Un promedio de 14 industrias cerró sus puertas cada mes en la provincia de Santa Fe durante el último año. El dato surge del último informe del Monitor de Actividad Industrial del Centro de Estudios Demos y grafica con crudeza la magnitud del deterioro que atraviesa el tejido fabril provincial, más allá de la señal positiva que arrojó el mes de marzo.
Cerraron 14 industrias por mes en Santa Fe durante el último año: el entramado productivo se contrae pese a la leve recuperación de marzo
El Monitor de Actividad Industrial del Centro de Estudios Demos revela el cierre sostenido de establecimientos fabriles y una fuerte caída del empleo registrado en 2025
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"Hay una contracción del entramado productivo empresarial en nuestra provincia que se dedica a la industria", advirtió la licenciada Florencia Camusso, responsable del relevamiento en diálogo con el programa Mañana UNO. El fenómeno se agrava si se considera que el nivel de empleo industrial registrado cayó fuertemente en 2025 y recién comenzó a estabilizarse en los meses más recientes, sin mostrar aún signos de recuperación genuina.
Una luz en un contexto todavía oscuro
El informe registró en marzo una variación positiva del 3% en la actividad industrial, la primera en ocho meses consecutivos de caída. Sin embargo, la acumulada del primer trimestre —enero, febrero y marzo— arroja una contracción del 7% respecto al mismo período del año anterior.
"Es una luz, pero todavía estamos muy lejos de tener una recuperación de la actividad industrial. El desenvolvimiento es heterogéneo y aún muy frágil", precisó Camusso.
El agro sostiene, el consumo interno retrocede
El rebote de marzo se explica por el peso estructural de la agroindustria en la matriz productiva provincial. Los sectores vinculados a la producción agrícola y ganadera —con la industria molinera y la aceitera como núcleo del complejo agroexportador— generaron el impulso suficiente para compensar, parcialmente, el retroceso de otras ramas.
En el polo opuesto, los sectores orientados al mercado interno profundizan su deterioro: autopartes, productos químicos, metalmecánica y maquinaria acumulan caídas y no muestran señales de reversión. El principal limitante identificado por el informe en el corto plazo es, precisamente, la caída de la demanda interna.
Crecimiento sin empleo ni derrame
El informe describe un fenómeno inédito en la historia económica reciente: crecimiento de algunos indicadores industriales en simultáneo con destrucción de empleo y caída de ingresos. La explicación remite a la naturaleza de los sectores que lideran la expansión actual.
"Esto no se había visto en otros momentos: crecimiento económico junto con caída en el empleo. Tiene que ver con cómo funcionan los sectores que están creciendo", explicó Camusso. La explotación de hidrocarburos —con los encadenamientos hacia Vaca Muerta— y los proyectos mineros asociados al RIGI no son intensivos en mano de obra, lo que limita el derrame sobre el conjunto de la economía provincial.
Exportaciones: más volumen, menos industria
Otro dato que el informe pone de relieve es la pérdida de valor agregado en las exportaciones. Si bien el total exportado viene creciendo, la composición se deteriora: ganan participación las MOA (Manufacturas de Origen Agropecuario) y pierden peso las MOI (Manufacturas de Origen Industrial).
"Es un buen dato que se esté exportando más, pero cada vez se exportan productos con menor procesamiento industrial. Eso es un punto a tener en cuenta", señaló Camusso.
Acuerdos comerciales y perspectivas
Las tratativas en curso —el acuerdo Mercosur-Unión Europea y los eventuales entendimientos con Estados Unidos— fueron evaluados por la especialista como una oportunidad, aunque sujeta a los términos finales de cada instrumento. "En general los acuerdos son beneficiosos. Después hay que ver las condiciones", sostuvo.
De cara a los próximos meses, las perspectivas apuntan a una cosecha positiva que beneficiaría en particular a los sectores molinero y aceitero. Pero ese dinamismo, advierten desde Demos, no necesariamente se trasladará al conjunto del tejido industrial santafesino, en especial a los sectores orientados al consumo doméstico, que siguen siendo los más vulnerables de la trama productiva provincial.













