La joven que acusa a su médico gastroenterólogo de haberla abusado en la Clínica Argentina de La Plata protagonizó una polémica en el programa Mauro 360, por A24, cuando se le cuestionó el no solo haber inducido sino no haber puesto un freno evidente en ningún momento.
"Era para demostrarlo, pagué el precio de tolerar el abuso"
La joven, de nombre Natalia, contó que conoce al médico desde que nació porque es amigo de la familia pero que fue en noviembre del año pasado cuando Omar Molina Ferrer, cuya matrícula sería la 10571, la abusó.
“Fui por primera vez en noviembre para atenderme. Me dijo que me sacara la calza, me pasó la lengua por el cuello, se me subió arriba, hizo movimientos pélvicos”, recordó. “Me obliga a tener un acto sexual, eyacula en mis calzas. Esto fue la primera vez, cuando quise hacer la denuncia era mi palabra contra la de él”, aseguró Natalia quien pensó por entonces que la única manera de deschavarlo era con una cámara oculta.
“Fui consciente de lo que hice porque era la forma de demostrarlo. Pagué el precio de tolerar el abuso”. “Fui valiente y quería demostrar cómo actuaba el médico. Es un médico muy prestigioso, nunca podría haberlo demostrado”, argumentó sobre el método de su denuncia.
Natalia aseguró que recibió “amenazas de muerte” desde entonces. “El 30 de abril paró un acto en mi casa y me dijo que dejara las cosas como está. A la semana recibí un féretro con una corona de flores”.
Cuando la consultaron sobre por qué intentó seducirlo o por qué llegó a instancias "avanzadas" de relación íntima con el médico para "pescarlo" en el delito.
El médico la imputó a la joven por "extorsión", y le podría caber la figura de agente instigador del delito, por más que no lo haya provocado, sino inducido.















