Fiebre por el dólar: entre esperanza de la cosecha y la preocupación de la industria

Fiebre por el dólar: entre esperanza de la cosecha y la preocupación de la industria

Se obtendría una cosecha total de granos de alrededor de 140 millones de toneladas, 24% más que la última campaña.

Domingo 31 de Marzo de 2019

Verde que te quiero verde. Así, la referencia al poema de Federico García Lorca podría tener una doble lectura. Verde por dos. La respuesta oficial está en parte en el metafórico color del campo que, con sus cosechas, traería cierta estabilidad al también verde inflamado y volátil de la divisa norteamericana. ¿Pueden los dólares del campo lograr estabilidad cambiaria?

A pesar de la batería de malos números que -en su mayoría- ofrece el INDEC, en el ministerio de Hacienda barajan un panorama menos pesimista y advierten ciertos brotes -perdón por tanta metáfora agropecuaria- que contagiará una (verde) esperanza. “En los últimos días está mejorando la liquidación de la cosecha y hay puertos abarrotados”, resaltan.

Esa mirada tiene números que la sostienen. Según estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, la campaña 2018/19 de soja y trigo en la zona núcleo “alcanzará las 32 millones de toneladas y será así 5% superior a la del ciclo anterior, por lo que convertirá en la mejor cosecha en 10 años para la región”.

Si la contabilidad se amplía a todo el país, se obtendrá una cosecha total de granos de alrededor de 140 millones de toneladas, 24% más que la última campaña, que padeció una terrible sequía.

En los despachos oficiales esas cifras acercan algo de tranquilidad, según le narraron A24.com fuentes que siguen de cerca la macroeconomía. Y, en esa línea, aportan más argumentos para prever una pax cambiaria y evitar así alocados saltos de la moneda estadounidense.

A saber: desde el 15 de abril, el Tesoro comenzará con las subastas de dólares a las que el FMI dio luz verde. Serán U$S 60 millones todos los días y eso, en principio, ayudará a calmar el estrés del mercado de cambios que amagó con llevar al dólar a $45 la semana pasada.

Las monedas de los mercados emergentes volvieron a sentir los vaivenes internacionales. La guerra comercial entre China y Estados Unidos y un temor a una mayor recesión mundial prevista por informes que dan una desaceleración de la economía europea revalúan al dólar y movilizan a los inquietos inversores.

Esas novedades internacionales fueron tomadas por el Gobierno como argumentos centrales de la escapada del verde billete por estas pampas: "Sube lo mismo en Brasil, Turquía, en todas partes", justificó el Presidente.

Desde Hacienda también sacan a relucir la salida de los números rojos en la balanza comercial. En febrero, marcó un superávit de US$ 460 millones y se acumuló en el primer bimestre un saldo positivo de US$ 832 millones.

Además confían que en caso de que inversores elijan dolarizar sus carteras, a medida que las elecciones se acerquen, ese volumen sería muy inferior al que hubo el año pasado, cuando la salida en manada fue más pronunciada.

“Para agregar, el EMAE (Estimador mensual de actividad económica) muestra, aunque incipientes, signos de reactivación”, insisten. Noviembre lo toman como el mes del piso y confían que con el correr de los meses y los aumentos en los salarios el panorama se irá revirtiendo hasta las elecciones.

Las empresas en problemas

Aunque no lo dicen en voz alta, en los círculos empresariales se advierte que grandes compañías y sus CEO´s les soltaron la mano a Mauricio Macri. Hay un descontento mayúsculo con la ineficiencia en el control de la inflación, la recesión y el desplome del consumo. Y no prevén que en un nuevo mandato amarillo se encamine. “Este gobierno no tiene un plan estructural, pero ni siquiera coyuntural”, se escucha de hombres y mujeres de la industria.

Entre un rosario de quejas se destacan las pérdidas de puestos de trabajos, las altas tasas de interés (que hicieron una V desesperanzadora) y la alta volatilidad que impide planificar y proyectar, las que pueden, y sobrevivir, las que cada día se achican más y más.

