dedicación a la familia, la profesión y la vida.

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