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Odontología para pacientes con discapacidad

Entrevista a la doctora Claudia Trybus, especialista en el área que tiene un gran componente de dedicación y vocación

Jueves 27 de Febrero de 2020

Entrevista a la doctora Claudia Trybus, odontóloga especialista en pacientes con discapacidad del Sanatorio Adventista del Plata.

¿Cómo surge esto de que profesionales de la odontología se dediquen específicamente a atender a pacientes con alguna discapacidad?

En primer lugar porque en los últimos años se ha tenido mucho más en cuenta a las discapacidades y la necesidad de que sean atendidas de manera integral, así es como quedó en evidencia que la atención odontológica no estaba incluida en el espectro de profesionales que intervenían para este tipo de pacientes. La demanda de atención odontológica específica fue aumentando, ya sea porque los padres fueron recibiendo más información y ellos mismos reclaman una atención particular, o porque los equipos multidisciplinarios derivan al niño con discapacidad desde muy temprana edad para que reciba cuidados en su salud bucal. En verdad, cuando comenzó a surgir la demanda, los colegios de odontólogos se dieron cuenta de que no había profesionales preparados para cubrirla.

¿Cuáles son las características de los pacientes que hacen que sea necesaria un cuidado bucal específico dirigido por un profesional?

A partir de dedicarme exclusivamente a pacientes con alguna discapacidad fui viendo que recién se buscaba atención a los problemas odontológicos a partir de una edad relativamente avanzada en los niños, 10 u 11 años. Los padres no incluían la consulta al odontólogo junto o a continuación del diagnóstico de la discapacidad de su hijo, como sí se hacía con el neurólogo, el pediatra, el cardiólogo, el psicopedagogo, etc. Pero lo cierto es que la intervención temprana del odontólogo en el equipo de salud logra que se eviten patologías bucales y tratamientos que incluso pueden llegar a ser muy invasivos para el niño. Toda la atención especial que el niño reciba en su primera infancia, incluyendo los cuidados bucales, logrará que su salud en general sea mejor en el trascurso de su vida. Por eso es tan necesario incluir la consulta odontológica en los primeros años, y estamos insistiendo en que todos los especialistas que conforman equipos de salud den la importancia que tiene este aspecto y orienten a los padres en este sentido. Todo lo que hagamos como prevención en los primeros años de la infancia repercutirá en beneficios para el niño, pues a medida que avance en su edad y puedan aparecer problemas habituales del área bucodental, estaremos en mejores condiciones de llevar adelante un tratamiento.

¿Queda a criterio de los padres el llevar o no a su hijo a la consulta odontológica específica? ¿Debería incluirse como parte obligada del tratamiento para la discapacidad, cualquiera ésta fuera?

El grupo familiar, los padres específicamente, en general no se dan cuenta de la importancia que tiene el cuidado bucodental de su niño, hasta que aparecen los primeros problemas bien marcados. Generalmente estos problemas traen consigo manifestaciones de dolor, inflamaciones, infecciones u otros síntomas típicos de una patología bucodental. Esto se da no por falta de interés por parte de los padres, sino porque están tan ocupados en el cuidado y tratamiento específico de la discapacidad que padece su hijo –algunas de las cuales requieren de mucha atención parental – que no ven que tienen a su disposición también la atención y el cuidado en relación a la salud bucodental del niño. Por eso es tan importante que el pediatra u otro profesional cercano al paciente preste atención a este aspecto y pueda orientarlos apropiadamente. En los últimos años ha sido notorio el incremento de la saludable costumbre de los pediatras que atienden a niños con alguna discapacidad, de derivar al niño a un odontólogo que esté preparado para brindarle la atención que necesita. Este trabajo en equipo ha permitido prevenir males mayores pues el niño recibe atención integral desde una edad temprana. Pero en cuanto a que sea inmediata la consulta al odontólogo en cuanto se diagnostica la discapacidad en el niño (que puede ser incluso con meses de vida) todavía nos queda un camino por recorrer para aprender a tomar mejores decisiones.