Fuentes del sector industrial consideran que “el piso de la actividad se tocará en mayo. Y a partir de ahí habrá una amesetamiento”. Lejos están de la visión oficial que señala que desde noviembre a este tiempo hubo repuntes que invitan a soñar.

“Mucho de la posibilidad de revertir los malos números va a estar supeditado por el tipo de cambio y la tasa de interés. Si se acerca cada vez más al techo de la zona de no intervención, los nubarrones van a continuar. Si se mantiene más cerca del piso puede que se frene la caída”, grafican al tiempo que repiten que la industria está “muy golpeada” y “complicada”. Para dimensionar, agregan: “Hoy las empresas están pagando tasas de 80 o 90%”.

Respecto de la hipótesis de que la liquidación proveniente de la gran cosecha puede aquietar las agua opinan: “La cosecha tracciona maquinaria agrícola y algo de las economías regionales, pero no es suficiente para reactivar la economía. Sólo puede aportar para generar cierta estabilidad cambiaria”.

Cosecharás tu siembra

Los primeros días de abril serán clave para que se empiece a ver liquidación de productores. "Tenemos expectativa de que entre un volumen importante de la cosecha de soja. En una visión pesimista, desde abril hasta junio aproximadamente deberían entrar en torno a los 6.200 millones de dólares.Y ese número se podría extender a 12 mil millones. Un pronóstico optimista señala que el total de la cosecha de soja, estimada en 54 millones de toneladas, podría ofrecer alrededor de 18 mil millones de dólares". Lo dicen fuentes del complejo exportador y agroindustrial de ese grano en diálogo con A24.com.

Como los funcionario de Hacienda, resaltan las grandes colas de camiones que ya se forman en las inmediaciones de los puertos del Gran Rosario. Pero también, al sentirse un engranaje vital para el ingreso de dólares frescos, aprovechan para reclamar al Gobierno un "mayor estímulo".

Desde la cámara que agrupa a los exportadores de soja y derivados ven con malos ojos las retenciones de 4 pesos por dólar para los productos industrializados de esa cadena de valor. Así, piden que "el sector industrial de la soja sea tenido en cuenta como los otros sectores industrializados. Lo sentimos como una penalización y eso no estimula la producción".

La ansiedad por que el exportador liquide en un contexto en el que el dólar escala hace que se centre la mirada en el proceso que va desde la cosecha del grano al dólar en las arcas oficiales. Lo cierto es que, dependiendo de las urgencias de cada uno, el productor tiene argumentos para posponer o retardar la entrega de su activo.

“Se dio una histórica cosecha maíz y trigo y eso puede ser un motivo para que no liquide parte de su cosecha de soja, ya que pudo haber usado esos ingresos para financiarse y pagar sus gastos operativos y deudas a la espera del mejor momento para hacerse de los dólares”, cuenta un conocedor de la dinámica agropecuaria.

La inestabilidad cambiaria también influye. Es factible que en un contexto en el que el dólar aumenta día a día (hubo 7 ruedas consecutivas de ascensos para luego bajar en las dos posteriores) opte por esperar y hacerlo cuando considere que la divisa norteamericana esté en un precio que lo favorezca al máximo.

“El ritmo de liquidación del año pasado fue malo. En general, los productores medianos y pequeños están sin stock o a lo sumo con muy poco. Con lo cual habrá apuro por liquidar en abril y mayo, después existen posibilidades que se frene un poco para cubrirse y ver cuánto avanzó el dólar”, destaca a A24.com un pequeño productor de una zona próspera de la pampa húmeda.

Lo cierto es que otra vez el campo viene a tomar un protagonismo en un momento crítico de la economía.

La pregunta es si la esperada cosecha récord será el primer impulso para salir del parate económico o si apenas es un placebo momentáneo para mantener al dólar dentro de rangos lógicos hasta las elecciones presidenciales que definan nuevo (o no) gobierno. Un país siempre atado al verde en su afán de sobrevivir.

Por  Diego Landi / A24

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