Los libros brindan a quienes se sumergen entre sus hojas, millones de posibilidades de descubrir nuevos mundos, historias y personajes. Al mismo tiempo que el lector avanza en los argumentos que va eligiendo, sus sentidos se sensibilizan, su lenguaje se amplía y redescubre un camino que lo lleva al placer.
Las bibliotecas populares y su lucha por revalorizar la lectura
En un intento de reforzar el papel de las bibliotecas populares de Santa Fe, desde el Consejo Municipal se aprobó la creación de una Red de Bibliotecas Populares que funcionará bajo el ámbito de la Secretaría de Cultura.
Bajo esta forma se intentará realizar tareas de articulación entre las bibliotecas populares que contribuyan a su fortalecimiento. Pero para conformar la Red de Bibliotecas Populares Santafesinas, esas entidades de la ciudad deberán cumplimentar con una serie de requisitos, entre los que se enumera: poseer personería jurídica, ser reconocida por la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares (Conabip) y por la Comisión Provincial Protectora de Bibliotecas Populares de la Provincia de Santa Fe (Cobipsa) y contar como mínimo con 100 socios.
En la ciudad existe un total de quince bibliotecas populares que trabajan a diario para fomentar entre sus vecinos el hábito de la lectura. Diario UNO realizó un sondeo en diferentes bibliotecas de la ciudad para averiguar cómo recepcionaron la nueva normativa sancionada por el Consejo y conocer la situación actual de estas entidades, su forma de sustentarse y si el uso de las nuevas tecnologías trajo efectos negativos en la cantidad de asociados.
En la consulta se incluyó a referentes de instituciones de distintos puntos de la capital. Cada una de ellas convive con diferentes realidades y atraviesan distintas necesidades, desde estructurales hasta de personal. Pero más allá de los obstáculos, siguen trabajando para brindar a todos los vecinos la oportunidad de descubrir nuevas oportunidades por medio del lenguaje o de diferentes actividades culturales.
En la Costa
Las entidades consultadas señalaron que en el transcurso de la semana pasada recibieron la visita de las autoridades municipales que están involucradas en la Red de Bibliotecas Populares. En la mayoría de los casos los titulares de las bibliotecas fueron informados sobre los alcances de esta propuesta y en los próximos días deberán presentar ante el municipio las posibles actividades que podrían llevar adelante (siempre tomando como referencia sus posibilidades y limitaciones).
Una de las instituciones consultadas sobre la creación de esta red fue la biblioteca Juglares Sin Fronteras, la cual está ubicada en el barrio de Colastiné Norte y que actualmente tiene al frente a Marcela Sabio. La titular de la entidad recalcó que desde la institución se busca generar un vínculo que vaya más allá del contacto con los libros, incursionando en otros formatos como son las actividades plásticas, la música, el teatro. La mayoría de los voluntarios y de la comisión está conformada por un grupo de artistas que trabaja tanto dentro como para el afuera, con la comunidad.
Los socios que asisten a la Juglares varían en edades, desde niños hasta adultos mayores, y en su situación económica y social. “Tenemos muchas gratificaciones en el sentido de que acá la realidad es muy heterogénea, hay mucha desnutrición, analfabetismo y si bien hay mucha gente que vino desde la ciudad a vivir acá, los chicos de por acá van a la escuela pero no con la continuidad que debieran. Hay mucha repitencia”, detalló Sabio.
En la actualidad la biblioteca Juglares cuenta con un total de 91 asociados activos que pagan, pero además solventan los préstamos a un gran número de gente que no puede abonar la cuota, que anualmente tiene un valor de 50 pesos, mientras que si se paga mensualmente cuesta 10 pesos.
Al momento de ser consultada sobre la propuesta municipal, Sabio contestó: “Me parece muy bien y me parece importante que realmente se haga. Yo lo que ansío es que no quede en los papeles y que realmente haya una voluntad y una decisión de que esto funcione”.
Desde la biblioteca popular Pizzurno, ubicada en el barrio Siete Jefes y que funciona en la sede de la Casa del Maestro, manifestaron que aún no tuvieron tiempo de interiorizarse sobre esta nueva iniciativa; sin embargo destacaron su importancia.
La entidad está conformada por una comisión de docentes jubiladas que se constituyó en pos de desarrollar un proyecto de inclusión de niños y jóvenes en situación de calle. Esta iniciativa fue creciendo y hoy la entidad tiene otras implicancias.
Al momento de realizar un análisis sobre el hábito de la lectura en la actualidad, la titular de la entidad, Eva Ortiz, señaló: “El tema de la lectura es algo que hay que trabajar todo el tiempo, no se pueden bajar los brazos. Acá vienen muchas señoras mayores del barrio, pero también hay un proyecto de acompañamiento a los chicos con problemas de aprendizaje y fundamentalmente a los chicos de la calle que no saben leer y escribir. Hay un apoyo centrado en la alfabetización fundamentalmente”.
Si bien la cantidad de socios no supera las 70 personas, en los próximos meses se tiene pensado lanzar una campaña para captar más gente. Hoy el trabajo de la institución se centra en colaborar con escuelas que atraviesan dificultades. Sobre el papel que juega la tecnología en la actualidad y el desplazamiento que otras prácticas culturales sufrieron en detrimento de éstas, la titular de la entidad expresó: “La tecnología, como todo, si está bien usada es muy buena porque es otra forma de incorporar la cultura; uno no puede darle la espalda a ese desarrollo y es muy bueno que esto sea así”.
Al mismo tiempo realizó una valoración sobre el efecto que tiene la lectura y las miles de posibilidades que ésta brinda a quienes deciden entrar a este ámbito: “La lectura es una aventura, un proceso de camino al interior, una vez que se descubre eso, ya no hay otra lectura más que esa lectura que nos nutre, entonces cuando nos permitimos estas reflexiones o estos espacios de placer y de imaginación, todo lo demás va florecer, quizás un poco más tarde, pero seguro que florece”.
Reclamo latente
“No contempla lo que esperábamos todos, que era algún tipo de apoyo para el personal. Pero sí nos ofrece todo lo que está a disposición por parte de la Municipalidad y de la Secretaría de Cultura para coordinar trabajos en conjunto”, detalló Eduardo Miguel, presidente de la biblioteca Mateo Booz, ubicada en Pedro Ferré al 2.928, sobre la creación de la Red de Bibliotecas.
Miguel señaló que luego de la reunión que mantuvieron esta semana los representantes de las entidades populares junto con las autoridades municipales, se acordó concretar una nueva reunión, a la cual las instituciones llevarán sus propuestas para determinar de qué manera el municipio puede colaborar para realizar un trabajo en conjunto.
“El problema es que todas las bibliotecas populares de Santa Fe no tenemos personal provisto por el Estado, tenemos que solventarnos con la cuota. Eso limita la posibilidad de que las bibliotecas populares puedan estar todo el día con sus puertas abiertas para que la gente se dedique a la lectura”, señaló Miguel. En la actualidad, la biblioteca Mateo Booz cuenta con más de 120 socios propios. Pero, además, los socios de la vecinal Fomento 9 de Julio (que son más de 400) tienen las puertas abiertas y asisten a la biblioteca. La mayoría de los lectores son adultos mayores que permanentemente llevan dos o tres libros. Por otro lado, los niños de entre 4 a 12 años son asiduos visitantes de la entidad.
El presidente de la biblioteca calificó de valioso el intento del municipio por interactuar con las bibliotecas populares, pero ahora falta ver los resultados que se logran con esta nueva ordenanza.















