Santa Fe

Así hallaron al violador serial: tras la pista de la moto

"Las trabajadoras sexuales tienen derecho a que se respete su labor. Si los hombres no lo respetan se enfrentarán al sistema penal", dijo la jueza

Martes 09 de Noviembre de 2021

Este lunes por la tarde en una audiencia de una hora y media en los Tribunales santafesinos, la jueza Susana Luna admitió la continuidad de la prisión preventiva de Abraham Hilario de 36 años identificado como el violador serial, autor de ocho violaciones a mujeres y una en tentativa. La magistrada fundamentó su decisión en que "el imputado fue reconocido en las rondas de reconocimiento y que generó una extrema angustia y desesperación en una de las víctimas que demuestra la gran violencia que se ejerció". Además destacó que las víctimas en general son mujeres de alta vulnerabilidad social.

Críticas a la policía

La fiscal Alejandra Del Río Ayala dio a conocer durante la audiencia detalles de la investigación que tuvo como resultado la identificación de Abraham Hilario con su posterior detención e imputación. Las víctimas que denunciaron y continuaron la acción penal son nueve, todas mujeres, casi todas ejercen o son explotadas sexualmente y una es menor de edad. Sufrieron los delitos entre febrero y octubre de este año en la vía pública. No se descarta que puedan aparecer más personas afectadas por la violencia de este hombre.

Hubo fuertes críticas de Del Río Ayala en el accionar policial en varios de los casos ya que al ser las víctimas "trabajadoras sexuales" los oficiales las desalentaron a hacer las denuncias correspondientes. En uno de los casos le dijeron a la víctima, mientras sangraba de manera visible por la violación, que ir hasta la comisaría a tomarle declaración "era mucho papelerío" y le dijeron que "en realidad lo que le había pasado era que le robó plata". La llevaron a la casa y al otro día se internó en un hospital público en el que fue intervenida.

En otro caso la víctima pidió ayuda a policías de la Brigada Motorizada que estaban patrullando en Marcial Candioti y pasaje San Martín luego de ser atacada por Abraham pero solo le recomendaron que se vaya a su casa. Incluso en el acta de procedimiento la identificaron como "trabajadora de la noche". Por frecuencia radial, al conocer ya el modus operandi del hombre, la comisaría de la Mujer tomó conocimiento del hecho y la entrevistó una psicóloga especializada. Entonces sí inició acciones penales.

En su resolución, la magistrada Luna tomó estos hechos de violencia institucional y aseguró: "Esta situación las pone en mayor vulnerabilidad. Las ponemos en una situación de no creerles. No les creyó la policía, no les creyó la primera investigación, si no les cree la Justicia qué sentido tiene. La Justicia les va a creer, vamos a seguir investigando, necesitamos que esas mujeres lleguen a etapa de juicio. Estamos hablando de nueve víctimas, puede haber más".

"El eje de investigación empezó en febrero de este año en cuanto a los hechos pero puede haber un anclaje en hechos anteriores. Las víctimas tienen que declarar en lugares donde sus declaraciones se transformen en prueba", sostuvo la jueza.

Tras la moto

Del Río Ayala describió los hechos de manera cronológica. En todos los casos, las diferentes víctimas relataron lo mismo: Abraham las ahorcó de atrás hasta dejarlas inconscientes y fue ahí cuando abusó de ellas. En plazas, veredas o calles de noche. En algunos casos también las golpeó brutalmente. Todas describieron que se trasladaba en una moto roja y negra de 150 cm³. También la características físicas: ojos rasgados, piel morena, rellenito, junto a otros detalles.

En el caso de las trabajadoras sexuales, el modus operandi fue que el hombre se acercó a pedir un "pase sexual", negoció el precio, les dijo que no tenía plata para un hotel y que las iba a llevar a un lugar que luego era la vía pública. Después de la agresión y violación, a algunas también les robó.

El primer caso ocurrió el 14 de febrero donde el hombre violó a una trabajadora sexual a la que le robó el celular y 1.500 pesos en la zona de la Cruz Roja. "En ese momento solo pensé en mis hijos", dijo la mujer en la denuncia. Ese día no inició acciones penales, sino que lo hizo recién en septiembre porque lo siguió viendo en la moto dando vueltas.

El segundo caso es el de una adolescente de 18 años que sufrió la misma mecánica el 1 de marzo. Cuando se despertó y se dio cuenta que además le había robado, lo único que atinó a hacer fue perseguirlo mientras sangraba por la agresión y gritarle "hijo de puta te llevaste la plata", al pensar en su bebé que mantiene sola. De ese hecho hay tres testigos que se encontraban paseando en el Parque del Sur. Es la que terminó con una intervención en el hospital después que la policía la dejó en la casa y le recomendó no denunciar por ser trabajadora sexual.

