La apuñaló tantas veces que dejó de contar. La carne, así desgarrada, fue más fácil de seccionar. El cuerpo de Teresa Ramírez, de 53 años, apareció el 9 de noviembre de 2009, destrozado a orillas del río Salado, en la costa oeste de la ciudad de Santa Fe. Desde entonces, la Justicia santafesina busca a Carlos Arguello, un hombre que fue su pareja durante siete años y que tiene expedientes judiciales terroríficos. Antes de asesinar a Teresa, Arguello ya tenía antecedentes por robo, homicidio y abusos sexuales.
Lanzan la recaptura de un preso que descuartizó a su expareja
Se cree que el femicidio ocurrió el 6 de noviembre, dos días pasaron hasta que se encontraron los restos de la mujer. Su hija, Rosa Ronchetti y su hermana, ya la buscaban con desesperación. El sábado 7 ya habían presentado la denuncia con pedido de paradero en la subcomisaría 12ª. Ese mismo día, Arguello llamó por teléfono a la joven y le dijo que Teresa había viajado a San Cristóbal y que llegaba a las 17 de ese día, pero a otros familiares les dijo que su pareja estaba en el trueque que se organiza en la puerta de la Granja La Esmeralda.
A Rosa le resultó muy extraña la versión de Arguello. La chica sabía que su madre no tenía parientes ni amigos en aquella localidad. Sin embargo, la situación era tan extraña que decidió ir esa tarde a la Terminal de Ómnibus a esperarla. Pero su madre nunca llegó. El carácter violento de Arguello y las amenazas constantes que le propinaba a Teresa hizo que las sospechas apuntaran, de manera inmediata, hacia él. La joven decidió ir a la casa de su madre, en calle Piedrabuena al 6.700, en barrio Loyola Sur. Se encontró con un panorama desolador: la casa parecía haber sido saqueada, estaba todo revuelto, y manchas de sangre habían marcado la pared y el piso.
En el ropero, aún había ropa de Teresa y también estaba su celular. La chica descartó por completo la hipótesis del viaje y se fue a la comisaría. Fue al otro día, que un grupo de pescadores encontró sobre el mismo río vísceras humanas flotando. Horas después se confirmó que esos restos pertenecían a Teresa y el juez emitió una orden de captura contra Arguello.
En la casa de la víctima, la policía encontró un carro con ruedas de bicicleta y una bolsa con sábanas, toallas y la cortina del baño ensangrentada. También encontraron tres cuchillas y hasta una piedra de afilar.
Pocos días después, cuando los familiares de la víctima ya habían declarado ante el juez Darío Sánchez contra Arguello, se produjeron situaciones que alarmaron a Rosa y a la hermana de Teresa. Contaron que el miércoles siguiente al día del crimen, ambas estaban en la vivienda de Teresa cuando varias personas, presumiblemente todos hombres, frenaron un vehículo abruptamente en el frente de la casa y luego golpearon con violencia la puerta de acceso. Pero antes de ser atendidos se fugaron del lugar, dejando la impresión de que se trataba de un verdadero apriete.
El jueves 19 de noviembre de 2009, un grupo de la Dirección General de Policía Científica de la UR I se hizo presente en la vivienda que compartía la víctima con Arguello, en Piedrabuena al 6.711, porque familiares de Teresa habían encontrado restos óseos, entre otros elementos, enterrados en el patio de la vivienda. Los agentes encontraron objetos enterrados a un metro de profundidad bajo las plantas del patio, como candelabros, huesos de animales, elementos que, sospechan, Arguello robaba del cementerio.
“Nosotros presentíamos que la pareja de mi mamá era un hombre macabro, y como sabíamos que andaba en cosas raras, comenzamos a cavar en el patio para ver si encontrábamos algo. Además, siempre nos pareció sospechoso que no dejara entrar a nadie a la quinta. Sólo él la cuidaba y pasaba horas en el patio con sus cosas raras”, contó por entonces Rosa Ronchetti.
Otra de las pistas sobre las que avanzó la policía fue la declaración de un niño de 8 años, nieto de Teresa que estaba en la casa de su abuela el viernes 6 de noviembre, y que escuchó una pelea entre la mujer y Arguello.
El niño le contó a sus tías que en horas de la madrugada escuchó que su abuela gritaba. Entonces, fue corriendo a la pieza, pero Arguello le dijo que se fuera a dormir, que Teresa gritaba porque estaba soñando. Rosa contó que cuando realizó la denuncia por la desaparición de su madre en la comisaría, le leyeron los antecedentes de Arguello: “Tiene un prontuario terrible, hasta incluye casos de abusos a menores. Nosotros no lo podíamos creer, sabíamos muy poco de su pasado, pero no nos imaginamos tanta violencia”, señaló.
Durante todo noviembre de aquel año, continuaron los allanamientos en busca de Arguello. Primero en una vivienda de barrio María Selva, donde vivía el padre del prófugo; luego, las investigaciones llevaron a los pesquisas hasta la ciudad de Recreo. Pero allí tampoco lo encontraron y ya lleva más de cinco años y medio desaparecido.














