Escenario

El recuerdo del León santafesino en el día que hubiese cumplido 50 años

Leo Mattioli, el romántico que llevó la cumbia a lo más alto, nació el 13 de agosto de 1972 en la ciudad de Santa Fe, En 2011 nos dejó pero sigue vivo su recuerdo

Sábado 13 de Agosto de 2022

Este sábado 13 de agosto, Leo Mattioli, el romántico que llevó la cumbia santafesina a lo más alto, hubiese cumplido 50 años. El exponente más importante de la cumbia romántica del país y uno de los cantantes mas populares y queridos de las últimas décadas, había nacido un día como hoy pero de 1972. Su recuerdo

El "León santafesino", tal como se lo apodó, comenzó du carrera artística comenzó en 1992 como cantante del grupo Trinidad. El 15 de enero de 2000 tuvo un grave accidente de tránsito y quedó en estado crítico. Perdieron la vida Sergio Reyes (tecladista) y Darío Bevegni (acordeonista), dos de los integrantes del Grupo Trinidad.

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La pérdida de sus compañeros marcó un antes y después en su vida profesional. Decidió continuar con su carrera y lanzarse como solista. Los dolores lo acompañaron durante toda su vida. "Pensaba que no iba a volver a caminar", le supo confesar a Susana Giménez. Esa situación, lo convirtió en adicto a la morfina "por el terrible dolor de cadera".

Con Trinidad grabó seis discos, uno mejor que el otro, indicando cuál era el camino a seguir dentro de la cumbia romántica, un género que cada vez tomaba más fuerza y que sin dudas lo tenía como el gran pionero.

Su disco Un Homenaje al Cielo lideró las ventas por mucho tiempo y le abrió nuevas puertas en Buenos Aires y el exterior. El éxito era total y entre estrofa y estrofa ya dejaba una frase eterna: "¡Ay Amor!".

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Sencillo y generoso

Quienes lo conocieron lo definían como "un buen tipo". Todos estaban pendientes de él y él estaba pendiente de todos, incluso del entrevistador.

En agosto de 2006 el cantante de cumbia le abrió las puertas de su casa a Diario UNO de Santa Fe. Fue luego de la primera de las cuatro internaciones por su insuficiencia respiratoria y en el marco de un ensayo que realizó al aire libre en el patio de la vivienda.

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 Leo Mattioli compartiendo en 2006 uno de sus ensayos junto a UNO Santa Fe. La cumbia, su pasión.

Leo Mattioli compartiendo en 2006 uno de sus ensayos junto a UNO Santa Fe. La cumbia, su pasión.

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 Leo Mattioli compartiendo en 2006 uno de sus ensayos junto a UNO Santa Fe. La cumbia, su pasión.

Leo Mattioli compartiendo en 2006 uno de sus ensayos junto a UNO Santa Fe. La cumbia, su pasión.

Cuenta la crónica de UNO Santa Fe que "fue como entrar al hogar de un vecino. Era una vivienda sin grandes lujos a pesar de esa muralla imponente con los dos leones que había a la entrada. Tenía comodidades y excentricidades: por ejemplo una fonola con música de todo tipo, pero nada fuera de lo normal".

Llamaba mucho la atención la cantidad de gente que había por toda la casa. Sus hijos, amigos, músicos y sus dos ángeles que siempre lo cuidaban su madre y su esposa Marina, charlaban a los gritos y reían durante las preguntas. El ambiente era alegre y nunca faltaba una guitarra que ponía acordes a las cortas visitas del dueño de casa.

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Los recitales, un delirio

Los shows del León eran también fuera de lo común. No es fácil explicar todo lo que pasaba detrás de escena, eran muchas cosas. Su alma gitana, ese costadito que sacó del gran Sandro, estaba presente a la hora del show. Una comitiva de no menos de 20 personas acompañaban al hombre de sobre todo negro en invierno y camisa desprendida en verano. Llegaba en zapatillas con sus zapatos en la mano, aquellos que se pondría solo si tenía ganas, sino saldría a escena con sus Nike impecables. Su comodidad era fundamental... lo demás era puro cuento.

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Leo estaba al tanto de todo. Su organización iba desde los temas a cantar hasta el liberar entradas para los fans que no tenían dinero para pagar un tiquet. Llegaba a su camarín, daba todas las notas pedidas por los medios sin tener preferencias por su importancia. Después de eso el café con leche y los sandwichitos eran un clásico antes de saltar a escena. Lo que seguía era todo brillo, sonidos y el delirio de la gente.

Se apagaban las luces y el acordeón de su hijo Nicolás acompañaba la voz del locutor Jorge Garay quien anunciaba la llegada del romántico. Fue pionero en poner la participación de un locutor antes de los temas.

Todo era gritos y aplausos en ese momento. Sus canciones hablaban del amor en todas sus formas. Iban desde aquellos que se recuerdan con alegría, pasando por los que duelen hasta llegar a los que nunca fueron. En sus letras se decía lo que otros no se animaban.

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Leo Mattioli

Leo Mattioli

Una vida, dos caminos

Por un lado tuvo una vida agitada con decenas de shows por noches, viajes, placeres, y mucho estrés. Por otro, el peor enemigo de las ansiedades, el cigarrillo. Leo fumaba mucho y llegó a encender cinco atados por día. Era una característica del León antes de comenzar una nota acomodar sus dos atados de Marlboro y el encendedor al alcance de su mano. Cada respuesta tenía como prólogo una extensa pitada para luego comenzar a hablar. En esos minutos que duraba una entrevista, varios cigarrillos eran cómplices y los atados de 20 siempre jugaban en su mano.

El cantante santafesino falleció a los 38 años, a una semana de cumplir los 39. Fue hallado muerto en la madrugada en el hotel Gala de Necochea el 7 de agosto de 2011, luego de haber actuado por la noche en esa ciudad del sur bonaerense.

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Cerca de esa triste medianoche, Mattioli escribió en su cuenta de twitter: “Dos recitales más y cerramos la noche con el amanecer, besos y abrazos a todos por la fuerza y apoyo incondicional, estoy en deuda, amigos!!!”.

Esta nota fue publicada originalmente en la web de UNO en agosto de 2021

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