Santa Fe

Santafesinos relatan cómo se vive en Nueva Zelanda después de la masacre

Ayer un ataque terrorista asesinó a 49 personas a balazos en dos mezquitas en el centro de Christchurch. Jorgelina Villar y Hernan Canterna relatan sus impresiones a UNO Santa Fe

Viernes 15 de Marzo de 2019

Esta mañana los medios argentinos amanecieron con las estremecedoras  imágenes de terroristas disparando en mezquitas en la ciudad de Christchurch, en Nueva Zelanda. La violenta situación dejó 49 muertos y una sociedad paralizada.

La santafesina Jorgelina Villar vive hace dos años en ese país, y hace uno reside en la ciudad donde ocurrieron los hechos. Al ser consultada por UNO Santa Fe sobre cómo se vive esta situación, describió: "Creo que este caso es algo aislado. Sé que no hay antecedentes de ataques terroristas acá, por eso toda la ciudad esta conmocionada y asustada todavía". Al mismo tiempo, en relación a estos tipos de crímenes de odio agregó: "en este lugar en particular hay muchos xenófobos. En el súper podés ver tranqui tipos con la cara tatuada o la cabeza con la esvástica". Nueva Zelanda tiene una fuerte presencia de iglesias vinculadas al cristianismo.

Por su parte, Hernan Canterna que en Palmerston North, a 700 kilómetros de Christchurch relató en UNO en la Radio: "Todo el mundo está en shock. Es algo que no tiene antecedentes, es la primera vez que pasa algo así. Está todo el mundo en alerta. Aquí las ciudades tienen policías en todos lados, alteró todo. Hay muchísima inmigración. Acá hay más de cien culturas. Viene a estudiar mucha gente de todo el mundo. En la misma universidad hay dos templos donde las personas van a rezar y es abierto a las diferentes culturas. Se convive".

En relación a la vida en la vía pública, Villar acota: "Por supuesto que es increíble y nadie cae todavía que lo que pasó no pasó en la tele, sino acá a un par de cuadras. Sorprende un acto fascista de estas características y de supremacistas blancos en Nueva Zelanda iba a ser en Christchurch. Recién vuelvo de hacer mandados y ya todos retomaron la actividad. Ayer a partir del mediodía fue un caos todo pero, a casi 24 horas, está todo funcionando normal. La gente está en la calle, los negocios abrieron".

En relación a la sociedad kiwi –como se les dice a los originarios de ese país– y su integración con los inmigrantes, Villar apunta: "Hay mucha discriminación pero está bastante tapada, es muy sutil. Nadie va a salir a gritar a los cuatro vientos que odia a los asiáticos, a los indios, a los latinos, a quien fuera. Pero no, no son comunes los crímenes de este tipo. Mucha gente te puede decir que no hay, pero si hay y mucha. Solo que por no ver un graffiti o un ataque directo no quiere decir que no exista·. 

"Este país esta conformado por inmigrantes, vas a ver muy pocos kiwis o maoris al lado de la cantidad de extranjeros que hay. El país funciona por los extranjeros que vienen a trabajar por temporadas, el trabajo que ningún kiwi quiere hacer. Yo trabajo en un vivero grandísimo, que abastece a todo el país, y cuando firmás el contrato te dicen lo que vas a ganar por hora. Hablando con una asiática mientras trabajábamos me pregunta cuánto me estaban pagando. Y yo, ilusa, pensé que ella iba a ganar lo mismo que yo. Pero no, ella cobra un dólar menos, y los kiwis cobran un dólar más que yo.
Es decir, depende la nacionalidad te pagan más o menos ", relató.

Y suma:  "Si te ponés a charlar con algún inmigrante, en su mayoría todos tienen algún estudio de algo. Ahí en esas cosas pequeñas está la discriminación o el racismo pero no en crímenes. En la empresa para la que trabajaba antes había unos cuantos chicos de Kenya que vinieron a estudiar acá y trabajaban de noche. Coincidíamos un montón de veces en trabajos y me contaron que estaban haciendo el mismo trabajo que mi novio y que le pagaban 16,50 la hora cuando todos los que recién entrábamos ganábamos 18. Y no les querían dar las remeras de la empresa porque no querían que la gente sepa que tenían gente de Kenya trabajando para ellos. ¡Las camisetas del trabajo! No podíamos creer. Un día sacamos del armario un montón de buzos y remeras y se las dimos, pero no se animaban a usarlas por miedo a que los despidan. Si acá no hablas con la gente vivís en una burbuja creyendo que este país es color de rosa por tener un buen sueldo y un auto".

En este sentido, sobre la organización de los inmigrantes en Nueva Zelanda y la reacción colectiva que se puede desarrollar en los próximos días, Villar dijo: "No hay manifestaciones acá. Si hay, hay muy pocas en Auckland pero no. Imaginate que ni los gremios existen. A lo mejor hoy van algunos a poner un par de velas al templo donde pasó eso, pero nadie va a salir a manifestarse a las calles".

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