El sector del turismo cada vez busca ofrecer más a los viajeros, pues hay quienes no sólo quieren conocer un sitio distinto, sino vivir una experiencia diferente. La última tendencia para los amantes de la naturaleza que desean unas vacaciones originales, es alojarse en una tree house. Pues permite combinar ambas demandas: aventura y relax lejos de los tumultos urbanos. El retiro perfecto para disfrutar de un fin de semana romántico con la pareja bajo la luz de las estrellas o para ir con los niños y que se diviertan sintiéndose como Tarzán. Además, que nadie se equivoque y piense que una Tree house no puede tener todas comodidades, de último diseño o con estilo rústico, las opciones se adaptan a todos los gustos.
Tree houses: aventura para toda la familia
En Harads, Suecia, se encuentra el [%(link0)]Treehotel, que ofrece a sus huéspedes la oportunidad de disfrutar de 6 tree houses, totalmente exclusivas. Con forma de ovni, de cubo de espejo que se confunde en la naturaleza y hasta con forma de nido. Ubicadas a entre 4 y 6 metros sobre el suelo, todas las casas, son una verdadera obra de ingeniería pensada para respetar la naturaleza y diseño para quitar el aliento. La única pega es que su precio puede no estar al alcance de todos los bolsillos.
En Francia, las tree houses, se han convertido en toda una atracción turística y prácticamente se encuentran repartidas por todas las regiones. A través del portal [%(link1)]Wimdu, se puede elegir entre una oferta de hasta 8 tree houses, en el país galo. Lujosas o más rústicas, pero todas ellas dotadas del particular encanto que proporciona el pasar la noche suspendidos en los árboles.
En Canadá, se encuentra otro de los ejemplos de tree houses pensadas para disfrutar al máximo de la naturaleza. El [%(link2)]Free Spirit Spheres es también un complejo de varias casetas originales con forma de esfera. Individuales para una persona, como la casa “Eve”, fabricada a mano y que cuenta con cama y sofá y hasta altavoces para para los que deseen llevar su propia música. O la casa “Eryn” con capacidad para hasta 3 personas y 5 ventanas para admirar el hermoso paisaje de la selva tropical de la Isla de Vancouver.
La idea de trepar a un árbol y dormir al cobijo de sus ramas, es el sueño de todo niño. Y ahora, esta pasión infantil puede hacerse realidad, siendo al mismo tiempo un negocio muy rentable para los empresarios del turismo.











