Santa Fe

Time Café, 22 segundos y el tiempo en círculos

Lunes 14 de Noviembre de 2011

Cualquier city tour económico y tradicional por las calles de Nueva York  tiene una parada de veinte minutos en el Time Café. Es un lindo bar,  cuenta con dos pisos y no es muy distinto a los que existen en el centro  de Santa Fe; pero el que está ubicado en el 380 East de Lafayette Street  tiene un elemento en su decorado, simple y elemental, que lo diferencia de otros lugares y es una formidable herramienta de marketing: en sus  salones hay varios relojes que funcionan al revés.

El tiempo va para atrás. O mejor dicho, el tiempo atrasa. Impresiona verlos funcionar. Hace algunos días creí verlos funcionar de nuevo a aquellos dispositivos que van contra el sentido de la existencia. Sólo lleva 22 segundos enunciar que "el juez Pascua consideró de interés público las notas periodísticas aparecidas en Diario UNO en torno al traslado del nuevo

puerto. De este modo, quedó desestimada la denuncia penal planteada por Gustavo Víttori, uno de los titulares de Diario El Litoral, contra el periodista de Diario UNO, Pilo Monzón".

Los medios más importantes de Santa Fe y varios espacios periodísticos radiales y televisivos en horarios centrales pudieron darla a conocer. Pero otros no a pesar de las intenciones de los periodistas. Hay una línea viscosa que muchos creyeron invulnerable. Una murallón de silencio, cuyos cimientos están conformados por compromisos económicos, políticos, institucional y el

temor reverencial a disgustar la razón patricia. Quienes estuvieron del otro lado, los supusieron invulnerable.

Así, durante años no se pudo hablar de Edgardo Gabriel Storni. Tampoco del ex juez federal Víctor Hermes Brusa y su escandalosa magistratura. Hoy, del otro lado del espejo, la polémica del puerto, sus actores principales y sobre todo, Gustavo Víttori cree estar inmune de las críticas y de la visualización de la maniobra que intentó callar en la justicia. Mucho antes de sus respectivas caídas, el purpurado y el juez de la lancha habían perdido  toda credibilidad.

El tiempo acomodó las cosas en su lugar. Brusa y  Storni son historia. Ellos creyeron en la eternidad del poder de fuego  del silencio comprado. No entendieron nunca la metáfora. El viento se

resiste a ser atrapado con las manos.

¿Te gustó la nota?