El 12 de mayo la víctima fue una menor de edad que se sospecha es explotada sexualmente por otro hombre. Además de ahorcarla, la golpeó en la cara hasta dejarla inconsciente también en la zona de la Cruz Roja.

El cuarto caso, que fue el 30 de agosto, quedó registrado en cámaras de seguridad y el hecho dura exactamente 32 segundos. Durante la audiencia el video se reprodujo en dos celulares al mismo tiempo: el de la defensora María Soledad Estrada que se lo mostró al imputado y la fiscal que se lo mostró a la jueza. Según describieron las últimas dos, el contenido es el siguiente en ese corto lapso: se distingue a Hilario que llega en moto y sorprende desde atrás a una mujer a la que ahorca, la tumba, la viola y se va. Por su profesión de enfermera esta mujer tomó las medidas para preservar material biológico. Relató que salía de trabajar y caminó por la calle hasta que la interceptó a las 22.30 en San José y Jujuy. Primero pensó que la iba a robar hasta que la ahorcó. Luego lo vio irse, al igual que las anteriores, en una moto negra y roja.

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El quinto caso del 4 de septiembre también tardó meses en hacer la denuncia penal. Misma mecánica, misma moto y también en la plaza frente a la Cruz Roja. Se suma a este el relato de otra trabajadora sexual que la acompañó y que no se imputó porque no pudo situar fecha y espacio. Esta acompañante de la denunciante relató que sufrió la misma maniobra y aportó un detalle importante: la patente de la moto roja y negra. Recordó seis de los siete dígitos, le faltaba la última letra. Además lo reconoció en la rueda. La fiscalía contrastó todas las posibilidades y encontró que la única letra para el resto de los dígitos con patente vigente era la J, la titularidad del imputado para una moto 150 cm³ marca Zanella.

"Me pegó tanto que creyó que me había matado porque escuché que dijo «uy, la puta madre»", dijo la sexta víctima de violación de esta investigación según relató Del Río Ayala. Terminó internada en el hospital "por la paliza que le dio", dijo la fiscal. El hecho ocurrió en Facundo Zuviría y Pedro Zenteno el 21 de septiembre a la madrugada. La séptima mujer fue víctima en dos días diferentes en la plaza cercana al Colegio Verna.

La octava mujer en su denuncia dijo: "Lo único que pensé es «hijas las voy a cuidar desde el cielo»". Este caso del 13 de octubre, en Marcial Candioti y Pasaje San Martín, es el de la segunda mujer que no fue asistida por la policía. En este caso, la mujer despertó sin su ropa interior blanca.

El último de los casos es el que dispara el allanamiento y detención. El noveno. Ocurrió el 3 de noviembre en el Parque del Sur. Lo reconoció en rueda de reconocimiento. Según la fiscal, con presencia de la defensora, hablaron con la chica antes de empezar con la rueda y les costaba escucharla porque tenía la voz muy baja. Cuando abrieron la cortina la mujer comenzó a gritar de manera desesperada porque pensaba que la iba a matar si la veía. Lo identificó rápidamente.

Al otro día de este último episodio lo allanaron. En la casa secuestraron sus pertenencias. Encontraron un DNI de una persona que no saben quién es y no estaría vinculada al hombre, y una ropa interior blanca de mujer. Está siendo peritada. El hombre, cuando lo detuvieron, les gritó a los policías: "¡Anoche me fui de putas!".

La defensora pública Estrada solicitó la libertad con medidas alternativas porque el hombre vive con su madre que es adulta mayor y con un hermano que es ciego. Luna descartó este argumento, dijo que para salir a cometer ilícitos no pensó en estos parientes. "Sabe la magnitud de estos hechos", expresó la jueza.

Trabajo sexual

Por último, la magistrada opinó en sus argumentos para aplicar la prisión preventiva: "Las víctimas son personas de alta vulnerabilidad no solo por el temor al imputado porque tienen una condición muy particular, ya que no solo responden a explotadores sexuales que le manejan la vida sino que están expuestas como lo señala la investigación a la violencia institucional que tiene que ver con prejuicios y estigmas donde hasta la misma policía las induce a que no hagan la denuncia".

"Porque ese prejuicio que tiene el otro se lo terminan instalando a las víctimas y en el fondo terminan sintiéndose culpables de la propia actividad que hacen. El hecho de tener esa vida quizá por no tener otras posibilidades o quizá sea una elección, tienen el derecho de trabajar y vivir como quieren. Y tienen el derecho a que se respete sus tareas, su labor, y lo que quieran hacer con su cuerpo voluntariamente. Se me respeta, se me paga por eso, es mi decisión. Los hombres tienen que respetarlo, y si no lo respetan se enfrentarán al sistema penal", concluyó Luna.

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