Desde su llegada a Unión para afrontar su cuarto ciclo como entrenador, Leonardo Madelón no dudó en imprimirle su sello al equipo. Fiel a su estilo, apostó por el sistema táctico que mejor lo identifica —el 4-4-2 clásico— y eligió rodearse de nombres conocidos, muchos de los cuales fueron protagonistas en sus anteriores etapas al frente del Tate. Sin embargo, ese proceso de reconstrucción también dejó varios futbolistas rezagados en la consideración.
Decisiones fuertes en Unión: los relegados en la era Madelón
Leonardo Madelón le imprime su sello a Unión, con grandes aciertos pero con decisiones que no dejan de ser polémicas. El informe.
Por Ovación
José Busiemi / UNO Santa Fe
Madelón confió desde el arranque en piezas que conoce bien: le renovó la confianza a Bruno Pittón en el lateral izquierdo —hasta su grave lesión—, reactivó a Mauro Pittón y a Mauricio Martínez en el mediocampo, y apostó por el regreso de Franco Fragapane por izquierda.
En otros de sus movimientos que dieron qué hablar, ubicó a Valentín Fascendini como segundo marcador central. Además, incorporó a Julián Palacios como una opción de peso por derecha. Todas decisiones con su impronta, muchas de ellas sin mirar el presente inmediato, sino el pasado compartido. Pero así como algunos ganaron terreno, otros lo perdieron por completo.
Los que se fueron por decisión del DT
Uno de los casos más contundentes es el del arquero uruguayo Thiago Cardozo, que se marchó a Belgrano al no estar en los planes de Madelón. El DT apostó fuerte por Matías Tagliamonte, que hasta el momento respondió con creces.
También fueron dados de baja jugadores como Gastón Arturia y el colombiano José Enrique Angulo, sin minutos ni futuro en Santa Fe.
Los que quedaron en el plantel… pero al margen
Entre los casos más llamativos está el de Claudio Corvalán, capitán durante largos períodos, que ya no es considerado lateral por el cuerpo técnico y solo figura como una alternativa de emergencia para la zaga central. Aun en situaciones límite, el DT no recurrió a él.
Ezequiel Cañete tuvo una chance en el segundo tiempo ante Boca, pero su bajo rendimiento le costó caro. Con la llegada de Augusto Solari, la competencia en el mediocampo se intensificó y hoy parece haber quedado lejos de la consideración.
Agustín Colazo, otro de los refuerzos del semestre pasado, no sumó minutos en lo que va de la segunda parte del año. Algo similar ocurre con Diego Armando Díaz, que apenas tuvo participación testimonial.
El caso de Rafael Profini también llama la atención: fue de lo más regular dentro del flojo andar de Unión en la primera parte del año, pero con Madelón quedó absolutamente relegado.
El caso Dómina: conflicto sin final feliz
Aparte de las decisiones estrictamente futbolísticas, hay un nombre que genera tensión en el club: Jerónimo Dómina. El juvenil, una de las promesas del club, no volvió a sumar minutos y su situación parece más ligada a una pulseada dirigencial.
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Su contrato vence el 31 de diciembre y, de no mediar una renovación, se marchará libre a fin de año. La relación entre las partes se tensó y, por ahora, no se avizora una salida favorable.
Con decisiones firmes y sin mirar nombres propios, Leonardo Madelón empieza a moldear su Unión con mano dura. Y en ese camino, varios futbolistas quedaron en la banquina, observando desde afuera cómo el equipo se reinventa al estilo del técnico más icónico del ciclo moderno tatengue.















