A más de una semana del inicio de la pretemporada 2025, Unión transita un mercado de pases prácticamente inmóvil. Con Matías Mansilla como única cara nueva, el club evidencia un cambio drástico respecto del verano anterior, condicionado por la falta de competencia internacional, un contexto económico ajustado y una estrategia que hoy se limita a esperar.
Del mercado de pases ambicioso a la inercia: el contraste que expone a Unión
Del impulso por competir a un mercado de pases detenido: Unión atraviesa un verano con una sola incorporación y decisiones supeditadas a ventas.
Por Ovación
El mercado de pases de verano suele ser el espacio en el que los clubes definen su identidad competitiva, a diferencia del receso invernal, orientado a correcciones puntuales. Bajo esa premisa, el último mercado largo de Unión mostró una dirigencia activa, con decisiones claras y un objetivo deportivo concreto.
Unión, cuando el mercado acompañaba la ambición
En el verano pasado, el Tatengue reforzó todas las líneas y sumó futbolistas con contratos de largo plazo, apuntando a sostener un proceso competitivo.
En ese contexto llegaron jugadores como Marcelo Estigarribia, delantero con contrato hasta diciembre de 2028; Agustín Colazo, atacante vinculado hasta 2028; y Thiago Cardozo, arquero con contrato vigente hasta 2028. A ellos se sumó Franco Fragapane, volante ofensivo con acuerdo hasta 2026, dentro de un mercado que reflejaba decisión y planificación.
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El presente: un mercado de pases frenado
El escenario actual es opuesto. Con los trabajos físicos ya en marcha, Unión apenas logró incorporar a Matías Mansilla, mientras las gestiones por un volante central y un volante externo permanecen estancadas. La ausencia de torneos internacionales y la cautela financiera derivaron en un mercado sin iniciativa, donde el paso del tiempo comienza a pesar más que la prudencia y el plantel continúa incompleto en puestos clave.
Hoy, el mercado rojiblanco está atado casi exclusivamente a una eventual transferencia que libere recursos. Nombres como Mateo Del Blanco y Valentín Fascendini aparecen en el radar, al igual que la situación de Kevin Zenón, por quien Unión conserva un beneficio contractual ante una futura venta.
Mientras esa operación no se concrete, el club permanece a la expectativa, una postura que expone el riesgo de llegar al inicio de la competencia oficial con escaso margen de maniobra.
Un contraste que habla del momento institucional
La comparación entre ambos mercados de verano es elocuente. Donde antes hubo movimiento, planificación y ambición, hoy predomina la espera. Unión no renuncia a reforzarse, pero el actual mercado deja al descubierto un presente condicionado, en el que las urgencias deportivas parecen subordinadas a una realidad económica que aún no encuentra solución.











