Santa Fe

Padre Milessi: "La situación en barrio La Loma es compleja y lamentable"

Ante los reiterados hechos de violencia que se suscitaron en los últimos meses, las instituciones que trabajan en la comunidad reclaman presencia policial.

Jueves 08 de Noviembre de 2018

Barrio La Loma se ubica en el oeste de la ciudad, a metros del acceso Norte y la Circunvalación. Sus vecinos sufren la falta de pavimento y cloacas, y la presencia de basurales en muchas de las manzanas, además de espacios públicos abandonados y otros usurpados. Como agravante hay que agregar la intensa ola de inseguridad que viven los habitantes de la zona y que se ha recrudecido en los últimos dos meses.

Tiroteos, robos, entraderas son solo algunos de los hechos que las instituciones educativas y sociales del barrio mencionaron en un duro comunicado en el que plasman la situación que le toca atravesar a la comunidad.


En este reclaman al Ministerio de Seguridad que tome cartas en el asunto para brindar a los vecinos e instituciones las garantías necesarias para que puedan vivir y trabajar sin miedo.

La misiva está firmada por la Capilla “Nuestra Señora del Rosario del Salado”, los Grupos Scout y Guías que funcionan en el predio de la Capilla bajo el mismo nombre, el Jardín y la Copa de Leche de “Los Sin Techo”, la escuela “San Martín de Porres” perteneciente al Sindicato de Artes Gráficas de Santa Fe y Cáritas.

Al respecto, el sacerdote José "Pepe" Milessi, párroco de la Capilla de barrio La Loma, no dudó en calificar la situación como “compleja y lamentable”.

“Los incidentes de inseguridad y algunos actos de violencia están marcando ahora de nuevo a la comunidad. Algo que parecía que estaba un poco quieto, desde hace dos meses empezó de nuevo a manifestarse”, evaluó Milessi. Es por esto que las instituciones del barrio decidieron dar a conocer su situación. “Es una triste realidad para el barrio –destacó el párroco. En ocasiones la gente percibe que la sociedad de Santa Fe «existe» en determinados lugares y se olvidan de que hay otras zonas que necesitan de la presencia de una seguridad pública, más allá de otros elementos que son necesarios en el barrio”.

Desde las entidades que encabezan el reclamo sostienen que una de las soluciones sería una presencia policial más efectiva, dado que La Loma depende de la comisaría de barrio Los Troncos, la cual tiene muy pocos móviles. “Necesitamos una presencia policial más presente, por lo menos como solución rápida y primordial”, destacó Milessi.

Un drama

Desde una perspectiva más profunda recalcó la necesidad de trabajar con las personas que salen de la cárcel y no han sido regeneradas socialmente. “Por lo que vuelven a delinquir y a cometer los mismos delitos que antes habían cometido. Pero eso es un trabajo mucho más profundo”, agregó.

“Desde hace cuatro años venimos pidiendo y lamentablemente nunca escuchamos nada, parece que la dirigencia política es sorda –reclamó Milessi. Tal vez porque los problemas de inseguridad social para la mayoría es una noticia que se lee en el diario, pero para nosotros es un drama. Que te afanen la guita que se pudo ganar en el trabajo, algún elemento que vos pudiste cosechar con el esfuerzo de tu laburo o que te quiten la vida de un hijo no es para nosotros una noticia, es un drama que tenemos que vivir a diario”.

Al momento de definir a la comunidad que habita en La Loma, Milessi asegura que la mayoría son personas honestas y con deseos de trabajar y progresar, a las que hoy les toca convivir con sujetos que se “acostumbraron en el mal vivir” y que hoy traicionan a sus vecinos. Esta situación es vista por el párroco como un problema cuando el Estado está ausente. “En definitiva parece ser que vivimos en un sistema en el que se premia al que es malo, corrupto, vago, ladrón y no a la persona que quiere y se esmera por sobresalir, porque la mayor cantidad de gente que habita en La Loma es honesta y quiere laburar, pero lamentablemente ha sido excluida o marginado, pero quiere trabajar honestamente”, relató.

En la actualidad y yendo más allá de la inseguridad, la gente del barrio hoy subsiste como puede. Con una realidad que no desentona con la del país.
En su mayoría excluidos del sistema y que no cuenta con armas para defenderse en un mundo que los termina expulsando. “Por lo que no tienen muchas posibilidades de trabajo más que a veces el tema de los carreros que juntan basura o elementos que se puedan reciclar y que ellos venden o algunas personas que trabajan ladrillería, esa es la fuente laboral”, describió el consultado.

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