¿Hay una edad que podría identificarse como la más apropiada para comenzar con el cuidado odontológico del niño con discapacidad?

Es muy importante que los padres sepan que aun cuando su niño sea tan pequeño que todavía no tiene dientes erupcionados en la cavidad bucal, ya es oportuno el comienzo de los cuidados de profesionales de la odontología capacitados para acompañar el tratamiento integral del niño. Ese niño pequeño comenzará a recibir cuidados puntuales de su boca, y su entorno recibirá contención, asesoramiento y acompañamiento, necesarios para que sepan cómo mantener esa zona del organismo en las mejores condiciones posibles. Destaco que se asesora al grupo familiar porque muchos pacientes con discapacidad necesitan que a esa higiene y cuidados se los realice una persona cercana, sus padres o acompañantes terapéuticos. Y esos cuidados en algunos casos son requeridos no solamente en la infancia sino durante toda su vida, dependiendo del grado de incapacidad que presente.

Cuando la intervención es temprana se pueden ver los resultados positivos de forma muy marcada.

¿Qué profesionales, además del pediatra, son los que habitualmente deberían realizar la derivación al odontólogo especialista?

En la mayoría de los casos el paciente con discapacidad es tratado por un equipo de especialistas. No solamente el pediatra es quien lo atiende sino que también interviene un psicopedagogo, un psicólogo, kinesiólogo, fonoaudiólogo, neurólogo, más adelante en su vida puede sumarse un terapista ocupacional, durante su etapa de escolarización también intervienen docentes, todos ellos deben saber que es necesario el cuidado bucodental particular de la persona con discapacidad. Y vuelvo a hacer incapié en la necesidad de que se inicien esos cuidados junto con el diagnóstico mismo de la discapacidad. Todo profesional que intervenga en la atención de ese niño está en condiciones de decir: “papás, ¿hicieron la consulta odontológica?”, así de simple pero tan importante. Porque los padres no necesitan una derivación puntual, sino que a partir de ser conscientes de la necesidad de esos cuidados, ellos mismos pueden buscar a un odontólogo especialista, contribuyendo así de manera importante a la mejora en la calidad de vida de su hijo.

¿Los tiempos de los tratamientos odontológicos son diferentes en pacientes con alguna discapacidad que en pacientes que no la tienen?

Los tratamientos siempre dependerán del tipo de discapacidad y también del tiempo de motivación temprana que haya tenido el paciente. Ese tiempo de motivación es el que mencionaba anteriormente: incluso cuando aún no han erupcionado los dientitos del niño. Es un período en el que el pequeño puede habituarse a la atención del odontólogo, a que no le resulte invasivo que alguien le meta los dedos en su boca para verificar que todo esté bien. En general son pacientes que requieren de tratamientos más prolongados por la realidad de que necesitan que cada intervención sea realizada en períodos cortos pues su capacidad de concentración y de tranquilidad es mucho menor que la de un niño que dispone de sus capacidades de manera completa. Por eso se vuelve tan importante que el profesional esté capacitado para optimizar la prestación en el menor tiempo posible. Para arribar al mejor resultado posible es muy importante la motivación que implica una primera consulta que básicamente será para conocer al niño y a quienes están a cargo de su cuidado (padres o acompañante terapéutico). En esa primera entrevista se conjugan algunas preguntas que se realiza a los padres con la evaluación de la capacidad de concentración del niño, dándole algún juguete mientras se ingresa a su cavidad bucal. Con este juego se puede evaluar también, por ejemplo, la capacidad que tendrá ese niño de manejar un cepillo dental. Esto nos va a permitir planificar el tratamiento en los tiempos más adecuados para el niño. El tiempo no es solamente el abordaje del tratamiento bucal con la prestación específica, sino que la movilidad del niño puede estar reducida, el ingreso al consultorio debe ser tenido en cuenta también pues ya modifica la atención y la conducta habitual de ese paciente. El ámbito en el que se realiza la prestación no debe resultar extraño, sino que el niño debe poder sentirse confiado y cómodo. Estas son algunas de las cuestiones a tener en cuenta en ese proceso de motivación y en los tiempos que se dedican a la atención bucal.

