Escenario

Los cantantes santafesinos cuentan sus secretos a la hora de grabar

Se estrena "La cocina sonora", una serie web en la que siete cantantes de la ciudad comentan sus experiencias en el momento de registrar sus canciones

Viernes 02 de Noviembre de 2018

Ramiro Genevois se autodefine como "diseñador sonoro" Posee una larga trayectoria a cargo del estudio El Pote y lleva a cabo múltiples iniciativas vinculadas al mundo del audio y la grabación. Hace dos años, en el marco del programa provincial Espacio Santafesino, editó el libro "¿Cómo no lo supe antes de grabar?" Se trata de un proyecto destinado a colaborar en el proceso de producción musical de los artistas y técnicos del rubro, con la intención de mejorar la calidad de registro de sus obras. Con este trabajo, Ramiro pretende preparar a músicos, operadores y productores, para que afronten más seguros las diferentes etapas del proceso de grabación.

Luego de diferentes presentaciones en Santa Fe y la región litoral, Genevois decidió ir por más y comenzó una serie de micros en el programa Recreo Diario de Canal 13, en los cuales aborda muchas de las temáticas que trata en su obra. Y en este momento está estrenando "La cocina sonora" una nueva arista de su trabajo. Se trata de una serie de episodios web, donde siete reconocidos cantantes de la ciudad de Santa Fe, desnudan sus experiencias a la hora de registrar sus obras en el estudio. A lo largo de noviembre y diciembre, en el canal de YouTube antesdegrabar, se publicarán los capítulos que tuvieron como protagonistas a Rodrigo González (La Cruda y Experimento Negro), Gustavo Angeleni (Carneviva y Patada de Elefante), Daiana Pividori (Enigmattica), Efraín Colombo, Cesar Andino (Cabezones), Mario Pereyra y Gonzalo Mansutti.

En diálogo con Uno Santa Fe, Geneovis cuenta el detrás de escena de esta producción. 

-Para arrancar, te quería preguntar como nació "La cocina sonora" y de que manera se vincula con "¿Cómo no lo supe antes de grabar?"
-En realidad es parte del proyecto. Es una producción de "¿Cómo no lo supe antes de grabar?", que soy yo, lo estoy tratando de utilizar como marca. Este programa surge por una iniciativa de Canal 13. Ellos querían hacer una especie de Encuentro en el estudio en El Pote. Cuando vinieron a asesorarse, les expliqué todo lo que conlleva grabar a una banda en vivo. Es un esfuerzo enorme de producción que ellos desconocían. Al ver que no era posible debido al tiempo y los recursos que demandaba, les propuse aprovechar el espacio que ya tenía en el programa. Ahí intento enseñarles a los músicos cómo llegar más preparados al estudio, explicando cuestiones que muchas veces no se tienen en cuenta. Les gustó la idea, y en un primer momento planteamos hacerlo en el piso. Después decidimos llevarlo al estudio. Y al final concretamos las dos cosas: mientras armábamos los episodios, empecé a ir al canal a charlar de estos temas. Y como no me agradaba la idea de estar hablando todo el tiempo como un maestro ciruela, invité a gente amiga.

-¿Qué tuviste en cuenta para elegir a los protagonistas de los episodios y cómo fue la grabación?
-De toque se me ocurrió llamarlos al Tavo Angelini y al Negro González, porque me parecen exponentes de la música local. Los dos me confirmaron y decidí convocar a más. Para no abrirme tanto, cité sólo a cantantes y realicé una selección de los que considero referentes. Con el único con el que no había trabajado era Mario Pereyra. El resto son parte de mis amigos, conocidos o clientes. Desde el canal vinieron dos o tres veces a ensayar iluminación y probamos ideas de como hacer las tomas. Y cuando lo grabamos, salió todo bien. Es un lindo legado, porque está bueno  los chicos dicen. Me parece sano y altruista, todos vinieron con ganas de contar algo y expresarse.

