Cuando en 2000 Hunter Moore creó una página a la que subió las fotos de su ex y semmbró la semilla mpara que otros despechados lo imitaran con su iniciativa. Había nacido Isanyoneup.com: fotos hot muy privadas y comentarios todavía mucho más soeces en las que los engañados -más que las engañadas- se despachaban describiendo las potencias sexuales de los ex.
Cómo "ensuciar" a una ex en las redes sociales después de una ruptura
La revista Rolling Stone puso en palabras el pensamiento de mucha gente: de repente, Moore se había convertido en "la persona más odiada".
Sin embargo, a Moore le pareció un competidor: Kevin Bollaert, quien fue capaz de aumentar la crueldad del revenge porn. En Ugotposted, las protagonistas de las fotos ya no son anónimas, y, además, se vinculan a sus páginas de Facebook. Y si algún "involucrado" pretende ser eliminado de la lista, tiene que pasar por Changemyreputation.com y abonar la módica suma de 250 a 350 dólares.
Sin embargo, la aparición de Charlotte Laws, quien con sus actitudes y artilugios legales consiguió que los perfiles de su hija Kayla fueran elimiandos de las páginas "comprometedoras". Sin embargo, el sabor del triunfo fue más allá: Hunter Moore terminó en la cárcel, Kevin Bollaert fue a juicio y sus dos máquinas de hacer dinero y enloquecer a exnovias fueron cerradas.
Pero Laws fue más allá y consiguó que hasta seis estados se pongan a legislar contra esta nueva amenaza a la intimidad. Al calor de su lucha, otras asociaciones se han formado, como Women Against Revenge Porn o End Revenge Porn. También han aparecido nuevas aplicaciones de "fotografía efímera", tipo Snapchat, que aseguran que las imágenes se autodestruyen en segundos, aunque el reciente escándalo con los datos de los usuarios de esta última no las perfila fiables. Ya pueden conseguir resultados deprisa, porque poco han tardado los rivales de Hunter y Kevin en ocupar su lugar en la ciberespacio: Myex.com es un buen ejemplo de ello. Mientras espera su cierre, se calcula que obtiene unos 13.000 dólares al mes entre visitas y mujeres desesperadas que buscan eliminar sus imágenes del consumo público.















