Leandro Buttarazzi
Está de la cabeza
“Que los hagan con lo que quieran, pero que los hagan”, se le escuchó decir a Frank Darío Kudelka tras el importante 2 a 0 de Unión sobre Atlético de Rafaela en calidad de visitante. Es que después de una sequía pronunciada en materia ofensiva, que fue de la mano con resultados pobres (4 puntos sobre 24 posibles), el Tatengue se dio el gusto de salir de la tan temida zona roja de los promedios.
En un fútbol argentino donde cada error se paga caro, donde muchos entrenadores hacen un culto de la pelota parada, es sorprendente que todas las conquistas hayan llegado de la misma manera.
Claro que es producto de la tenencia de balón con posesión del esférico y apariciones de volantes externos para habilitar a los goleadores de turno. Los centros fueron precisos en el clásico para Jara y Correa, mientras que en cada etapa, los rojiblancos facturaron con el concordiense y el debut en el arco ajeno del juvenil Pablo Magnín.
Tantas veces Unión llegó de mil maneras en partidos anteriores y no pudo concretar que con lo sucedido en el Nuevo Monumental, casi que cerró un doble festejo por el hecho que anotaron los dos delanteros que puso en campo Kudelka.
Aprovechó todo
Con el habitual orden y eficacia defensiva que demostró sobradamente este equipo (en 10 de 24 partidos terminó con su valla invicta) en la temporada, Unión salió a la cancha sabiendo que estaba ante una posibilidad importante de cortar todo tipo de rachas y sobrepasar al rival de turno en la tabla de los promedios.
La superioridad santafesina se expresó en cada rincón del campo de juego y se fue plasmando con un gol en cada etapa. Esa inyección anímica de haberle empatado a Colón con un gran nivel en el complemento es lo que pudo prorrogar la formación de FDK, que ratificó su mejora en el plano futbolístico de cara a una serie de partidos importantes que le permitirán saber donde está parado en la recta final de esta carrera que tiene como objetivo primario permanecer en la elite del fútbol nacional.
Pagaron con gritos
Tanto se habló de la posibilidad de jugar con dos delanteros desde el minuto inicial. Ante las ausencias de Rosales y Barrales, el orientador Tatengue se vio obligado a jugar con dos hombres de punta que supieron darle réditos al equipo.
Por lo demostrado en las últimas actuaciones, Diego Jara puede encaminarse a convertirse en lo que soñó el DT cuando pidió a gritos su incorporación. Ese punta que choque con los rivales, que pueda asociarse con los volantes creativos y que pueda llegar a posición de gol.
En tanto, Pablo Magnín pudo plasmar frente a la Crema todo lo bueno que realizó en la Pretemporada, donde se convirtió en el goleador del equipo. El Morocho venía con interesantes actuaciones en Reserva y ahora facturó vía aérea.
En condiciones de regresar al equipo Rosales y Barrales, tendrá la última palabra el conductor Rojiblanco para saber si es conveniente tocar o no un equipo que rindió en gran nivel como visitante.
Un dato no menor para avalar la potencia de los futbolistas Tatengues es que con los cuatro goles convertidos en el Clausura 2012, más un par que sumó en el Apertura 2011 (Avendaño a Tigre y Erramuspe contra Godoy Cruz), casi la mitad de los festejos llegó desde las alturas.












