En la continuidad de la charla con Raúl De Biaggio, quien siempre entrenó con mucha energía y responsabilidad, nos referimos a la nueva etapa que lo tuvo como head coach de Santa Fe Rugby. Una etapa diferente a la que habían sido los comienzos de la entidad de Sauce Viejo. No hay dudas que De Biaggio goza del respeto de los jugadores pero sobre todo porque lograr transmitir valores que son tan importantes como la táctica y la estrategia que se puede desplegar dentro de un campo de juego. Muy vehemente, pero con la convicción de que es lo mejor para el jugador y su desarrollo.
Un referente con notables valores humanos y conocimientos
De Biaggio se refirió a su paso en diferentes etapas por el seleccionado de la Unión Santafesina de Rugby.
Tras algunos años de haber dejado la conducción técnica y haber trabajado mucho como dirigente de Santa Fe RC, De Biaggio llegó una nueva oportunidad, pero con otro tipo de rugby. La cosa era diferente, y había que afrontar el TRL.
"Personalmente decía, algo que me había enseñado Raúl Tacca, que era el entrenamiento invisible, no solamente el de cancha. Porque se puede entrenar muy bien en la cancha, pero si el viernes a la noche me tomó catorce fernets y me acuesto a las cuatro de la mañana, así la cosa no funciona. Entonces el jugador se tiene que cuidar el viernes a la noche, el jueves a la noche, cuidarse con la comida, y con un montón de cosas más. Gracias a ese trabajo, más el de pesas, nutrición y de aumentar la cantidad de entrenamientos, fue lo que nos permitió ir equiparando y poder competir en el TRL como lo vienen haciendo los clubes de nuestra unión", expresó De Biaggio, entrenador de Santa Fe Rugby.
De Biaggio, uno de los referentes más importantes del rugby santafesino contó que "posteriormente dejé de entrenar a fines del 2000, en el 2002 nos mandaron a entrenar el seleccionado, al Fefe Caputto al plantel superior, mientras que al Mono Poletti y a mí al M20. Al otro año nos llama el Fefe para ser colaboradores de él en el plantel superior. Toda esa etapa hasta el 2007 estuve en el seleccionado mayor, y a finales de ese año viene un grupo de jugadores a pedirme que los vuelva a entrenar. Volví a hacerlo 2008, 2009 y 2010".
"El año 2008 fue algo inolvidable sin lugar a dudas. Por el trabajo, por lo que hicieron los chicos, por poder sumar un poco más a lo que se venía haciendo en años anteriores. Porque Santa Fe Rugby ya había participado de tres final four. Habían acumulado experiencia, con buenos trabajos, y nosotros tuvimos la suerte de agregar algunas cosas, sumado a la madurez del grupo. La primera se coronó campeón, algo impensado, porque fue título y en la situación de haberlo hecho frente al clásico rival y en su cancha", agregó Raúl De Biaggio, entrenador de Santa Fe Rugby, con su forma enérgica pero respetuosa de brindar sus apreciaciones.
Fue claro al señalar que "el rugby va evolucionando constantemente, se va haciendo profesional al amateur, en la cantidad de trabajo, en la cantidad de horas, y en las cuestiones específicas que debe trabajar cada uno en su puesto. Cosas que a lo mejor antes no se hacían. Hoy el jugador, más allá de las formaciones fijas y del inicio del juego, vos tenés jugadores que participan en la defensa y en el ataque en cualquier lugar. Corriendo con la pelota un pilar, pasándola, haciendo un salteo, tackleando o armando una pared defensiva. En la actualidad el rugby exige mayor trabajo, sin dudas. Creo que en los últimos años Rosario nos ha vuelto a sacar una pequeña diferencia".
