En la última semana se registraron dos ataques protagonizados por perros de la raza pitbull.
Los ataques de pitbull se repiten en la ciudad
Por Romina Elizalde
Uno de ellos tuvo lugar en el barrio El Pozo, mientras que el segundo aconteció en el barrio Adelina Centro de la ciudad de Santo Tomé.
En el primer caso, el animal que estaba al cuidado de una persona mayor, escapó de su vivienda e intentó atacar a dos niños.
Afortunadamente, otro perro se interpuso entre el pitbull y los pequeños, por lo que el can resultó gravemente herido. Los vecinos aseguraron que no era la primera vez que se daba una escena de este tipo.
En tanto, en Santo Tomé, un niño de diez años fue mordido por dos pitbull que también se escaparon del cuidado de sus dueños.
En ambos casos hubo dos denominadores comunes, uno el hecho de que los animales se escaparan de las viviendas en las que se encontraban. El segundo, que fueran directamente a atacar a niños.
Desde la ciencia este animal recibe la calificación de perro de guardia y su predisposición genética a la agresividad prácticamente lo convierte en un arma, ya que en caso de no recibir una crianza adecuada esta cualidad se potencia o agrava.
Alicia Lavernia, médica veterinaria y especialista en comportamiento animal y adiestramiento brindó su opinión en relación a los casos que se mencionaron.
"El pitbull como cualquier raza de guardia tiene una fuerte tendencia a la dominancia por agresión o la agresividad por dominancia. Cuando se dice que tiene tendencia, se habla en potencial. No quiere decir que la raza sea sinónimo de agresividad", aseguró Lavernia.
En ese sentido aclaró que se habla en potencial porque el hecho de que lo genético se convierta en realidad depende de un factor fundamental, que es el ambiental y que está representado por la crianza del dueño.
"Que un animal con tendencia a la agresividad por dominancia se convierta en un perro agresivo depende de una crianza adecuada. Esta tiene que empezar a los 45 días", confirmó la profesional.
Uno de los factores claves en esta etapa es la sociabilización, ya que esta determinará que el animal sea o no agresivo. "Si a un animal que tiene tendencia a la agresividad, no lo educamos, no le ponemos límites, no lo sociabilizamos, ese animal se cría «solo»", destacó Lavernia.
Si no se interfiere en la crianza, la genética es lo que va a predominar y obviamente que cualquier raza de guardia, como sucedió hace 15 años con los rotweiller o doverman, se termina teniendo este mismo problema.
"No es la raza, es la gente que no sabe cómo criar un perro de guardia. Ningún animal que no esté disciplinado puede realizar la función de guarda de una casa –aclaró la veterinaria. Ya que es un arma en manos inexpertas".
Lavernia resaltó el hecho de que poseer un animal de esta raza responde a una moda que se impuso hace unos años. Sin embargo reiteró que a pesar de los mandatos que se impongan, estos animales "no son para cualquiera". "Si el dueño no posee el dominio completo sobre él, va a atacar cualquier cosa y el propietario no podrá intervenir", aseguró la profesional.
Si alguien quiere tener un perro guardia, lo primero que tiene que hacer es disciplinarlo. "Tener bien en claro para qué se lo quiere", reiteró la experta en comportamiento animal.
La educación del can es responsabilidad del dueño. A partir de los 45 días ya pueden establecerse los límites y pautas claras de comportamiento. En esa línea aclaró que desde los 4 meses se puede empezar a trabajar con un adiestrador.
En los casos de ataques mencionados en el inicio, ambos se escaparon de las viviendas. "En esto hay que hacer hincapié, en las condiciones en las que estaban, porque salen totalmente descontrolados a atacar –sostuvo la especialista y agregó: "Esos animales no tienen sociabilización, disciplina, ni control".
Lo primero que ataca un animal son los niños, estos son calificados como "presa fácil", aclaró Lavernia. "Fundamentalmente los más afectados son los niños de la familia, menores de cinco años. Esto no es un dato menor", destacó.
"Porque en general los perros de guardia (no sólo los pitbull) ven a los niños como presa y ese es el motivo por el cual se muerden más chicos que adultos", agregó.
La única solución para que estos casos no se reiteren ni generen daños a terceros es generar conciencia. "Esto se soluciona haciendo responsable al propietario de la mascota", destacó Lavernia que consideró clave la intervención del Estado.
Ante este panorama Lavernia recomendó consultar en primera instancia a un veterinario, de manera de informarse sobre las características de la raza que se quiere adoptar.














