Policiales

Piden perpetua para el exnovio de Jésica Caparrós

Imputado. Tras la audiencia, Exequiel Figueroa es trasladado al penal. Hoy algunos testigos realizarán pruebas de reconocimiento, por lo que se solicitó a la prensa no publicar fotos de su cara. 

Martes 05 de Mayo de 2015

El sábado 27 de octubre del 2012, a la tardecita, Jésica Caparrós (23) ya casi estaba cerrando las puertas de su negocio de ropa en Guadalupe Oeste, cuando un disparo de arma de fuego, que le efectuaron a quemarropa en la cara, la dejó tirada en el piso y agonizante. Más de dos años y medio después, ayer arrancó en los tribunales provinciales el juicio contra su expareja y padre de su hija, Exequiel Figueroa (29), quien llegó a la audiencia esposado y con una acusación por homicidio calificado. El debate oral se extenderá hasta el viernes, cuando se produzcan  los alegatos. La acusación, a cargo de la fiscal Elena Perticará ya adelantó que solicitará la pena de prisión perpetua, mientras que el abogado defensor de Figueroa dijo que solicitará la absolución de su cliente. Se estima que  si se logra cumplir con el cronograma de testimoniales, la sentencia podría conocerse el próximo lunes. 

La reconstrucción del crimen de Jésica indica que el feroz ataque ocurrió entre las 19.30 y las 19.45, cuando un  joven armado ingresó al local comercial ubicado sobre calle Javier de la Rosa al 2000 en el barrio Guadalupe Oeste. La bala que mató a Jésica la impactó  en el rostro y en ese mismo instante perdió la vida. Se hicieron los intentos de revivirla, y fue trasladada al hospital Cullen de la ciudad de Santa Fe, pero los médicos de la emergentología constataron que había ingresado fallecida.

Minutos después, cuando el estruendo de la bala gatillada alertó a los familiares de Jésica de lo que había pasado, la primera sospecha –de homicidio en ocasión de robo– rápidamente se despejó y dio lugar al femicidio, los rumores apuntaban directamente a su expareja. Hubo testigos que lo vieron  cuando se alejaba del lugar en un automóvil blanco con una mujer. 

Esa misma tarde, Figueroa fue detenido, junto con su nueva pareja. Le secuestraron un auto Fiat Uno y en su casa de calle Azopardo al 10400, los investigadores encontraron un short y un toallón con manchas de sangre. 

Ayer, el imputado quiso declarar y dijo que era inocente. Pero, además, negó haber estado en el negocio de Jésica aquel sábado. Solo confirmó que la pareja había estado intercambiando mensajes por Facebook esa semana, pero que todos eran referidos al cuidado de la hijita de ambos. Entre sus explicaciones dijo que en octubre del 2012 él recién había aprendido a manejar y que en el momento del crimen, él estaba en el auto en calle Azopardo al 10000 y que era imposible que él pudiera manejar desde allí hasta Guadalupe Oeste: “Ese trayecto me hubiera llevado una hora”, aseguró. Sin embargo, los policías que declararon después opinaron que el recorrido se cubre en no más de 10 minutos.

Pero, además, hay otro elemento de prueba que para la fiscalía sitúa a Figueroa en la escena del crimen y como autor del hecho. Se trata de remitos de compra, que pertenecían al negocio de Jésica y que fueron encontrados en la billetera del acusado. Los pesquisas creen que después de balear a la joven, Figueroa también robó el dinero de la caja registradora y en el manotazo, sumó también estos recibos. 

Ayer, en la primera audiencia, la existencia de esos remitos fue uno de los puntos claves del debate. Entre los cinco testigos que declararon ayer, tres de los relatos pertenecieron a los agentes de policía que participaron de la detención de Figueroa  y que explicaron cómo fue el secuestro de esos elementos. 

Luego fue el turno de la médica forense de prestar declaración y explicó  características de la herida que tenía el cuerpo de la joven. Fue tan fuerte el testimonio, que el papá de Jésica tuvo que salir de la sala de audiencias hasta que terminara. Entre los detalles que brindo la profesional, uno de los más importantes fue  que las quemaduras que tenía Jésica en la piel de la cara, mostraban que el arma prácticamente había sido apoyada contra la joven al momento de disparo, lo que marca un ensañamiento típico de los casos de violencia de género y aleja el caso de la posibilidad de un homicidio en ocasión de robo. 

En la mañana de hoy, continuarán las declaraciones testimoniales. Entre otras, se escucharán los relatos de la madre de Jésica y de su hermano, no solo sobre lo que saben del día del crimen, sino también de cómo era la relación entre la joven y su expareja.

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