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Encontrar placer, una capacidad que suele ser olvidada

Hoy se sabe que una de las principales causas de las enfermedades se deben a la incapacidad de las personas de encontrar algo que los haga disfrutar. Para considerar.

Lunes 23 de Enero de 2017

Una de las cosas que necesitamos activar para mejorar nuestras relaciones afectivas, y que muchas veces dejamos de lado, es nuestra capacidad innata de disfrutar. Hoy se sabe que una de las principales causas de las enfermedades es la falta de placer. Cuando perdemos la capacidad de disfrutar, disminuye nuestra fuerza corporal. Muchas parejas se encuentran después de todo el día de trabajo y dicen: "Me quiero relajar"; "Quiero ver televisión"; "Quiero leer". Cuando llega la noche tratan de relajarse pero les es imposible. El verdadero placer, que es la capacidad de disfrutar, nos permite tranquilizarnos y nos predispone a acercarnos al otro.

Pero placer no es solamente el de los sentidos. Nos han enseñado que un buen vino, una rica comida y una linda música nos pueden brindar felicidad. Algunas personas lo único que persiguen y conocen en su vida es esa clase de placeres. Se trata de placeres de los sentidos, que no están mal pero son fugaces, se extinguen muy rápido. Ese no es de ninguna manera todo el placer que existe. Hay mucho más que nos abre la puerta a un nivel más profundo de disfrute.

Todo lo que hacemos a escondidas no es placer. Comer a escondidas, chatear con alguien sin que otro se entere o hacer algo de lo que luego uno se avergüenza ante los demás no es placer. Placer tampoco es algo que nos domine, como pasar horas en la computadora sin ser capaz de detenerse. Mucha gente dice: "Yo como lo que sé que me hace daño pero dejo de comer cuando quiero". Todo lo que nos domina no es placer. Imaginate comer y no sentir el sabor de la comida, no saber si estás comiendo algo salado, dulce o ¡veneno!

Eso es lo que le ocurre a mucha gente: tienen destruidas sus papilas gustativas emocionales y no pueden disfrutar de pasar su tiempo con la familia, con los hijos, con amigos, o leyendo un buen libro.

Veamos cinco áreas de la vida que haríamos bien en aprender a disfrutar:

a. El placer de invertir en mí: ¿Acostumbrás disfrutar de vos mismo? Dentro de tus posibilidades, comprate siempre lo mejor, como siempre lo mejor, usá siempre la mejor ropa, hacé el mejor curso, buscá el mejor profesional.

Siempre procurá lo mejor porque si no disfrutás de vos, ¿cómo podrás disfrutar de las cosas buenas que la vida te ofrece a diario?

Si nosotros no nos cuidamos y no invertimos en nosotros mismos, siempre estaremos esperando que alguien más lo haga. No es sano depender de los demás. Podemos adquirir el hábito sano de felicitarnos, hacernos regalos, tratarnos bien y bendecirnos (hablar bien) a nosotros mismos. No se trata en absoluto de una actitud egoísta, siempre y cuando la llevemos a cabo de manera balanceada.

b. El placer de ser práctico: hay un placer grande en usar el sentido común, en ser gente práctica. Charles Spurgeon, el gran predicador inglés, decía que muchos problemas los resolveríamos con una buena siesta. Hay poder en la capacidad del disfrute de ser prácticos.

c. El placer de sembrar alegría en los demás: cuando vos llegás a tu casa y estás con tu familia, ¿te conocen como alguien divertido? Sembremos alegría en la gente querida de nuestra familia, en nuestros amigos, en nuestros compañeros de trabajo o de estudio. Que ellos nos conozcan por ser sembradores de buenos recuerdos allí donde vayamos.

d. El placer de servir a los demás: ¿Placer de atender a los demás? Mucha gente importante realiza tareas en beneficio de los otros y son felices. Sus rostros hablan de ello. Necesitamos conocer también en nuestra vida el placer de servir a los demás. Todo lo que sembramos tarde o temprano lo cosechamos. Es posible disfrutar el placer de servir. Cuando servimos, no importa cómo sea el sitio o la tarea, nos quedaremos con el mejor recuerdo porque no hay nada más gratificante que ayudar a otros.

e. El placer de validar a otros: validar consiste en buscar las cosas buenas de la gente y expresarlas. Hacé la prueba y cuando vayas a algún lado, saludá a alguien con una gran sonrisa, te aseguro que te vas a sorprender. Podemos aprender algo de todos porque todo ser humano, independientemente de su condición, posee alguna cualidad. Validemos a la gente pero hagámoslo sin mentir. En medio de tanto "cacerolazo emocional", de tanta división política en nuestro país y en el mundo, de tantas presiones de todo tipo, convirtámonos en validadores, en personas que hablan bien de los otros, pues el placer que cosecharemos es inmenso.

Lo único que nos vamos a llevar con nosotros cuando partamos, y que además nos brinda la fuerza necesaria para seguir adelante, son los recuerdos de los momentos agradables que disfrutamos con nuestros vínculos afectivos. Vale la pena invertir todo lo que haga falta, sembrar las mejores semillas para generar esa clase de recuerdos.

Este 2017 debe ser un tiempo para redescubrir el placer, y disfrutar de todas las cosas buenas que tenemos en nuestras manos y que aún no nos dimos cuenta.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com.

Especial para UNO Santa Fe// Bernardo Stamateas

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