En todo este tiempo de pandemia, en el mundo Colón hubo varios puntos importantes que debió tratar la dirigencia, aunque uno de los que más tiempo está llevando es la renovación de contrato con el canterano Tomás Chancalay.
La novela Chancalay-Colón sigue sumando capítulos
Se sabe que el tiempo corre y así como no hay fútbol desde marzo, con chances de jugar pocos partido en lo que resta de 2020, hay un caso clarificador que puede volver a dejar a la dirigencia rojinegra con las manos vacías.
Recordemos que el medio de este tira y afloje apareció Talleres de Córdoba, con serias pretensiones de llevarse al entrerriano, algo que no se pinchó, pero actualmente está más frío de lo que muchos imaginan.
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Si hay algo claro en este presente, sin amistosos disputados por el equipo de Eduardo Domínguez, es que el actual entrenador sabalero lo tiene en cuenta. Sabe que Chancalay le puede rendir en varias posiciones. De hecho en los ensayos tácticos internos que llevó a cabo casi siempre arrancó como titular.
Pero los días son como los contagios de coronavirus. En algunas ocasiones sube la chance de rubricar la extensión del contrato, en otros disminuye. Ya octubre corre y los intereses de ambos lados todavía no pudieron transitar el mismo camino.
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Si esto persiste, Chancalay, que tiene contrato hasta junio de 2021, podría comenzar a negociar como otro club su salida a fin de año. Por eso apuntamos líneas atrás que lo que sucedió con el tucumano Galván es algo esclarecedor respecto a este tipo de situaciones que cada vez más se van a dar en el fútbol argentino, devaluado en materia monetaria y lleno de incertidumbre al momento de competir oficialmente.
Los permanentes pedidos de actualización del futbolista contrastan con las esquivas respuestas de la dirigencia. En el actual mercado, varios clubes también se interesaron en los servicios del atacante y su representante Adrián Rouco pidió el doble de lo que percibía en Colón.
Eso indudablemente fastidió a los directivos rojinegros, como también que presione por el lado de sacarlo para que se muestre a préstamo en otra institución. Independientemente del presente, los capítulos se extienden, la novela continúa y Colón y su gente esperan que sea con final feliz y Chancalay permaneciendo en el barrio Centenario.















