En ocho días Unión pasó de evidenciar su mejor versión a mostrar la peor cara, desde que Gustavo Munúa se hizo cargo de la dirección técnica. Jugó un gran partido ante Rosario Central con victoria 3-1 y fue muy pobre lo hecho en la derrota frente a Newell's por 1-0.
Unión y la enorme diferencia de un partido al otro
Unión pasó de rematar 27 veces en el partido ante Central con tres goles a patear 13 veces contra Newell's, con apenas tres disparos directo al arco y sin llegar a convertir.
Algunos números permiten explicar los motivos de tamaña diferencia de un partido al otro. El más concreto indica que en el cotejo contra Central, el equipo rojiblanco dispuso de 27 remates, nueve de ellos fueron directo al arco y además convirtió tres goles. Mientras que ante Newell's, fueron 13 los disparos, pero tan solo tres al arco y ningún gol.
En consecuencia, frente a la Lepra, el Tate pateó menos de la mitad que lo hizo ante el Canalla. Y en este último cotejo, apenas tres remates fueron al arco rival. Allí se explica en buena parte el resultado negativo, dado que el equipo generó muy poco de mitad de cancha hacia adelante.
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Pasó de mostrar poderío ofensivo con goles e innumerables chances como para marcar más de tres, a disponer de tres remates desde afuera del área en el cotejo ante Newell's. Y ese contraste es realmente muy marcado, de hecho tanto los delanteros como los carrileros jugaron en un nivel muy bajo.
Las estadísticas son contundentes, como así también la producción futbolística. Y de las tres derrotas que cosechó el ciclo de Munúa, sin dudas que la peor por las sensaciones que entregó fue el partido ante Newell's. Dejó de ser un equipo intenso y protagonista. No tuvo presión alta y desde ese momento comenzó a perder el cotejo.














