Santa Fe

El 18% de los embarazos en Santa Fe es de mujeres adolescentes

Los datos corresponden al último período medido, 2010. De ellos, el 0,7% comprende a mujeres de 10 a 14 años y son “casos de abuso o violación hasta que se demuestre lo contrario”, dijeron desde el Ministerio de Salud.

Domingo 02 de Octubre de 2011

Mariano Ruiz Clausen

Diario UNO Santa Fe.

En el 2010, en la provincia, hubo 371 casos de embarazos de mujeres de 10 a 14 años (0,7 por ciento del total) y 9.262 del grupo comprendido entre los 15 a 19 años (17,4 por ciento), lo que puede sintetizarse diciendo que, en Santa Fe, según los últimos datos disponibles, el 18 por ciento de los embarazos corresponden a niñas y a adolescentes.

“Los casos que van de los 10 a los 14 años son considerados abuso o violación hasta tanto se demuestre lo contrario”, señaló el coordinador de la Dirección Provincial por la Salud en la Niñez, la Adolescencia y Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de Salud, doctor Daniel Teppaz, organismo que proporcionó la información.

Estas niñas o jóvenes madres que se contabilizan al momento de establecer el porcentaje de embarazos adolescentes (cantidad de mujeres encinta calculado sobre la cantidad de niños nacidos vivos), conforman un indicador “que se mantiene de estable a levemente en baja”, en comparación con años anteriores, precisó Teppaz.

Mientras tanto, la tasa de fecundidad adolescente (calculada entre la cantidad de embarazos sobre 1.000 mujeres de ese grupo etario) es de 37 en la provincia, cuando en el país es del 57, según datos de la Cepal que citó Teppaz. Es decir, que 37 de cada mil adolescentes se embarazan en Santa Fe, lo que es interpretado como un número “positivo” por el funcionario, si se lo observa en clave comparativa.

—Teppaz, ¿considera que el embarazo adolescente en la provincia representa una problemática?

—La cuestión del embarazo adolescente es un problema depende para quién, desde dónde se lo mire y desde qué perspectiva. La mayoría de las adolescentes a partir de los 14 años y hasta los 20 han elegido embarazarse, conocía los métodos anticonceptivos y, la mayoría de ellas, los había usado en un tiempo prudente que, en general, es de un año. Es decir, que no es por falta de acceso o desconocimiento de estos métodos sino que hay un deseo de embarazarse. Con esto no queremos decir que la provincia promueve estos embarazos, sino que es necesario analizar la cuestión en su complejidad.

Ahora bien, cuando hablamos de los embarazos de mujeres de 10 a 14 estamos hablamos de una problemática diferente y por eso las desagregamos al informarla porque tiene otras implicancias sociales, legales y sanitarias. Estamos hablando de abuso o violación. De todos modos, una pregunta que debemos hacernos es por qué las adolescentes buscan la maternidad como opción, por qué hay un grupo de adolescentes que la ven como forma de realización personal, de trascendencia inmediata, mientras que hay otros grupos que no (generalmente las clases medias o altas). Las adolescentes que tienen más recursos retardan la maternidad en pos de seguir estudiando y armar su vida en relación a otras expectativas.

—¿Puede interpretrarse que esto sucede porque los sectores medios o altos tienen mayores posibilidades de acceso a una interrupción del embarazo?

—El aborto no es algo que esté legalmente permitido en Argentina excepto en los casos no punibles. No podemos inferir eso de los números. Sólo podemos decir que las mujeres de mayores recursos económicos no llegan a embarazarse.

—¿Cuáles son los desafíos para abordar los casos en el grupo que va de los 10 a los 14 años?

—Son múltiples, y nunca debemos pensar que la solución puede encontrarse sólo desde Salud. Tiene que ser intersectorial. De todos modos, podemos decir que en la medida en que en el país mejoren las condiciones sociales, que haya mayor inclusión, cambiarán las perspectivas y la cantidad de embarazos que se den. Por otra parte, Educación juega un rol primordial y la implementación de la ESI (Educación Sexual Integral) también. Otras son la intervenciones que se realizan territorialmente en todos los nodos donde, a través de abordajes integrales de Desarrollo Social o la Subsecretaría de la Niñez, de los equipos socioeducativos de Educación, de las escuelas y los propios docentes, de los centros de salud y de atención primaria, quienes tienen un contacto más directo con las niñas, puedan generar condiciones para la prevención del abuso.

Cómo se “aprende” de sexo

Las principales fuentes de información sobre sexualidad para los adolescentes son la familia, la escuela y los amigos, en tanto la edad promedio de iniciación sexual corresponde a los 15 años, en el país, reveló una encuesta con jóvenes escolarizados de 14 a 19 años, realizada por la Fundación Huésped y por Unicef, la entidad para la infancia de Naciones Unidas.

“La ley 26.150 del programa nacional de educación sexual integral es un instrumento legal pertinente respecto a lo que están diciendo los chicos, de donde surge que la escuela no es reemplazable por otros sistemas de comunicación”, afirmó el representante de Unicef en Argentina, Andrés Franco.

En una conferencia de prensa de la que también participó el presidente de la Fundación Huésped, Pedro Cahn, las entidades divulgaron el estudio realizado por Adriana Durán y Mariana Vázquez, a través de entrevistas con 1.100 jóvenes de las ciudades de Buenos Aires, Posadas, Mar del Plata y Roca, así como los conurbanos de Buenos Aires, Santa Fe, Rosario, Córdoba, Jujuy y Mendoza.

El 39 por ciento de los encuestados declaró que acude a la familia para obtener información sobre sexualidad, en tanto el 30 por ciento se inclina por la escuela y el 25 por ciento, por los amigos.

Si bien es muy extendido el uso de medios electrónicos como la televisión o internet, las respuestas sostienen que los familiares, la escuela y los pares resultan más confiables para resolver consultas sobre sexualidad, por la “confianza”, “claridad” y “calidad” de la información.

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