servicio penitenciario

La provincia quiere restringir las visitas a presos de alto perfil

El flamante secretario de Seguridad Pública, Jorge Bortolozzi, aseguró que los jefes narcos utilizan los encuentros íntimos para ordenar ataques

Jueves 09 de Diciembre de 2021

El flamante secretario de Seguridad Pública de Santa Fe, Jorge Bortolozzi aseguró que, para cortar con la organización de crímenes desde las cárceles es necesario avanzar en una nueva ley que restrinja las visitas de los presos de alto perfil.

“Esas personas son las portadoras de las instrucciones”, aseguró.

“Podemos tener cero teléfonos y 25 inhibidores. Pero si a ese interno le corresponde, de acuerdo a la ley, gozar de la visita íntima, evidentemente la compañera, la pareja o su esposa va a ser la que emite la orden”, detalló el funcionario provincial en Radiópolis (Radio 2).

Según detalló, actualmente en Santa Fe son más de 170 los presos de alto perfil que se encuentran en celdas especiales con un control permanente. “Hay cámaras de vigilancia las 24 horas y mayor infraestructura, seguimos haciendo más resguardo y requisas permanentes para garantizar que no haya telefonía”, sostuvo.

Con respecto al actual régimen de visitas, Bortolozzi explicó que, “si nosotros las impedimos, otro organismo como el Servicio Público de la Defensa Penal, va a hacer un planteo y lo vamos a perder”. “El camino es muy simple, si al Servicio Penitenciario les dan las herramientas, por supuesto que tenemos que cumplirlas”, insistió el secretario de seguridad.

“Hemos visto a las viudas de los jefes que han sido enjuiciadas por balaceras. Para esta situación extraordinaria que estamos viviendo en Santa Fe, particularmente en Rosario, dennos las herramientas que se debatan en el Congreso y la provincia seguramente va a adherir”, destacó.

Con respecto a la actual ley que establece las condiciones de las personas privadas de la libertad dentro del Servicio Penitenciario, Bortolozzi explicó que es de 1996. “Tenemos que dar un debate serio pensando en la sociedad. Dejar de lado la imaginación de una cárcel romántica, si se ordenan muertes desde las cárceles, la respuesta del Estado no puede ser pasiva”, concluyó.

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