En el seleccionado de la Unión Santafesina
Otro punto en su "prontuario" como entrenador de rugby está sin dudas el del seleccionado mayor de la Unión Santafesina de Rugby. "A veces pierdo la noción de todo lo que entrené al seleccionado. La primera vez fue en el año 94, y siendo franco no la pasé bien, porque había mucha disputa política. Si vas vos, yo no voy, y entonces no mando los jugadores. En el 97 y 98 me tocó entrenarlo junto a Hugo Millaá, Jorge Bruzzone y Roberto López, y ya fue mejor. Fue un proceso muy lindo, con un cachetazo muy duro porque fuimos a Corrientes en el último partido para ascender, nos agarró Nordeste y nos metió como sesenta puntos".
También explicó que "Luego viene el proceso del 2002, con el M20, donde se empezaron a juntar camadas muy buenas. Logramos quedar arriba, en ese torneo que duraban una semana y que se jugaban en Córdoba. Seguimos siendo profesionales, y todo esto se daba porque los señores de la UAR que querían ver los jugadores les era más fácil verlos a todos en una semana concentrados, que tener que viajar una semana a una unión diferente. La diferencia es que ellos vivían de eso, y nosotros no".
Agregó que "posteriormente pasamos a una etapa que nos convoca el Fefe, con muy buenos jugadores y un muy buen grupo. Estaban en ese equipo el Pica (Fernández), Silvio Visens, el Pipi Haeffelli, Mariano Taverna, de Andrés Irigoyen y del Chino Manassero, y de Alejandro Chiavón del CRAR. En el caso de Andrés Irigoyen tuve la suerte de dirigirlo en el 2004-2005, y digo la suerte porque además de ser uno de los mejores jugadores que me tocó entrenar, es una excelentísima persona. Fue gente que nos aportó mucho, que nos dió mucho, y que llegamos al año 2004, perdemos la final con Mar del Plata de visitante. Terminamos perdiendo 27 a 24, nosotros hicimos tres tries, y ellos ninguno. El medio scrum Zapiola nos metió cuatro drops y cinco penales, yo no lo podía creer. Nos quedamos abajo, al año siguiente logramos ascender ganando en Neuquén Rc. Ahí se había sumado al Yanki Martin, que fue algo múy bueno".
En cuanto al arribo de Rolando Martin, exPuma, a colaborar con el seleccionado, contó que "La incorporación del Yanki Martin fue una experiencia espectacular. En el 2005 deja el Mono Poletti, y se lo llama a Kiko Salva. Ellos eran muy amigos, tenían un vínculo laboral, y el Yanki venía muy seguido a Santa Fe. Estábamos trabajando acá en la cancha del Club Nacional, llegamos y estaba Kiko y el Yanki. Nos vino a dar una mano, nos dijo si nos interesaba, y a partir de empezó a venir, primero un entrenamiento por semana, y después toda la semana. Cuando fuimos a jugar la final con Neuquén de visitante no la pasó bien. Porque él es de allá, la palabra traidor desde la tribuna se escuchaba fuerte, pero el inmutable, todo un profesional. Al año siguiente se había ascendido y había que preparar el equipo de otra manera".
Destacó que "se hizo un trabajo muy serio, debemos reconocer que el jugar el torneo al principio del año, como unión chica, nos ayudaba. Había un consenso político entre los clubes, que los jugadores estaba a disposición del seleccionado hasta que terminara su participación. Ellos sabían que nosotros los íbamos a cuidar, y que no hacíamos locuras con jugadores lesionados. En el 2006 logramos mantener la categoría, y en el 2007, alcanzamos a jugar semifinales, por haberle ganado a Cuyo en Mendoza. Perdimos la final con Buenos Aires, donde ellos tenían un equipazo. Crevy jugaba de ala, estaban los Fernández Miranda, nos tocó jugar en Hindú, y con Marcelo Loffreda como entrenador de ese equipo. Fue una buena participación, y ahí yo dejé de entrenar el seleccionado".