¿Qué cuidados especiales se tienen con estos pacientes?

En particular hay que evitar que se genere cualquier tipo de ansiedad, nunca trabajar apurado porque a eso el paciente lo percibe no importa la edad que tenga y la situación resulta negativa, muy probablemente determine que no se pueda realizar el tratamiento programado. En todo momento debemos tener presente que el niño, el paciente, muy probablemente no tenga la capacidad de manejar sus ansiedades, esto requiere de parte del profesional y de los asistentes no solo preparación sino también tiempo extra. La motivación es un elemento muy pero muy importante; la motivación que consiste en ir conociendo a ese paciente de tal modo que se pueda aplicar la forma de tratamiento apropiada a su estado, y que resulte en un procedimiento exitoso. De los tratamientos convencionales, esos en los que se utiliza el torno, que tienen ruido a micromotores, pueden llegar a generar mucho miedo en el niño porque todavía no los conoce y le teme al posible dolor. En el tiempo dedicado a la motivación también se trabaja en la eliminación de ese miedo, en generar confianza del niño hacia el odontólogo. Mostrar, contar y hacer sería el orden en el que se va presentando al niño el tratamiento, a fin de que pueda adquirir la capacidad de reconocerlo, comprenderlo y aceptarlo.

¿Se diferencian los tratamientos para una misma patología dental pero adaptándolo a la discapacidad?

Sí, porque hay discapacidades neurológicas, discapacidades físicas, discapacidades motoras, discapacidades genéticas, y cada una requiere de su atención en particular. A modo de ejemplo menciono que en las condiciones de discapacidad intelectual se presenta un retraso en el desarrollo de las habilidades que se esperan de acuerdo a la edad, entonces al haber un retraso mental el odontólogo debe trabajar con un tiempo, gestos y lenguaje que vayan de acuerdo a la edad mental del paciente y no a la edad cronológica.

¿Hay diferencias también en la decisión de aplicación de anestesia general o local para el tratamiento odontológico de los pacientes con discapacidad?

Sucede con mucha frecuencia que los padres asocian un tratamiento odontológico que lo ven como invasivo porque requiere del torno, de pinchazos, de movimiento de pinzas, etc., con el uso de anestesia general, o sea dormir al niño. Si bien es cierto que hay discapacidades que requieren anestesiar completamente al paciente para poder realizar el tratamiento, es muy importante destacar que si se realiza un abordaje y motivación apropiados, en altamente posible que un tratamiento convencional pueda realizarse con anestesia local como en cualquier práctica odontológica. Porque si vamos acompañando el crecimiento del niño, la erupción de sus piezas dentarias, una correcta higiene, en la mayoría de los casos no resulta necesaria la aplicación de anestesia general. Debo decir también que hay muchos casos en los que no se puede realizar el tratamiento de forma ambulatoria, pero quiero desmitificar y quitar preocupación a los padres respecto de esto: hoy en día incluso las anestesias generales no son lo que eran años atrás, las consultas previas a la realización del tratamiento son muy importantes para que tanto el niño como sus padres comprendan lo más posible que los pasos que se darán serán seguros y que pueden tener confianza y tranquilidad.

¿Qué grado de importancia le daría a la prevención en sus pacientes?

El más alto grado. La prevención, la consulta temprana, el seguimiento, son las herramientas que como profesionales podemos utilizar para evitarle dolores y problemas a nuestro paciente. Con el correcto seguimiento se evitan las patologías, se evitan las caries, las infecciones y cualquier otro problema vinculado a la salud bucodental. Porque aunque se instale una patología dentaria, la atención temprana de la misma hará que el tratamiento sea más corto y sencillo de realizar. Además, la visita periódica al odontólogo logrará que ese niño desarrolle confianza en el profesional que lo atiende y no sume ansiedades innecesarias. Siempre les digo a los padres que nunca es tarde para prevenir. Si se demoraron en la consulta inicial, prosigamos de ahora en adelante con la atención regular. Eso ya aportará beneficios a su hijo. La prevención es la base de la salud bucal.

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