Mariano Ruiz Clausen
“En 30 días, podría retomar su función y volver al trabajo”
Diario UNO de Santa Fe
Cristina Fernández de Kirchner será operada hoy porque padece un hematoma subdural crónico. El mismo se produce cuando se junta sangre en el espacio subdural, entre la duramadre y la piamadre, dos de las capas que recubren el cerebro (ver infografía), y los síntomas pueden aparecer meses después.
Generalmente, se da tras un traumatismo leve, en gente añosa. Esta enfermedad que afecta a la Presidenta es una secuela del golpe que sufrió el 12 de agosto, según se informó oficialmente.
Diario UNO de Santa Fe consultó al neurocirujano local Luciano Langhi, quien hizo su especialidad en la materia en el hospital Italiano de Buenos Aires, adquiriendo una formación de excelencia académica. Además, es médico de planta del hospital Cullen de la ciudad y trabaja en el ámbito privado, junto a su padre, Roberto Langhi, entre otros profesionales, referentes en neurocirugía en Santa Fe.
—Doctor, ¿podría describir en detalle lo que afecta a la Presidenta?
—La mandataria padece un hematoma subdural crónico, es decir, una colección (acumulación) de sangre entre el cerebro y las membranas que lo recubren. Esto puede tener una implicancia menor y no necesitar ningún gesto agresivo de tipo neuroquirúrgico, resolviéndose con un tratamiento médico. Ahora bien, hay otras entidades dentro de estos hematomas que se comportan de manera más agresiva y comprometen funciones neurológicas donde sí se plantea una cirugía.
—¿Esto estaría sucediendo en el caso de Cristina?
—Si bien no conozco en detalle el caso, solamente me he informado por lo que transcendió en los medios de comunicación, la Presidenta estaría sufriendo un síndrome focal que involucra un trastorno de la sensibilidad en el hemicuerpo izquierdo, en la parte motora, con menor fuerza, con debilidad tanto del brazo como de la pierna. Eso habla de que su cerebro está sufriendo un distrés por el hematoma. En ese caso, la cirugía es necesaria para evacuar esta acumulación o colección de sangre, recuperar funciones o, al menos, ir progresando en esas deficiencias.
—¿Qué consecuencias podría traerle tanto la enfermedad como la intervención? ¿Cuánto tiempo deberá guardar reposo?
—Habitualmente, la patología tiene muy buen pronóstico, el paciente se recupera, en la mayoría de los casos, rápidamente. No obstante, es un gesto quirúrgico, una cirugía. Una pequeña minoría puede tener complicaciones serias. Lo que más observamos es la recuperación íntegra de la persona con un retorno a la vida normal y reintegración laboral, habitualmente, a los 30 días, donde se requerirá de controles clínicos, neurológicos y tomográficos continuos.
—¿En qué consiste la cirugía?
—Se debe evacuar el hematoma. Para ello, es necesaria la apertura del cráneo a través de una trepanación u orificio en el hueso, la apertura de la membrana, la colocación de un drenaje en el espacio subdural, lavar, y poder extraer sangre y líquido.
—¿Es muy riesgosa?
—Es una intervención relativamente simple, una técnica en la cual con una incisión de tres centímetros y un solo orificio de trépano se puede lograr un resultado exitoso, recuperando al paciente sin inconvenientes. Toda neurocirugía implica un riesgo. No obstante, ésta se considera de bajo porte.
El futuro
—¿Puede reaparecer o volver a manifestarse la enfermedad?
—Sí, puede haber recidivas. Existen casos en donde los hematomas no se evacuan de manera completa, aunque logra sacarse el suficiente líquido como para que la presión que recibe el cerebro no dé síntomas como los que está comenzando a experimentar la Presidenta.
—¿Por qué si el hematoma es posterior al golpe tardó en dar síntomas?
—Si bien el hematoma es secundario al traumatismo, generalmente hay un ruptura de pequeñas venas que propician un aumento en la cantidad de sangre y líquido. Hay un teoría inflamatoria que explicaría que se produce un movimiento celular, que se ocasiona por medio de presiones osmóticas, incrementando la colección de esta sangre en este espacio. No es lo más frecuentemente. Por eso los controles deben ser muy rigurosos. La pregunta es, entonces, ¿por qué el hematoma hizo síntoma luego de dos meses? Y la respuesta es: “Porque creció”. ¿Por qué? ¿Vuelve a sangrar? No. Este hematoma genera absorción de líquidos, agua, y por eso da síntomas pasados muchos, varios días.