Con Raúl De Biaggio pasa que los jugdores de otros clubes hablan muy bien de él, pero sobre todo le reconocen todo lo que aprendieron cuando lo tuvieron como entrenador. Muchos lo recuerdan por gestos que ha tenido y que no hacen otra cosa que engrandecer su personalidad. "Cuando un jugador de otro club, me dice o reconoce que quiere que lo entrene en un seleccionado, es una satisfacción enorme. Esta es la retribución que te da el rugby, y no por la plata. Que pase un jugador y te de un abrazo es algo muy lindo, y emocionante. O vas por la calle, y alguien te saluda, es lo que uno se lleva. Y es lo que uno tiene que tener en claro. Las veces que volví a entrenar al club, lo hice porque venía el jugador y lo pedía. Hay que ser claros, uno le exige mucho al jugador, y el jugador te lo da, y si el jugador te pide algo, también hay que responderle, con todo lo que ello conlleva. En el 2016, cuando volví a entrenar ya tenía 57 años, y era toda una cuestión".
Su visión del rugby actual
Por su experiencia y tantos años de ver rugby, Raúl De Biaggio es sin dudas palabra más que autorizada para hablar sobre la actualidad del deporte de la pelota ovalada. "El rugby actual no lo veo bien, y no se hacia dónde vamos. Espero que dentro de lo malo que tiene esta pandemia, a lo mejor tenemos que tomarlo como una oportunidad, para repensar que queremos del rugby argentino. Y que queremos del rugby de nuestra unión. Lo que veo, y esto no es marcar responsabilidad en otro, sino tomar la de uno, porque seguro la debemos tener, yo siento que las directivas que toma la UAR no son debidamente debatidas. Sino que solamente nos comunican lo que hay que hacer, lo cual está mal. Creo que todas las uniones deben tener su canal de participación. Por lo menos poder opinar, para que el día de mañana, quede asentado, yo lo dije, después hiciste lo que te pareció. Estoy convencido de que cada uno quiere volcar lo mejor, más allá del pequeño egoísmo, de gente que quiere sacar un pedazo más grande de la torta".
También fue claro al señalar que "ahí tenemos que tener presente dos escenarios; uno cuando la torta existe como la UAR, y otra cuando la otra no existe como nuestra unión. Nosotros tenemos que preparar la torta, hacer que el rugby crezca. Esto es lo que considero que hay que entender. Veo que, en algunos procesos de la unión, los veo tan alejados del jugador y del juego, porque en definitiva la USR es la unión de clubes de rugby. Quien elige los dirigentes, son los clubes. Entonces porque no se pueden mantener más cerca, parece que cuando llegan a la unión son otra cosa, y no son otro ente. También hay que hacerse cargo de si la unión anda mal, los clubes somos responsables que ande mal. Porque a veces hay que revisar la gente que uno manda. Después nos quejamos que Rosario pone los árbitros, maneja disciplina, y que hacemos nosotros. Queremos que trabajen los de Rosario para nosotros, eso no va a pasar".
Por último, se refirió a aquellos dirigentes del rugby que más lo han marcado. Sobre este punto comentó que "en el ámbito de nuestro rugby hubo muchos dirigentes que han marcado cosas importantes. A mí alguien que me marcó y me sigue marcando es el señor Reinaldo Gervasini, expresidente del CRAI. Otro que me marcó mucho fue el doctor Guillermo Iturraspe, dirigente de mi club, y otro del cual aprendí y le valoro un montón de cosas es a Patricio Favre, actual presidente de mi club. También Sergio Patrizzi expresidente de mi club. No es que lo hago para diferenciarlo de otro, digo esto porque yo los vi trabajar. A lo mejor a los de otros clubes no los vi. Al que le tengo respeto es a Miguel Conde de Duendes de Rosario, con quien tuve la suerte de siempre poder hablar en cada tercer tiempo o previo a cada partido, sobre la forma que hacen las cosas y siempre poder aprovechar eso para poder volcarlo en el club de uno".