-¿Cómo se estructura cada capítulo?
-Fue todo a los ponchazos: se organizó muy rápido para lo que después fue la post-producción. Armé un cuestionario con siete tópicos. Y dentro de cada uno, había guías que llevaban la charla. Van desde cómo se forma el sonido de la voz, tanto física como técnicamente hasta si se compone primero la letra o la melodía, pasando por el monitoreo y el afinador de voces. La idea es seguir con el resto de los instrumentos (guitarristas, bajistas, tecladistas y bateristas) y por último quiero hacer uno general, con todos juntos, hablando sobre items vinculados con la grabación a nivel global. Todo está muy vinculado a lo que trabajé en el libro. Lo bueno es que acá se especializa mucho, porque cada uno habla desde su instrumento específico y su experiencia particular. Con los vocalistas repetí las mismas temáticas con sus respectivas preguntas. Al conocer a cada uno, los guié sabiendo que me podían dar. Algunos profundizaron en la experiencia artística, otros en la técnica. Jugué hacia dónde encarar las preguntas, para que el material me sirva y que no terminen todos diciendo lo mismo.

-Teniendo en cuenta tu experiencia en El Pote, ¿cómo arriban los cantantes, ya sean solistas o de grupos, a grabar? ¿Están preparados para afrontar esa instancia?
-En general están muy en el aire. Por eso la idea del libro viene por ese lado. Lo típico es que lleguen desarmados y desprovistos de información. Confían mucho en lo externo más que en lo propio. Creen que van a sonar bien por que eligen tal estudio o por que trabajan con tal productor, y no por su mérito. Eso es un facilismo: implica pensar que otro te va a resolver los problemas, sin poner compromiso en el método o la ejecución. Sucede sobre todo con los solistas: cantar con pistas es algo que está pasando mucho desde los realitys. Al no tener músicos en el entorno, se saltean un montón de cuestiones. Y caen al estudio creyendo que es lo mismo. El laburo con una banda atrás y el que se hace con una pista es muy distinto. Vienen poco preparados, sin ensayo y sin saber cómo transmitir a la gente lo que están sintiendo. Técnicamente todo está cada vez más resuelto: la diferencia de sonido ya no es como antes. En el pasado, la disparidad entre un estudio bueno y uno malo era abismal. Hoy es cada vez menor: todos trabajan mejor, hay aparatos que te resuelven muchas cosas. Por eso actualmente la diferencia pasa cada vez más por lo artístico. Y a eso va el libro y el: darle más bola a la música, al ensayo, y al proyecto en si.

-¿Qué balance haces sobre el libro a dos años de su lanzamiento?
-Por una parte, no funcionó económicamente como yo pretendía. Igualmente, no iba meramente por ese lado, sino que quería dejar algo en lo humano. Es como quien publica un disco hoy: ya no piensa que lo va a vender, sino que gracias a eso va a hacer un show que le va a dar otras satisfacciones. Acá pasa lo mismo. Realicé un montón de eventos y tuve repercusiones en otros ambientes: conseguí trabajos de acústica y de otros rubros, para empresas. Me generó más apertura, me llaman desde otros lugares. Por ejemplo, ahora están por definir una compra grande de libros desde el Crei, porque quieren incorporarlo a su plan de estudios. En la UNL tienen la misma idea en la Licenciatura en Sonorización y Grabación. A su vez, la gente de la Escuela Técnica de Sonido Profesional Cetear de Rosario, lo está ofreciendo en su carrera. Va creciendo de a poco. No es como cuando se edita un libro de un escritor reconocido por una editorial grande y salen a matar vendiendo todo en las primeras dos semanas. Esto es al revés, como pasa con muchas bandas. De a poco estoy tratando que ese torbellino arrase en algunos lugares. Y ahí uno ya no lo controla más. Eso es lo que me sorprendió: va solo. Me llaman para avisarme que los libros se están agotando. De los mil que editamos, me deben quedar quinientos. Tuve que regalar muchos ejemplares, pero ponele que se hayan vendido 350. No es una gran cantidad, pero tampoco es poco, teniendo en cuenta lo que me comentan otros autores. Me sorprende gratamente, pero no es lo que me imaginaba. Yo pensé que iba a poder vender todos en dos años y todavía no llegué ni a la mitad. Pero tiene otros resultados.

Mirá "El sonido de la voz", el primer episodio de "La cocina sonora":

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-¿Qué expectativas tenés sobre el lanzamiento de los capítulos web?
-Debido a que hablan siete cantantes, creo que los episodios van a tener un mínimo de viralización. Vamos a ver si a partir de ahí surge una pequeña respuesta, mayor a la que hubo hasta ahora con el libro. Después tengo un montón de ideas, como hacer un audio-libro explicando el contenido, que sea un plus de la compra de "¿Como no lo supe…?" por la web. La idea es hacer crecer el proyecto, y avanzar con la segunda y tercera parte (la producción y la post-producción) que están bocetados en un 30% o 40%. Tengo que sentarme a trabajarlos.

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