La venezolana Vivian Sleiman decidió contar su historia en un libro: cómo llegar a los treinta sin haber conocido hombre. Aclara que no es frígida, ni puritana, ni lesbiana ni fea, pero sí conservadora y terca con sus valores.
Quiso llegar virgen a los 30
Por ello, defiende en carne propia su convencimiento de que el día que se entregue a un hombre será por amor. El himen intacto no es condición para ir al altar vestida de blanco, eso lo tiene claro, pero mientras espera a su "príncipe azul".
La joven venezolana agotó los 8.000 ejemplares de la primera edición de su libro en Venezuela, país donde lo normal en un lanzamiento editorial no pasa de 1.500 ejemplares. Con su buen tino para el relato y la promoción, Vivian Sleiman hizo de su virginidad una provechosa veta empresarial.
Confesó que “la necesidad de lanzar un grito hacia el respeto por la mujer y el deseo de recuperar los valores que se han perdido en casa” es la razón de escribir y transmitir a todas aquellas personas sin importar género ni edad, un mensaje donde se sientan identificados.
De las diferentes críticas constructivas y destructivas confesó que nunca se ha considerado puritana, dice que santa es su madre quien sólo ha besado un hombre en su vida mientras ella ha besado muchos sapos.
Vivian Sleiman, se refirió a la conexión que tuvo con una persona de quien habla en el libro como “la mejor experiencia espiritual”, así mismo resaltó que “en la vida hay varias almas gemelas, no solamente una sola”.
Para Vivian, “cuando una mujer no se entrega sexualmente va desarrollando el nivel interno, la espiritualidad y el sexto sentido”.












